Haciendo amigos

Haciendo amigos
Por Mayra Medina De Hijar

 

Dicen que: “Los amigos son la familia que elegimos”. Pues bien, es verdad, pero si te pones a pensar, esa elección comienza desde muy temprana edad con nuestros primeros amigos de escuela, de vecindario y a la distancia, hasta alcanzar una madurez social que los lleve a compartir gran parte de su vida con otras personas.

Por esta razón, algo más de lo mucho que implica ser padres es el fomentar en los hijos el valor de la amistad. Perderemos el tiempo y será inútil imponerles o quitar personas que no nos agraden. Lo que sí podemos hacer es comprender el desarrollo social de nuestro hijo desde temprana edad; conocerlo, hablar e inculcarle en casa los mismos valores y principios que deseamos que ellos tomen en cuenta, de tal manera que aprenda a decidir adecuadamente y en su momento, a una de las más bellas y enriquecedoras elecciones de toda la vida: los amigos.

 

Al inicio de la primaria

Aquí es el lugar en donde muchos de los verdaderos amigos surgen. Por primera vez, las relaciones entre compañeros se dan principalmente a manera de tratos de conveniencia, es decir, el niño aprovecha o saca partido de algo que ese nuevo amigo puede ofrecerle, por ejemplo: alimento, un juguete o cualquier otra necesidad que crea puede obtener del otro. Al poco tiempo, el niño ya puede ser capaz de no solamente buscar su conveniencia, sino buscar también la de su nuevo amigo. Un toma y daca que los une y hace particular esa unión.

 

Durante la primaria

Para esta etapa, la calidad de la amistad se va transformando. No solamente es juego el que comparten. No es fácil tener un solo amigo, al contrario, los motivos para cambiar de un amigo a otro pueden llegar a ser muy simples a nuestros “ojos adultos”. Pero así es; se vuelven menos estables las relaciones y duran muy poco.

 

Al final de la primaria

Ya no sólo la conveniencia es determinante para hacer amigos ni el puro juego, ahora ya se involucran emociones. Una vez depurada la elección de amistades, el niño va compartiendo más calidad de su tiempo con ese “mejor amigo”, incluso va sumando más amigos a la lista.

 

Del “mejor amigo” aprenderá:

  • A disfrutar de la compañía de alguien más.
  • A compartir bienes, sentimientos e ideas.
  • A pensar en el bienestar del otro.
  • A ser servicial.
  • A ser leal y a no traicionar.
  • A divertirse en compañía.
  • A confiar y a sentirse digno de confianza.

 

¿Cómo ayudarlo a hacer amigos?

En realidad ellos elegirán por su cuenta, nosotros solamente podemos estar pendientes y preguntar sobre las personas con quienes convive en la escuela. Así podremos notar la dinámica de esas amistades, notar si hay abuso, maltrato o conductas que no deseamos para nuestro hijo, o que lo hagan sentir mal, molesto o triste.

 

Algunas sugerencias para fomentar en casa:

  • Estar, escucharlo y tratar de comprenderlo.
  • Reforzar la confianza y darle apoyo.
  • Convivir en casa y permitir que expresen emociones.
  • Fortalecer el arte de conversar.
  • Conocer a los padres de sus amigos.
  • No protegerle de más, ni hacer las cosas por él.
  • Preguntarle sobre sus emociones acerca de la amistad.
  • Darle espacio y oportunidad de expresar su amor.
  • Preguntarle, sin que parezca interrogatorio policial.
  • Cuidar tus propias relaciones de amistad.

 

Pero, principalmente dale el ejemplo:

  • Sé tú misma (o) un ejemplo a seguir.
  • Observa cómo te expresas frente a tu hijo sobre tus amistades.
  • Procura fomentar los principios y valores que para ti tiene la amistad.
  • No te involucres de más, pero sí mantente atenta (o) si notas cambios bruscos de ánimo y/o conducta en tu retoño.
  • Nunca dejes de compartirle ni de preguntarle cómo le fue en su día, sobre todo, respeta a sus amigos y quiérelos, pues para tu hijo son una parte de él, de sus decisiones, de su pequeña familia elegida.

 

¿Y si lo rechazan?

Si un día las cosas no resultan bien y lo mejor es dar por terminada una relación de amistad, escucha sus motivos, y si están dentro de los valores inculcados, apoya y acompaña. Está madurando. Pero si llegara a sufrir de manera aguda y prolongada, o si no logra asimilar el rechazo o la dificultad para relacionarse, es importante buscar apoyo profesional adecuado y seguir contando con todo tu amor.

 

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar.Psicoterapeuta Familiar y de Pareja + Tanatología.

 

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Portal: www.psicofamiliaypareja.com

 

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