Grupo PAGASA, 78 años de llevar su producto del campo a la mesa

Grupo PAGASA, 78 años de llevar su producto del campo a la mesa

CASOS DE ÉXITO

 

 Empresa Bajacaliforniana

 

Por Ana Patricia Valay

 

Cómo no reconocer el arraigo y el respeto por su tierra, así como el liderazgo sostenido durante décadas de GRUPO PAGASA, que ha dejado huella en el noreste del país y más allá de sus fronteras. Una empresa cien por ciento Bajacaliforniana, amante del campo y con identidad propia, que ha sido además, fuente de empleo para cientos de familias.

Durante 78 años y por cuatro generaciones consecutivas, los productos elaborados con Harina El Rosal y Pasta Talia, así como las Galletas Pagasa, han sido degustados en la mesa de familias enteras, evocando así ahora, nuestra niñez y juventud y siendo parte indiscutible de nuestra esencia e identidad gastronómica.

Pero las empresas no se forjan solas ni se erigen mágicamente; son resultado del esfuerzo, visión y profesionalismo de hombres y mujeres con profunda pasión y amor por lo que hacen.

La mancuerna perfecta: Padre-Hijo

Así que para contar esta historia, tenemos necesariamente que remitirnos a cuando Don José y Francisco Gallego llegaron a Baja California para buscar un mejor futuro en estas tierras. “Mi bisabuelo y abuelo llegaron a Mexicali provenientes de Sonora con una mano atrás y otra por delante, buscando trabajo. Y entonces se dieron cuenta del gran Valle que tenemos acá y de la posibilidad que les ofrecía la agricultura, pues la gente se surtía de harina en Estados Unidos en lugar de producirla y comprarla aquí, lo que vieron como una muy clara oportunidad de negocio”, nos cuenta Ana Fernanda Gallego Pérez, quien forma parte de la cuarta generación de esta familia trabajadora y pujante.

Fue la mancuerna perfecta la que entablaron padre e hijo más allá del lazo familiar, decidiendo producir la harina y sembrar el trigo, iniciando su negocio en 1939.

Conformaron así “Molinera del Valle”, gran planta de producción que hoy por hoy permanece en Valle de Mexicali y que da origen a la Harina El Rosal, el producto madre de Grupo Pagasa.

Nueva Oportunidad “Las Pastas”

Posteriormente, ya estando Francisco Gallego a cargo de la empresa, surge la oportunidad de la pasta, cuya fábrica está aquí en Tijuana.

Y es que como hay dos tipos de trigo, se dieron cuenta de que el durum que también se producía en el Valle de Mexicali, era el idóneo para hacer pastas.

Fue así como Don Francisco Gallego viaja a Europa para buscar cuál era el proceso más adecuado a utilizar, encontrando que las pastas italianas era lo que en ese momento quería ofrecer a sus clientes.

Así fue como conoció a Renzo Zoni, un italiano fabricante de alimento que compartía el sueño de crear un producto de pastas que el mundo adorara; dejó su tierra, se trajo a su familia, y se mudó a Tijuana.

La clave del éxito de Don Pancho, como le decían de cariño, fue utilizar el trigo más fino de Durum de la región de Mexicali, y fusionarlo con el método clásico italiano para producir pastas excepcionales. Se adquirió maquinaría especializada, y se inició entonces con esta otra unidad de negocios.

Hoy Renzo, aunque retirado, sigue supervisando procesos e instruyendo a las nuevas generaciones de empleados de esta rama de Grupo Pagasa.

 

Liderazgo constante

Pero, ¿cómo han podido no sólo alcanzar el éxito sino mantenerlo durante décadas?

“Sí es mucho orgullo lo que siento al saber lo que ha dejado mi familia y que empezó con mi bisabuelo, pero también representa mucha responsabilidad. Cuando hay traspaso generacional uno tiene que seguir tratando de ser mejor. Siempre hay ajustes y creo que una de las fortalezas que ha tenido el grupo de nosotros es que la transición generacional ha fluido muy bien. Los jóvenes aprenden de los mayores la experiencia, y los mayores saben que los jóvenes vienen impulsando cambios y cosas nuevas, y se les da la oportunidad. Hay un respeto mutuo”,  afirma Ana Fernanda Gallego Pérez.

 

“Te van enseñando el amor al campo, a la empresa, a la gente que trabaja con nosotros a quienes vemos como familia, y la admiración de poder voltear hacia atrás y decir, mi bisabuelo hizo esto, ¿cómo no voy a seguir,  y cómo no voy a meterle todas las ganas para que lleguemos a la quinta generación”

Ana Fernanda Gallego, integrante de la cuarta generación de la familia Gallego.

 

 

El valor de la Mujer

La evolución de la mujer en la empresa es muy notoria. En el ramo de pastas por ejemplo, de un 85 a un 90 por ciento del área de producción y administración, son mujeres. Y existen mujeres en áreas importantes como el puesto de Gerente administrador de PAGASA que tiene Verónica Galindo. La Ing. Nohemí Aguilar por su parte, es la encargada de la línea de galleta, que surge un poco después  de la línea de pastas, y tiene 120 personas a su cargo.

“Yo creo que esto se debe en gran parte al respeto que se la ha tenido a la mujer en la familia desde siempre. Hay cero machismo. Incluso mi abuela, Rosa María García de Gallego, colaboró desde siempre con Harina el Rosal, pues la receta al reverso del paquete, de cómo hacer la tortilla de harina es suya”, afirma Ana Fernanda.

¿Y qué sigue?

Uno de los retos de esta empresa con 78 años de experiencia y arraigo en Baja California es seguir expandiéndose internacionalmente. Desarrollando más productos y transformándose conforme la ciudad va evolucionando. Detectando nichos y tendencias, y trabajando sobre todo en la vinculación con la parte gastronómica que ha tomado auge en el estado.

Una de las metas para el 2018 es generar una escuela al interior de la fábrica con énfasis en la parte gastronómica, y en el oficio del pan y de la repostería, utilizando un producto incluso a la medida. Así que todavía hay mucho por delante cuando se habla y piensa en Grupo PAGASA.

 

 

 

 

 

 

 

 

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