El vino su compañía

El vino su compañía

Hugo D’ Acosta es uno de los enólogos más reconocidos de México y se encuentra en el Valle de Guadalupe

Por Andrea García

Era una cena navideña, en ese entonces se encontraba entre los invitados un niño que cursaba el sexto de primaria a quien, literalmente, se le atravesó una persona repartiendo vino espumoso, el cual tomó y a cambio, recibió una bofetada por parte de su madre, no era la edad para hacerlo.

“Me llamó mucho la atención, dije: Aquí hay algo interesante en esto”, recuerda Hugo D’ Acosta, quien era ese niño ahora convertido en uno de los enólogos más reconocidos de México.

El romance entre el vino y D’ Acosta que comenzó hace varias décadas no fue una equivocación, la memoria gustativa de ese primer sorbo marcó para siempre su vida, la cual ahora departe entre los viñedos del Valle de Guadalupe, siendo su proyecto personal “Casa de Piedra”.

D’ Acosta, es el sexto de ocho hermanos, nació en el Distrito Federal a finales de los años 50 y llegó a Baja California en 1988 para trabajar en Bodegas Santo Tomás, pero antes de eso su huella comenzaba a notarse.

“La vida está hecha un poquito de necesidad cotidiana y perseguir uno de nuestros sueños, la vida ha sido bondadosa de encontrar relativamente joven una actividad que me parecía atractiva y mágica y el seguir ese sueño le da a uno satisfacciones y resultados que puede hacerte influir”, considera.

Los capítulos en la vida del afamado enólogo destacan por su preparación profesional, nada ha sido empírico, cuenta con la carrera de agronomía en el Tecnológico de Monterrey en Querétaro, estudió enología en Francia y trabajó para Martell hasta llegar al Valle de Guadalupe.

“Lo que me ha tocado a mí al haber llegado a Baja California fue vivir todo este cambio, Baja California tiene una vocación vitivinícola probada desde la llegada de los misioneros, que en mi opinión, había tenido una falta de entidad, con la llegada de muchas personas a finales de los 80 inicia una búsqueda de hacer vinos que representa lo que es ahora un auge”, sostiene.

Su romance con el vino

Su paso por Santo Tomás le hizo obtener grandes satisfacciones, pero también fue referencia para otras vinícolas que dejaron egos a un lado y lo llamaron para echar a andar proyectos sin menor celo.

Tras varios años de estar con ello, buscó su propio camino, generando ahora su propia firma “Casa de Piedra” de la que tiene grandes sueños por cumplir.

“Mis plan es consolidar proyectos donde hemos participado, independientes, y poder entregar una estafeta ganadora a la generación que viene o si no buenas cuentas competitivas a las generaciones que están entrando, para que con el sueño que tuvimos nosotros pueda continuar”, asegura.

Para Hugo D’ Acosta no hay un vino en específico favorito, como todo es el paladar el que reconoce dependiendo del humor, cada quien va haciendo su propio bagaje, si bien el consumismo nos trata de influir, el paladar es quien tiene la última palabra.

“Lo más importante es disfrutar el vino por lo que es, más que estar preocupados a una descripción que nos puede quitar la emoción y el sabor propio del vino”, puntualiza

Comparte que hay vinos que son acompañantes discretos que le dejan a quien lo degusta, pensar y hacer otras cosas y hay esos vinos que por su personalidad piden atención y que se les platique.

“Lo bonito del vino es que cada uno tiene su contexto y sus cualidades como los amigos”, recalca.

Hugo D’ Acosta sabe que la experiencia es lo que lo nutre, así como el saber compartir y estar abierto a nuevas opciones por lo que le gusta probar y aprender de los vinos que están haciendo sus colegas en la región, pues es ahí, dice, donde está la riqueza.

En breve :

Vino favorito: Aún no lo hace

Libro: Metamorfosis de Kafka

Devoto de algún santo: NO

La mejor época para tomar vino: Cualquier día

Música: Versátil y rock ochentero

Sus consentidos:  Vino de Piedra y Clandestino

 

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