En sus marcas, listos… ¡Loncheras!

En sus marcas, listos… ¡Loncheras!

En sus marcas, listos… ¡Loncheras!

POR ALEJANDRA VALDEZ

Llega agosto y con ello las vacaciones… Pero todo lo que empieza tiene un final y cuando menos te lo esperes, tus pequeños estarán de vuelta a clases. Antes de sentirte abrumada por ello, aprovecha para pasar tiempo de calidad con ellos, aflojar el cuerpo pero… ¡no la dieta! Estar de vacaciones es sinónimo de viajar o pasar más tiempo en casa (o en el refrigerador). Tener alimentos convenientes o refrigerios comerciales (también conocidos como “chucherías”) para saciar el hambre, calmar la lombriz o cumplir con el antojo, termina siendo más perjudicial de lo que te imaginas, especialmente cuando sabemos que los niños aprenden con el ejemplo y establecen hábitos que perduran hasta la adultez.

 

Enséñales a hacer su lonche

Enseñarle a tu hijo a preparar sus lonches para la escuela no sólo satisface su hambre física ¡sino también la del conocimiento! Educarlos en nutrición desde temprana edad y responsabilizarlos de su alimentación creará cimientos sólidos en salud y bienestar, protegiendo a tu hijo de enfermedades crónicas tales como diabetes e hipertensión.

Sin importar la edad de tu hijo, hay actividades en la cocina que él o ella pueden hacer.

Si tu hijo es muy pequeño, puede ayudarte a limpiar y desinfectar vegetales, porcionar y servir los alimentos, sacar y meter alimentos del refrigerador o la alacena, etc. El desastre en la cocina será inevitable, pero cuando menos te lo esperes se convertirá en un hábito, y le darás la oportunidad de ser independiente, lo que para ti significa un pendiente menos. Así que… ¡manos a la obra! No olvides que, para evitar accidentes, los niños deben mantenerse bajo la supervisión de un adulto, especialmente en la cocina.

 

¡Paciencia mamá! Los niños aprenden paso a paso, y para hacerlo más fácil, puedes empezar haciendo una lista de los alimentos y su clasificación para que ellos hagan sus propias elecciones y combinaciones. Para llenar la pancita de tu hijo de manera saludable, cada comida debe de consistir en: proteína, fibra y grasas saludables.

 

Algunos ejemplos son:

  • Yogurt griego (proteína) con su fruta preferida (fibra) y crema de almendras (grasa saludable).
  • Rollitos de jamón con queso (proteína), con tomatitos cherry (fibra) y aguacate (grasa saludable).
  • Huevo cocido (proteína), con pimientos en tiritas (fibra), y guacamole o hummus (grasa saludable).

 

Permite que tu hijo participe en la selección de los alimentos. Vayan juntos al mandado, no sin antes planear su menú; clasifiquen sus compras, coméntale un par de “quick facts” acerca de los alimentos que escogieron… aparte de pasar un tiempo juntos, aprenderán mucho.

Hazlo simple, fácil y rápido.

Escojan alimentos que sean fácil de transportar y comer. Los niños prefieren usar sus deditos antes que los cubiertos. Es natural que sientan curiosidad por la textura de los alimentos.

Si tu hijo es muy especial para comer, probablemente tendrá un par de alimentos que quiera incluir todo el tiempo en su lonchera. Estudios han demostrado que un niño necesita intentar un alimento cuando menos 15 veces para que lo llegue a aceptar o de plano rechazar

¡No te rindas! Sé creativo

Los niños establecen sus aversiones y gustos a muy temprana edad y es muy probable que perduren hasta la adultez. Jueguen con las preparaciones y las combinaciones de alimentos. Por ejemplo, si a tu pequeño no le gustan las zanahorias cocidas, puede ser que le gusten crudas con un poco de limón. Una forma sencilla de agregar variedad a la selección de alimentos de tus hijos es estableciendo colores cada día de la semana. Por ejemplo, los lunes pueden ser de frutas rojas y verduras verdes, los martes de frutas amarillas y de verduras naranjas. Entre más colores y texturas se añadan a la dieta más y mejor nutrición obtendrán.

¡Recuerda que los niños aprenden jugando. Haz de la preparación de los alimentos un juego. Deja que invente sus recetas y te sorprenderás con sus creaciones, la imaginación los llevará a otro nivel! Sean creativos con los nombres de las recetas e incluso pueden crear su propio recetario. De esta forma, no habrá pretextos para “no saber” qué preparar de lonche.

Tomarte el tiempo de ayudarlos en la cocina mientras preparan su lonchera puede ser muy desgastante si planeas hacerlo todos los días, sin embargo, tener los recipientes listos con las porciones de sus lonches los ayudará a ahorrar mucho tiempo. Escojan uno o dos días a la semana para cocinar, divertirse y aprender en el proceso.

 

FRASE A DESTACAR:

¿Sabías que estudios han demostrado que un niño necesita intentar un alimento cuando menos 15 veces para que lo llegue a aceptar o de plano rechazar?

 

La autora es LNCA  Facebook: Nutrición Familiar Tijuana
Correo: nutricionfamiliartj@gmail.com

 

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