Evitemos otras tragedias como la de Monterrey

Evitemos otras tragedias como la de Monterrey

Por Gabriel Bello

La depresión por si sola (y bajo tratamiento), no empuja a un niño a hacerle daño a sus compañeros y maestros; hay algo más, atrás de esta lamentable acción.

Muchos niños y adolescentes no superan su condición emocional porque son influidos negativamente, y los padres no nos damos cuenta de ello; no actuamos porque nos hemos convencido de que “contra el Internet no podemos hacer nada”, “es su privacidad”, “es lo único que le gusta hacer así que no se lo puedo prohibir”, etc.

No es posible que antes les prohibíamos que hablasen con niños a los que calificábamos de “mala influencia”, y hoy no nos preocupe con quién hablan o qué hacen en las redes sociales.

Un niño que planea hacer daño de esta magnitud, va dejando huella en sus redes sociales, en sus conversaciones, y en su comportamiento cotidiano.

Que no te de miedo gobernar la vida de esta “generación digital”

 

Entérate de…

  1. ¿Qué lee en Internet?
  2. ¿Qué vídeos ve en youtube?
  3. A qué grupos pertenece en Facebook y en WhatsApp
  4. Cuál es el contenido o tendencia de las conversaciones que tiene con sus contactos

Hay “youtubers” que en sus videos promueven odio, desprecio, resistencia, etc., hacia el deber, la moral, la responsabilidad, y hacia las figuras de autoridad, y eso están viendo muchísimos niños y adolescentes quienes los califican como “curados”.

Padres, hagamos nuestra parte.

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