Hormonas y ¿mujeres complicadas?

Hormonas y ¿mujeres complicadas?

Hormonas y ¿mujeres complicadas?

Los cambios hormonales y nuestro peso

 

POR ALEJANDRA VALDEZ

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué la mayoría de los programas de nutrición están enfocados a mujeres? Número uno, somos las más preocupadas por nuestra salud y la de nuestra familia, y segundo, para nosotras la imagen física es muy importante.

Si tan sólo buscas “Women Nutrition” en Google, encontrarás más de Mil 50 millones de resultados en medio segundo. La información está ahí, al alcance de un clic, pero la cosa no es tan fácil.

Y si creías que las mujeres somos complicadas en el tema del amor, en nutrición somos diez veces más complicadas. Somos “tan complicadas”, pero tan increíbles a la vez, que tenemos la capacidad de crear una vida en nuestro interior, y la razón de nuestra complejidad se remonta a las muy famosas HORMONAS.

¡Sí! ellas son las principales culpables de nuestro constante batallar con nuestro cuerpo, nuestro peso, nuestros estados de ánimo y nuestro estado de salud general.

Las hormonas son mensajeros químicos que recorren todo nuestro cuerpo y activan o desactivan procesos relacionados con nuestro metabolismo, sistema inmune y reproductivo, entre muchas otras cosas más.

En la vida de una mujer se experimentan numerosos cambios hormonales, los cuales afectan directa o indirectamente en la salud. Pero… ¿de qué cambios estamos hablando? Andrés “el que viene cada mes es uno”, el embarazo otro, la menopausia otro, la edad otro, etc.

 

La hormona más famosa es el estrógeno

Ésta se encarga de regular nuestro ciclo menstrual, y nos prepara para ser mamás, pero también nos avisa cuando ya no estamos en edad de serlo, y a esta fase se le conoce como menopausia.

En esta etapa de la vida de una mujer, el cuerpo empieza a deteriorase, pues ha cumplido con su objetivo en la vida que es la reproducción (aunque no muchas pensemos en ser mamás).

A partir de ese momento experimentamos pérdida de músculo y nos volvemos más débiles. Y a falta de músculo que es un tejido metabólicamente activo, pues quema grasa, pues, todo lo contrario: ganamos más grasa.

Pareciera que el embarazo y la menopausia son polos opuestos, pero… ¡en las dos etapas ganamos grasa!, y eso hace que te frustres cuando tu pareja por el simple hecho de hacer dieta 3 días baja 5 kilos, y tú que llevas toda una vida matándote: no logras bajar ni un gramo. ¡No es tu culpa!, es simplemente un proceso hormonal.

 

La segunda hormona es el cortisol

Que en los últimos años ha estado demasiado presente en la vida de la mujer actual, esa mujer que no sólo es mamá sino ama de casa, profesionista, empleada, jefa, gerente o hasta directora. Y si hablamos de cortisol, hablamos de estrés.

El cortisol se produce en la fábrica de hormonas llamada glándula adrenal. Esta hormona no es del todo nuestra enemiga, pues nos mantiene activas, alertas, y nos ayuda a hacer las veinte mil tareas que tenemos que cumplir en un solo día.

El problema ocurre cuando mantenemos un nivel muy alto de esta hormona por un tiempo prolongado. Ya sea porque tuvimos auditoría, un examen, problemas familiares, o compromisos económicos, etc. Nuestro cuerpo empieza a sufrir las consecuencias y lo expresa a modo de ganancia de peso (grasita), especialmente en la zona del abdomen, esos “gorditos” o “lonjitas”, que es en donde se encuentran nuestros órganos vitales. Consecuentemente la presión arterial y el colesterol aumentan, y luego se le une el famoso hígado graso.

 

¿Ves cómo ser mujer es más complicado de lo que parece?

Pero, no te estreses, ¡no queremos más cortisol! Fuimos diseñadas para esto. Aprende a escuchar a tu cuerpo y no seas tan dura contigo misma. Evita compararte, tu camino a la salud es único.

No existen las dietas mágicas. Somos mujeres únicas y complejas, viviendo en diferentes etapas. Cuida tu alimentación: come suficiente proteína, éntrale con todo a los verdes y otros colores pues, es en donde encontrarás antioxidantes para combatir el envejecimiento; toma suficiente agua y RELAJATE: dedícate tiempo a ti misma, 15 minutos o una hora, lo necesario para que exista ese balance que tanto buscamos.

Haz ejercicio, practica ejercicios de respiración, y duerme… Cuídate y quiérete, para poder cuidar y querer a otros.

 

*La autora es LNCA, de la Clínica de Nutrición Aplicada

 

 

 

 

 

 

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