El noviazgo de nuestros hijos ¿Qué hacer cuando les rompen el corazón?

El noviazgo de nuestros hijos ¿Qué hacer cuando les rompen el corazón?

“Mi hija va a cumplir quince años, y hace unos meses comenzó con un noviazgo muy bonito. Parecía que todo iba perfecto con ellos, y pues nada, me dijo que el novio la terminó. Ahora tiene dos semanas muy triste. Casi no come, y se encierra en su recámara a escuchar canciones de amor, o a dormir toda la tarde. Mi esposo está muy molesto con la situación. Él no estaba de acuerdo en permitir el noviazgo porque no la quería ver sufrir. No sabemos cómo ayudarla”

POR GABRIEL BELLO

El noviazgo en los adolescentes es una relación que, en la mayoría de los casos, preocupa a los padres, pues creen que sus hijos no están preparados para el amor de pareja, pero se frustran si la relación se da sin su consentimiento, a escondidas, o al margen de su influencia.
El noviazgo en la adolescencia es una relación necesaria porque forma parte de su desarrollo psicosocial. En esta relación, los jovencitos aprenden habilidades para tolerar, compartir, dialogar, negociar acuerdos y ser empáticos, entre otras habilidades.
La adolescencia es una etapa en la que se carece aún de la madurez suficiente para hacerle frente a los conflictos y a las emociones propias de esta relación afectiva, y los padres se resisten a ello, porque no quieren ver sufrir a sus hijos cuando terminen su noviazgo.

En los adolescentes todo comienza con atracción física, y cuando se dan cuenta que hay correspondencia o reciprocidad, inicia el enamoramiento, y con éste, una serie de comportamientos ya bien identificados:

  • Ansias de estar siempre juntos.
  • Deseo de no separarse.
  • Buscan el contacto físico.
  • Su pensamiento está centrado en esa persona.
  • No hay una adecuada concentración académica.
  • Sólo hay ojos para ver lo bueno o positivo de la persona.

    Nadie nos enseña a enamorarnos, es una respuesta natural en nuestro organismo. Algunas sustancias químicas se liberan en el cerebro, y después circulan por todo el cuerpo haciéndonos sentir “en otro planeta”, y esto altera la conducta del enamorado.

En medio de esta belleza de sucesos psicofisiológicos, el adolescente debe saber anticipadamente que desenamorarse forma parte del amor, y que al terminar esta relación, las emociones negativas se harán presentes:

  • Tristeza
  • Añoranza
  • Desilusión
  • Desidealización
  • Decepción
  • Enojo
  • Baja Estima
  • Depresión (en algunos casos)

¿Qué hacer entonces, cuando le rompen el corazón a tu hijo adolescente?
Lamentablemente no se puede hacer mucho. Lo esperado cuando el adolescente se enamora, es que un día la relación termine. Lo que si debemos hacer como padres es prepararlos para el noviazgo, que entren a esta experiencia sabiendo que habrá un final que no será agradable.
Es importante la cercanía y la comunicación que tengas con tu hijo, y en ese sentido, enseñarle que toda relación de noviazgo no será eterna, y tendrá un final difícil, y hay que estar preparado para ello, porque dejar ir a la persona que se ama, siempre será doloroso.
Hay que estar atentos a cambios de conducta que pudiesen alterar significativamente los roles básicos del adolescente como aislarse, llorar, no querer hablar de la pérdida, enojarse, etc. Son conductas esperadas, pero si nuestros hijos las viven por mucho tiempo, será necesaria la ayuda profesional.
Padres, involucrarse para ayudarles a nuestros adolescentes a reparar la relación, o tratar de resolverles sus problemas, o pedirles que se disculpen y retomen el noviazgo, no es recomendable. Ello es un asunto personal, y las decisiones son responsabilidad de nuestros hijos, lo que les permitirá madurar. Estar ahí para apoyarlos emocionalmente es lo mejor.

*El autor es Psicólogo especialista en adolescentes www.gabrielbello.com

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