Iglesia católica, factor de resistencia

Iglesia católica, factor de resistencia
Por Padre Jorge Echegollén Flores
Segunda y última parte

La Iglesia estará siempre como un factor de resistencia ante cualquier tipo de ideología, gobierno, política anti-humana, anti-valores y anti-libertad religiosa, pero también tocará las llagas de los errores que hacen quienes nos gobiernan o de quienes ostentan el poder. De hecho, hace poco la Arquidiócesis Primada de México afirmó que, en verdad, hay un “estado fallido” en barrios, colonias y regiones del país, lejanas sin paz y en guerra, debido al incremento de personas en pobreza y la escalada de violencia”. De hecho, dice la editorial del semanario católico “Desde la Fe”, que la Iglesia es factor de resistencia, porque no se cree los cuentos de que México está muy bien y que va para arriba y se está mejorando todo, pues, cito: “mientras se presume el descenso de actos delictivos, en la realidad más mexicanos son víctimas y nadie puede garantizar plenamente la protección de su vida, integridad corporal y patrimonial”.

El 2 de mayo del año corriente, en reunión con el presidente Enrique Peña Nieto, el Episcopado Mexicano expresó su preocupación por el futuro del país con las reformas estructurales que recién aprobó el Congreso de la Unión. “Hacemos nuestras las inquietudes de nuestro pueblo y nos preguntamos, de qué manera serán benéficas, sobre todo para los que han estado permanentemente desfavorecidos o si serán una nueva oportunidad para todos aquellos acostumbrados a depredar los bienes del país”.

En rueda de prensa, el Obispo Eugenio Lira Rugarcía, secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), dijo que en lealtad con muchas personas del pueblo mexicano que les han compartido sus temores, cuestionaron al presidente Peña Nieto sobre los posibles beneficios de las reformas educativa, fiscal, política, energética y de telecomunicaciones.

En la Reforma Educativa pidieron garantías de que habrá un verdadero desarrollo integral “y no venga a alimentar una nueva estructura burocrática que sólo defienda sus propios intereses”. De igual forma, expresaron su inquietud porque la Reforma Fiscal fomente una contribución justa y equitativa, y que sea utilizada con honestidad y transparencia para construir un país con menos desigualdades.

De la Reforma Política, se espera que consolide una auténtica democracia y una real participación ciudadana que supere las artimañas de los más habilidosos para lucrar con el poder. En torno a la Reforma en Telecomunicaciones, cuestionaron si garantiza que se ponga al alcance de todos las ventajas de la tecnología, la calidad de los contenidos y el respeto a la dignidad y privacidad de los ciudadanos, o “los monopolios sólo cambiarán de manos, la manipulación de la opinión pública y de los contenidos la definirán los interese dominantes”.

Los autores de los cambios son agoreros del éxito, del desarrollo sostenido por la explotación de recursos naturales, de oportunidades para todos. Ante esta situación pues, y teniendo en cuenta la fiebre reformista, los obispos mexicanos dirigieron un mensaje a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el marco esperanzador de la Pascua. Ojalá este comunicado sea recibido con respeto por quienes pueden cambiar al país de raíz y que todos sepan que la iglesia mexicana no es una comunidad “agachada”, sino que se ha convertido en una institución de profetas que dan la vida por lo que creen. Respetémonos unos a otros aunque pensemos diferente.

 

 

 

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