Hoy… No lo dejes para mañana

Hoy… No lo dejes para mañana

Hoy… No lo dejes para mañana

 

POR LNCA Alejandra Valdez

¡Bienvenida a la “cuesta” de enero!, y no me refiero a la cuesta económica, sino a lo que cuesta volver a la rutina y… ¡a tu peso! Levantarte temprano con este frío, para ir a hacer ejercicio a un gimnasio que estará lleno de personas con objetivos similares al tuyo; volver a bajarle a los carbohidratos, llámense harinas; comer más verduras; despedirse de los postrecitos, y aguantarse las ganas de tomar chocolate caliente al escuchar las primeras gotas de lluvia… En fin, sé que sabes a lo que me refiero: la triste realidad.

Pero lo hecho, hecho está. Estudios han demostrado que cuando se come con remordimiento, las personas tienden a ganar más peso que aquellas que lo hacen con conciencia. Te propongo a enfocarte en el QUÉ HACER y no en el REMORDIMIENTO.

Piensa en estrategias para empezar bien tu 2020 y ¡manos a la obra! Trabaja en esos propósitos de año nuevo, en lugar de lamentarte por las veces que el antojo y la tentación te ganaron en estas fiestas.

 

Sé realista, paciente, pero determinante

Para muchas de nosotras (sino es que para todas), ganar peso es increíblemente fácil, pero perderlo resulta una misión imposible. ¡No te desesperes!, sé paciente, perseverante, pero sobre todo, sé realista y no te pongas metas que sabes que no puedes alcanzar. Tú conoces mejor tu metabolismo que cualquier coach o programa en línea que prometa que perderás 20 kilos en un mes.

La pérdida saludable de peso cuesta, y cuesta mucho. Recuerda que para que una acción se convierta en hábito, necesita ser repetida bastantes veces. No esperes convertirte de la noche a la mañana en una chica fitness y “súper healthy”. Llegar a ese punto toma tiempo y esfuerzo.

Equivocadamente, muchas personas piensan que los estragos de las fiestas se solucionan al empezar a ir al gimnasio de nuevo (por ahí a mediados de enero, obvio después de la rosca, sin embargo, llegar a quemar el exceso de calorías consumidas el mes pasado, cuesta MUCHO más que 1 hora de gimnasio o spinning diario.

 

¿Cómo superar los daños por sorbrepasarnos con la comida?

Tan sólo en una noche, una persona puede llegar a consumir un promedio de 4 mil 500 calorías, contando calorías líquidas, llámese alcohol o ponche de frutas. Esto equivale a correr por 6.5 horas, a un ritmo normal y sin descanso, o sea, ¡casi 2 maratones completos! Y si multiplicamos esto por todas las noches que nos dejamos llevar…

Si bien el ejercicio es importante en la pérdida de grasa y el mantenimiento y aumento de la masa muscular, no es fundamental y mucho menos indispensable, pero la alimentación, sí o sí, necesita cambiar para obtener los resultados deseados.

 

La clave está en alimentación

Pensar en hacer ejercicio para compensar lo que comes, nunca va a ser parte de una ecuación “balanceada” en salud. Para que nuestras células estén contentas y deseosas de quemar grasa, es necesario darles los sustratos o nutrimentos necesarios. Es como pedirle a un Ferrari que corra una carrera utilizando “gasolina de la verde” porque es pa’ lo que te alcanza. A pesar de tener la fuerza y la potencia de una máquina como esas, sin el sustrato necesario, el auto no funcionará. Así también, nuestro cuerpo.

 

Empieza por lo primero, así de sencillo. Deshazte de todo lo procesado que no suma nutrición en tu alacena: galletas, pan de caja, bebidas energéticas o azucaradas, comida pre-empacada o lista para meterse al microondas, etc. Como seres humanos, nuestro cuerpo necesita alimentos de verdad: proteína animal de alta calidad, verduras (¡muchas!), grasas saludables y agua (¡también mucha!).

No te desvivas en el gimnasio, escucha a tu cuerpo. Sentir dolor muscular es normal después de un entrenamiento, especialmente si haces pesas, pero si estas más que agotada y lo único que quieres es tomar una siesta, estas pidiéndole mucho a tu cuerpo. En este caso, lo que tu Ferrari va a tener que hacer es entrenar en modo “neutral” para ahorrar combustible, es decir, tu cuerpo tendrá que tomar la nutrición que necesite de donde pueda obtenerlo (generalmente músculos y otros tejidos).

Esto es “paso a paso”. Pero, no esperes a mañana, o al lunes, ¡empieza hoy! Nunca es demasiado temprano para empezar a trabajar en tu salud y nutrición. Hazlo por y para ti.

 

*La autora trabaja en la Clínica de Nutrición Aplicada

 

 

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