El privilegio de ser Padre

El privilegio de ser Padre

Por Marcela Castellanos de la Vega

Los adultos solemos quejarnos de las actitudes de las nuevas generaciones, los juzgamos constantemente y se nos olvida que nosotros como padres fuimos de alguna manera responsables de los comportamientos que hoy vemos en ellos. Asumimos que nuestros tiempos fueron mejores; pero no hay tiempos mejores o peores, simplemente diferentes, por lo que no podemos dejar de reconocer que ha habido cambios muy importantes y muy valiosos, en la manera en cómo muchos jóvenes ven la vida el día de hoy.

 

El cambio de rol de los papás de hoy

Este mes en el que festejamos a los padres, aplaudo a las nuevas generaciones, a quienes la vida les da la oportunidad de ser padres en toda la extensión de la palabra. A través de la historia hemos visto cómo el padre siempre se caracterizó por ser el proveedor del hogar, el jefe, “el que manda”, sin embargo lo relacionado con los hijos, con los quehaceres domésticos, y la convivencia del día a día con los problemas lógicos que esto conlleva, recaían directamente en la madre.

Hoy en día para bien de las generaciones presentes y futuras, el papel del padre ha cambiado de manera inimaginable. Vemos un porcentaje muy alto en el que tanto el padre como la madre contribuyen económicamente al sustento del hogar. Ambos comparten tareas en casa, participan en la educación de sus hijos, conviven con ellos y se divierten. Hoy los padres han aprendido a cambiar pañales mientras las madres asisten a juntas de trabajo. Estos nuevos roles enriquecen la vida familiar siempre y cuando no perdamos de vista lo importante.

 

Busca pasar tiempo con tus hijos

Ser padre es uno de los regalos más grandes que el ser humano puede recibir. La vida de ese hijo está en tus manos. De sus primeros años de formación dependen su futuro y su felicidad, ¡vaya responsabilidad! Desafortunadamente en muchos casos nos vemos en la necesidad de dedicarle menos tiempo a los hijos porque hay que trabajar para poderles dar  una vida mejor, pero quitarle tiempo a los hijos para trabajar más, sólo por el hecho de querer tener más, es algo muy diferente.

Los hijos aunque no sepan como expresarlo, no quieren tener más; lo que ellos piden es más tiempo, más atención, más amor de parte de sus padres. A mayor afecto, menos necesidad de tener. Sin embargo los padres damos por hecho que los hijos saben que los queremos y no es así; ellos necesitan oírlo de tu boca. Asegúrate de que así sea, y te asombrarás del brillo de sus ojos cuando te escuchen decirlo.

Te invito a que valores esta maravillosa oportunidad  de ser ese padre presente en la vida de tus hijos; ese padre que sabe que no basta con quererlos, sino que se asegura de que ellos así lo sientan; ese padre que hoy en día no es sólo el proveedor sino que es el guía, el que acompaña, el que enseña, el que disfruta, y agradece cada minuto para poder estar con ellos.

*La autora es Lic. en Educación Familiar.

 

 

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