“Jugando a ser, contigo”

“Jugando a ser, contigo”

POR MAYRA MEDINA DE HIJAR

Jugar es la máxima actividad formadora y de expresión en el desarrollo de los niños,  sin embargo, llevar a cabo actividades de juego, divertidas y lúdicas, no son exclusivas de ellos. Como adultos solemos enfrascarnos en múltiples actividades tan de los “grandes”, que olvidamos seguir disfrutando, como los chiquillos saben hacerlo.

Por este motivo, te comparto algunas sugerencias para aprender a divertirte en pareja. Tal vez hubo un tiempo en que una o más de las siguientes actividades las realizaron con cierta frecuencia en otras etapas de su relación, cuando eran novios o antes de la llegada de los hijos, pero sigue leyendo, pues así podrás comenzar, o bien, retomar junto a tu pareja estas saludables acciones.

 

Jueguen

Un día fueron niños, así que es muy probable que no se conocieran ni supieran el destino que al tiempo tendrían. Compartan ahora no sólo anécdotas de su respectiva infancia, sino que por esta vez dejen las palabras, y compartan con acciones la alegría de hacer, de esconderse y encontrarse, de reír, de correr, de alcanzarse y terminar en lucha de cosquillas o almohadazos; de ensuciarse y de asombrarse juntos ante la diversión de las cosas simples que la vida ofrece.

 

Rían…

…de lo vivido, de las anécdotas, de lo sufrido ayer pero superado hoy. Rían de los chistes que se saben o de los que no saben contar. Rían de sí mismos, para y con ustedes.

 

Bésense

¿Recuerdan cuando eran novios? esos besos eran interminables, juguetones, pícaros, y a veces temerosos, pues mientras eso ocurría, un mundo de reacciones pasaba en sus cuerpos haciéndolos sentir totalmente vivos.

Al tiempo y con la llegada de otras responsabilidades, los besos se fueron transformando en el beso de trámite, ese que se da porque sí, mecánicamente o porque confiamos en que tenemos mucho tiempo para administrarlos, o porque no queremos iniciar con ese beso, “algo” que no podremos concluir, y decidimos dejarlo para después. Dénse el tiempo de volver a besarse, cómo si les robaran nuevamente el aliento. Con o sin prisa, con gracia o con pasión, pero nunca por costumbre o requisito.

 

Salgan juntos… sí, solos.

Salir a donde sea; viajar, ir a la playa a caminar, a un café, a bailar, a ese lugar especial donde se reunían para hablar de amor y del futuro, o al patio de su casa mientras cae la tarde. ¿Cuántas veces mientras eran novios, el techo que los cubría era el de la obscuridad de la noche, y eran felices?

 

Vístanse coordinadamente

No que se vean como uniformados, no. Anímense en alguna ocasión formal o informal. a vestir ambos de cierto estilo o color, de tal manera que se vean unidos y como dos adultos que aún teniendo su propia individualidad, pueden reflejar con su vestuario la armonía, la jovialidad, la frescura, la complicidad, y la flexibilidad que tienen para saberse unidos y capaces de llegar a acuerdos.

 

Hagan “nada”…

…o lo que es igual: “reposen la fatiga del descanso”. Es verdad que durante la semana viven la rutina laboral y del hogar, siendo el fin de semana el único momento para llevar a los hijos de paseo, visitar familiares, ir de compras, etc., pero por una vez aunque sea, escápense dentro de su propia casa; dénse permiso de hacer absoluta y merecidamente: “nada”, más que descansar y disfrutarse juntos.

 

Aprendan

Puede ser en cualquier terreno. Desde un curso de cocina juntos, armar un mueble para su casa, aprender un idioma, leer juntos el mismo libro y comentar, etc. El hecho de aprender juntos algo nuevo les ofrece la oportunidad de adquirir experiencia, apoyo mutuo y compromiso. Los libra del aburrimiento y de la inseguridad de no saberse buenos o hábiles en algo que no sea lo rutinario. Pero principalmente, el conocimiento y las nuevas experiencias les ofrecerán una gran cantidad de material para conversar por largas horas… quizá después de haber jugado, de haber reído y leído libros, de aprender un curso, de estar tirados en domingo, o de haberse besado sin ‘pronto final’, y a la luz de la luna en la comodidad de su patio.

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar, Psicoterapeuta Familiar y de Pareja, y Tanatóloga

 

Contacto:

PORTAL  www.psicofamiliaypareja.com

FACEBOOK psic.mayra.medina

 

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