El efecto pigmalión y la relación maestro-alumno

El efecto pigmalión y la relación maestro-alumno

¿Qué es el efecto pigmalión en Psicología?

El efecto pigmalión se puede explicar de las siguientes maneras:

-Suceso por el que una persona consigue lo que se proponía previamente a causa de la creencia de que puede conseguirlo.

-Las expectativas y previsiones de los profesores sobre la forma en que de alguna manera se conduciría a los alumnos, determinan precisamente las conductas que los profesores esperaban.” (Rosenthal y Jacobson).

-Una profecía autocumplida es una expectativa que incita a las personas a actuar en formas que hacen que la expectativa se vuelva cierta (profecía autorrealizada).

El efecto pigmalión en el ámbito educativo

Rosenthal y Jacobson estudiaron el efecto pigmalión desde la perspectiva de la teoría de la profecía autorrealizada. Esta teoría se concibe como uno de los factores que influyen en la motivación de los alumnos en el aula. Aparentemente parece que es un efecto mágico, pero no lo es, lo que ocurre es que los profesores formulan expectativas acerca del comportamiento en clase de diferentes alumnos y los van a tratar de forma distinta de acuerdo con dichas expectativas. Es posible que a los alumnos que ellos consideran más capacitados les den más y mayores estímulos, más tiempo para sus respuestas, etc. Estos alumnos, al ser tratados de un modo distinto, responden de manera diferente, confirmando así las expectativas de los profesores y proporcionando las respuestas acertadas con más frecuencia. Si esto se hace de una forma continuada a lo largo de varios meses, conseguirán mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes.

David C. McClelland realizó un “Estudio de la motivación humana”, en el cual se dedicó un espacio al efecto pigmalión. McClelland publicó un caso del ámbito escolar en el que se realizaron test de capacidades a alumnos negros del casco urbano de entre 7 y 11 años y del segundo al quinto grado. Una vez evaluados dichos test se les comunicó a los profesores que una mitad de cada clase, elegida al azar, era muy brillante mientras que de la otra mitad se dieron los resultados reales. Los resultados de esta investigación fueron que la mitad de las clases que se habían considerado más capacitados obtuvieron un progreso mayor al final de curso, siendo elegidos al azar, que la otra parte de la clase cuyos resultados comunicados al profesorado eran reales. También se observaron diferencias de rendimiento de un grado a otro. Como conclusión, McClelland defiende que, al considerar los profesores más inteligentes a ciertos estudiantes, éstos tienden a rendir más.

Los estudios del efecto pigmalión han surgido desde 1966; sin embargo, sus aportaciones teóricas aún influyen en las prácticas didácticas y sobre todo en la relación maestro- alumno. Los docentes desafortunadamente no siempre tratamos a los alumnos de un mismo grupo de la misma manera, esto conlleva como lo muestra el estudio compartido en esta ocasión, a que unos estudiantes sean percibidos como más inteligentes, aunque no necesariamente sea verdad.

Este mes se celebra el Día del Maestro y con este artículo se pretende hacer reflexionar a los docentes que nuestra labor consiste en impulsar el desarrollo de todos nuestros alumnos y no solamente de aquellos estudiantes con los que nos sintamos más identificados.

Desarrollemos con profesionalismos esa tarea tan importante que es educar y sintámonos orgullosos de nuestra labor, que si bien es cierto no es fácil, es trascendente, ya que tenemos en nuestras manos la formación integral de un ser humano.

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