Hablemos de cubrebocas

Hablemos de cubrebocas

Hablemos de cubrebocas

 

Dada la situación actual, nos vemos obligados a incluir en nuestra rutina el uso de cubrebocas y en las redes sociales, no se han tardado los usuarios en publicar supuestos riesgos alarmantes del uso de estas mascaras faciales. Para resolver nuestras dudas, platicamos con la Dra. Selina Díaz, médico general egresada de la UABC.

 

¿ME PUEDE CAUSAR MAREOS O FALTA DE AIRE?

La Dra. Díaz nos menciona que las mascarillas no conllevan riesgo alguno para la respiración ya que están diseñadas para permitirnos inhalar y exhalar de manera normal, y al mismo tiempo nos protegen de los microorganismos que se encuentran en el ambiente. Ella nos comparte que, como experiencia personal, ha estado presente en operaciones con duración de hasta 14 horas y claro, portando su mascarilla. Puntualiza que, si las mascarillas ocasionaran dichos problemas, no sería seguro que el personal médico las utilizara.

Hace mención de mascarillas especiales para deportistas de alto rendimiento que les ocasionan dificultad para oxigenar, pero estas son utilizan intencionalmente para elevar su resistencia física, por ejemplo, para irse aclimatando a lugares de gran altura.

 

¿A CUÁLES PERSONAS SI LES PUEDE AFECTAR PARA RESPIRAR UNA MASCARILLA FACIAL?

 

La Dra. nos comenta que en pacientes que padecen de enfermedades del corazón, asma, fumadores, personas con sobrepeso u obesidad, etc.; si pueden presentar cierta dificultad, pero no representa riesgo físico. También a personas con problemas de ansiedad, claustrofobia o que se sugestionan por lo que leen, pueden presentar síntomas de falta de aliento, pero no quiere decir que exista baja oxigenación en su cuerpo.

 

¿SI USO EL CUBREBOCAS, PUEDO SALIR Y HACER MI VIDA NORMAL?

El usarlo nos permite bajar nuestra posibilidad de contagio, pero no nos exenta de realizar las medidas de “Sana Distancia”. Es una creencia falsa el pensar que con el simple hecho de portar la mascarilla ya podemos hacer reuniones o salir constantemente. La clave del éxito para salir de esta pandemia es cuidar nuestra distancia; al utilizar mascarilla, la calidad de nuestra voz es menor y tendemos a acercarnos más. En esta situación estamos poniéndonos y poniendo a la otra persona en riesgo ya que no mantenemos la distancia requerida.

 

¿CÓMO LO PUEDO UTILIZAR CORRECTAMENTE?

Es importante recalcar que, como su nombre lo dice, debe cubrir nuestra boca, pero también nuestra nariz. Iniciamos colocando las cintas que se sujetan de las orejas, primero una y después la otra. Procedemos a ajustarlo en el puente de la nariz (donde descansan los lentes) y finalmente lo ajustamos por debajo de nuestra barbilla.

Una vez que lo tenemos puesto ya no lo tocamos, y para retirarlo se suelta de una cinta de la oreja y después la otra para poderlo desechar a la basura, o bien, si es reutilizable, lavarlo y desinfectarlo. Evitemos dejarlo en el porta-vasos del carro y permitir su uso compartido.

 

 

¿CUÁL ES EL CUBREBOCAS ADECUADO PARA MÍ?

Cualquier mascarilla que sea quirúrgica va a tener un filtro que nos va a proteger de respirar, virus, bacterias, polvo o polen. Colocándola correctamente, sin compartirla con otras personas y evitando reutilizarla. Los cubrebocas de tela tienen una muy baja protección y si a eso aunamos que no se colocan adecuadamente, en realidad sería como si no trajéramos nada puesto. De nada nos sirve utilizarlo debajo de nuestra nariz o barbilla.

Por la misma situación que resulta incómodo usarlos, no es recomendado que las personas que no trabajan en el área de la salud los utilicen prolongadamente, ya que tendemos a tocarnos la cara, tallarnos los ojos, bajarla para poder hablar, etc. Cuando hacemos esto, pierde todo propósito el utilizar un cubrebocas.

Si bien esta situación de pandemia nos genera miedo, al informarnos correctamente a través de los medios adecuados, y entender lo que necesitamos hacer, ese miedo lo convertimos en conocimiento y si lo transmitimos a otras personas se convierte en enseñanza. Posterguemos momentáneamente las salidas que no sean urgentes para poder disfrutar próximamente con salud y en compañía de nuestros seres queridos.

 

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