El Cristo monumental de los tijuanenses

El Cristo monumental de los tijuanenses

Desde diferentes puntos de la ciudad podemos observar que alguien que con sus brazos abiertos nos acoge y protege, es el Cristo Rey de la iglesia San Martín de Porres en Los Álamos, un grandioso monumento, creación del presbítero Antonio Mata Villegas, quien hasta el último día de su vida luchó incansablemente por hacer realidad este sueño.

De acuerdo con el padre Víctor Manuel Ramírez González, actual párroco de la iglesia San Martín de Porres, fue en 1963 cuando se empezó a planear el trabajo de una capilla en el fraccionamiento Los Álamos, bajo la dirección del padre Agustín Álvarez y un comité pro construcción.

“La confianza en la providencia divina y fe en el entusiasmo de la comunidad cristiana de este fraccionamiento fueron los motivos que la hicieron mejorar y llevar a erigir tanto tiempo proyectada”, mencionó.

La primera misa se ofició el 12 de diciembre de 1974, un año más tarde, el excelentísimo señor Obispo Juan Jesús Posadas bendijo lo que hoy es la parroquia San Martín de Porres, siendo el primer párroco el padre Javier Esparza.

En ese tiempo, ya se administraban sacramentos atendidos por los padres misioneros de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en La Mesa, donde existen los primeros archivos, relató, con el tiempo se fue trabajando para tener una parroquia más digna.

Dijo que en 1981 llegó a la parroquia el padre Antonio Mata Villegas, quien inició con los trabajos de la construcción del bardeado del terreno y de los arcos exteriores e interiores, así como del quiosco, las torres y cúpulas de la iglesia.

El padre Antonio Mata siempre fue un sacerdote incansable, sencillo, honesto… un arquitecto nato de corazón, con un sueño muy definido: la construcción del monumental Cristo Rey, que inició el 26 de febrero de 1997 y terminó en marzo de 1999; posteriormente, se prosiguió a la edificación de la capilla, considerada una inspiración personal y el gran sueño de lograr la plaza de Cristo Rey, que será integrada por la imagen de Cristo, la capilla y 28 ángeles rodeado la plaza, explicó el padre Víctor Manuel Ramírez.

Un majestuoso proyecto

En el cumplimiento del sueño del padre Antonio de construir un Cristo monumental participó el escultor Virginio Ramírez González, oriundo de Tlaquepaque, Jalisco, quien se ha encargado de la decoración de la parroquia: molduras, ángeles, jarrones y candiles de cerámica, aunque su más importante obra es la imagen de Cristo Rey, en la que también participaron sus hijos Domingo, Rosendo y Gregorio.

La idea de construir un grandioso Cristo monumental fue concebida en 1994 debido a que el padre Antonio quería tener una imagen representativa de la parroquia de San Martín de Porres, aunque inicialmente contemplaba que fuera de una altura de 10 metros aproximadamente, después pensó en 15, para finalmente decidir que mediría 23 metros y 30 centímetros.

En el proyecto original, se tiene contemplado erigirse sobre una bóveda, rodeado por 28 ángeles formando una herradura como marco del Cristo. En la actualidad, como parte del proyecto se construye lo que será el hermoso templo expiatorio que desde el frente arranca majestuoso, siguiéndole los enormes arcos y terminando en la cúpula, en donde se encuentra empotrada la monumental imagen de Cristo Rey de la parroquia de San Martín de Porres.

También se tiene planeado construir un altar en el interior de la capilla, donde habrá una gigante custodia para la adoración de Jesús sacramentado.

Esta bella imagen nos recuerda el Cristo del cerro del Cubilete en Guanajuato, o quizás el de Corcovado en Brasil. Hasta la fecha, es la imagen religiosa más grande que existe en todo México: 23.30 metros de altura, su cabeza mide 3 metros y en su mano cabe un hombre acostado, teniendo un peso aproximado de 9 toneladas. Sin duda, una majestuosa imagen de Cristo.

Sus características

La construcción de este majestuoso Cristo ha sido producto del esfuerzo de muchas familias y empresas que han aportado su granito de arena. Para su creación, el escultor Virginio Ramírez e hijos requirieron:

-32 tibores de resina.

-110 rollos de fibra con 33 kg cada uno.

-15 cubetas de 19 litros de thinner.

-20 galones de catalizador, como promedio.

-360 sacos de yeso.

-10 rollos de material merolap.

-200 kilogramos de alambrón

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