Hay veces en las que creo que no soy la mejor madre para mis hijos

Hay veces en las que creo que no soy la mejor madre para mis hijos

Hay veces en las que creo que no soy la mejor madre para mis hijos

En más de una ocasión he pensado que no soy la mejor madre sobre la faz de la Tierra. A pesar de tener esa idea en la mente, para mis hijos soy la mejor persona que la vida pudo poner a su cuidado. Sí, me siento alagada por sus palabras, pero debo reconocer que muchas veces no me enorgullece la forma en que desempeño mi labor. Estoy segura que como yo, muchas otras madres sienten que están fracasando en una misión tan importante.

Nadie dijo que ser madre fuera fácil

Viendo diferentes programas en televisión pude darme cuenta que muestran la maternidad como algo tan simple, tan sencillo. Como si traer hijos al mundo fuera sólo desearlos, pensarlos y ya. No, la maternidad es mucho más que besos y abrazos. Estoy segura que a muchas mujeres no les advirtieron todo lo que iba a pasar una vez que se convirtieran en madres. Como dije, lo que vemos en la tele, nada tiene que ver con la realidad de la maternidad. En ningún momento despertarás con el cabello perfecto y la cara super luminosa. Mucho menos tendrás una sonrisa en tu rostro todos los días, de hecho hay veces en las que deseas quedarte un poco más en cama o simplemente no salir de ella.

No dejes que te invada la soledad

Ser mamá es maravilloso, ver rostros tan bonitos que te miran como si fueras el helado más rico de la tienda es algo que no se compara con nada. Sin embargo, hay veces en las que la soledad se siente y mucho. A pesar de estar rodeada de gente, parece que estás sola con miles de ideas revoloteando tu mente. Miedos, dudas, preguntas, recordatorios. Todo te invade y no sabes cómo manejarlo sin querer desgreñarte y salir corriendo de cualquier lugar. Lo peor es que piensas que es algo que sólo te pasa a ti. Miras a las otras mamás en el parque, en la escuela o en la calle. Se ven tan perfectas, tan expertas, tan tranquilas, tan seguras de lo que están haciendo. Las ves arregladitas, maquilladas, peinadas y con el mejor porte y te preguntas porqué tú no te ves así. Temes preguntar porque crees que en lugar de apoyarte u orientarte; simplemente van a señalarte. Lo curioso es que todas pasamos por eso y sólo pocas descubren que hay muchas otras allá afuera sintiéndose igual que tú.

Muchos consejos, ninguna decisión

Como seres humanos, somos buenos para opinar en la vida de los demás, incluso si no nos lo han pedido. Eso mismo sucede con la maternidad. A veces pienso que no soy la mejor madre porque no sigo los consejos que me da mi madre o mi suegra. Siento que le estoy fallando a la sociedad porque ignoro los comentarios que me hace la maestra, pero es que nadie entiende que mi corazón y mi sexto sentido me dicen una cosa completamente distinta.

¿Dónde quedó mi paciencia?

Todas juramos y perjuramos que jamás perderemos la paciencia con los hijos, pues son nuestros seres amados. Es una vil mentira, pues siempre habrá algo que nos haga explotar. Hay algunas que con facilidad y por todo se irritan, mientras que otras saben depurar sus emociones hasta que llegan a un límite. A pesar de querer tener un trato respetuoso con mis hijos, debo aceptar que hay días en los que ya no puedo más. Quisiera gritar, patalear, incluso aventar algo para sacar ese sentimiento de mi ser. El hecho de que sea su madre no significa que siempre deba guardar la compostura, pues también llega un punto en el que me canso o me fastidio. De verdad, trato de hacer las cosas de la mejor manera, pero hay veces en las que siento que ni siquiera mis hijos me apoyan, sino todo lo contrario.

¿Vas a trabajar?

Muchos me han hecho sentir que no soy la mejor madre, porque tengo que salir de casa a trabajar. La realidad es que si no trabajara, no habría suficientes recursos para darles lo necesario. Además, ser madre no quiere decir que deba quedarme en casa viendo la vida pasar, mientras mis hijos sí tienen vida propia. Soy madre, sí, pero también soy mujer, hija, hermana y profesionista. Lo peor es que a veces incluso eres criticada por otras mujeres. ¡Por Dios! Si yo no me meto con ustedes y con su decisión de tener o no hijos, por qué habrían de criticarme a mí por querer tener una familia y una vida profesional. ¡De verdad que la gente es impresionante!

Lo sé, no soy la mejor madre

Como dije, mis hijos siempre van a decir que soy la mejor madre, pero yo no lo creo. No tengo una sonrisa perfecta todo el tiempo. Hay veces en las que quisiera no ser yo la que tiene que preparar el desayuno. De vez en cuando desearía no tener que levantarme temprano a atenderlos. Cuando me enojo, grito y tal vez eso me haga parecer un monstruo. Me siento el peor monstruo que pudo cruzarse en sus caminos. Algunos días prefiero no arreglarme demasiado para llevarlos a la escuela. No uso tacones todo el tiempo, los he cambiado por tenis que me dan comodidad.

Así es, no soy la mejor madre. Sin embargo me esfuerzo por darle lo más importante a mis hijos: amor, comprensión, valores y tiempo de calidad. Creo que eso es lo que realmente vale, ¿o no?

Cortesía y derechos: YoAmoLosZapatos.com

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