“Infieles por venganza…”

“Infieles por venganza…”

TU PAREJA

Por Mayra Medina De Hijar

… o lo que es lo mismo: “ojo por ojo, diente por diente”. Así lo dicta la conocida Ley del Talión que buscaba aplicar un castigo proporcional en retribución a la falta cometida. Aplicando esto a nuestro tema sería: “Si me fue infiel, yo también, así sabrá lo que se siente”.

 

Ojo por ojo

Bajo este argumento, ¿cuántos de ustedes han sido infieles? ¿Fue útil a la relación después? ¿Se sintieron más tranquilos? ¿Tu pareja sintió el mismo dolor que tú y en automático comprendió el sufrimiento que soportaste por su infidelidad? ¿Disfrutaste verle sufrir como tú por él/ella? ¿Tu auto concepto se reforzó positivamente después? Espero sus respuestas por cualquiera de mis medios de contacto aquí indicados, será muy interesante conocerlas.

Una persona que actúa con una infidelidad por venganza en respuesta a la recibida, busca de alguna manera estabilizarse emocionalmente encontrando un equilibrio a través de que su pareja vea, sepa y sienta lo mismo por lo que él o ella pasó.

 

Cuando aparece la idea

Una infidelidad por venganza puede ocurrir cuando el afectado se abstuvo en otras épocas de tener relación con alguien más por respeto a su pareja, al matrimonio, por los hijos, por miedo a ser descubierto, etc. y cuando su pareja comete infidelidad primero, surge el enojo hacia sí mismo(a) y actúa.

Otras personas en cambio, en ningún momento pensaron en cometer infidelidad y cuando ésta llega desde su pareja, la Ley del Talión aparece para poder encontrar ese equilibrio desde la comprensión, del arrepentimiento pleno y promesa expresa de: “No volverá a pasar”.

Un día conocí a una pareja en donde el esposo había sido infiel más de una ocasión, pero ese no era el motivo de queja, sino la infidelidad por venganza cometida por la esposa después, y ante la cual el esposo no encontraba consuelo alguno. Negado completamente e indignado con ella, decide firmemente dar por terminado su matrimonio. Según sus palabras: “No podría jamás estar al lado de una mujer que me fue infiel, por más que la ame”.

En otros casos, los menos ocurridos, la infidelidad por venganza cumple el objetivo de quien la realiza: aprender bruscamente para revalorar la relación de pareja, reconociendo los verdaderos motivos y necesidades que los hizo estar juntos, así como las necesidades no satisfechas y muy particulares para ser infieles. Aunque eso pueda significar seguir en pareja o no.

 

Infidelidad sin venganza

Existen algunos que aprenden y maduran tras una experiencia de infidelidad sin recurrir a la venganza, lo logran justamente por lo contrario: buscan ayuda, se arriesgan, lo hablan, reevalúan, aprenden, cuestionan, acuerdan, rechazan, reestructuran y aunque se lea raro: agradecen. Pero lo más importante es que ambos estén claros en hablar, sin mentiras ni acusaciones desgastantes, ninguno puede sin la ayuda ni el apoyo del otro. Muy pocos lo logran, aunque es imposible olvidar el hecho. Quien crea que no hablar del tema es un buen comienzo, permítanme decirles que cometen un grave error.

Si en estos momentos ronda en tu cabeza la idea de venganza, detente y por favor no actúes por impulso ni coraje. Mejor pregúntate si de verdad deseas seguir dentro de esa relación y si tu respuesta es afirmativa, entonces menos lo hagas, no involucres a una tercera persona, que por más consciente de sus actos no te ayudará a lidiar con el huracán de emociones que te caerán después.

Y si te detuviste a pensar concluyendo que no deseas seguir en esa relación, piensa bien y te darás cuenta que esta infidelidad te trajo el empuje para ver lo que muchas veces no se quiere ver… eso que decidas al final, dilo para ti en voz alta, dilo a tu pareja, quizá él o ella no lograba entender cómo te sentías dentro de la relación. Quizá también puedan ver que para que ocurra una infidelidad hay dos que son corresponsables, el tercero en discordia es una especie de “mensajero de la realidad”, realidad que en la mayoría de los casos sabemos cual es pero no contamos con herramientas para expresarla; otros prefieren no saber o mejor no oír o mejor no ver. Pero ahí está, paciente, en espera del primero que decida caer antes de buscar otras opciones.

 

 

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