El católico frente al new age: Cristo o acuario Cristo es una figura histórica-real; ¡Cristo no es una idea!

El católico frente al new age: Cristo o acuario Cristo es una figura histórica-real; ¡Cristo no es una idea!

Por Jorge Echegollén

Primera de dos partes

Introducción: Muchas personas se sienten absolutamente solas e impotentes cuando se trata de sus almas. Están llenas de todo pero vacíos en su interior. No saben qué hacer, a quién recurrir, qué tomar, qué postura en la Yoga encontrar, cuál medicina o píldora tomar, para tratar de satisfacer su ansiedad. Hay quienes se toman su Valium con su jugo de naranja en la mañana y otros que se la pasan en los gimnasios para relajarse o toman cursos de todo tipo para encontrarse consigo mismos.

Vivimos en una época en que las grandes Iglesias ya no disponen casi de consejeros espirituales, no pocas personas están en busca de alguien semejante, que los acompañe con paciencia y los ayude a discernir. No encuentran a nadie que los oriente, que les sirva de algún modo de ‘padre’, para osar aventurarse en senderos inexplorados. Y pues no se trata tampoco de ir con el psicólogo o con el psiquiatra porque eso los haría sentir como si estuvieran errados en sus comportamientos o en sus cabezas (como locura), porque malamente se piensa que el psicólogo sólo sirve cuando ya la persona está de plano muy mal mentalmente, y la verdad que el psicólogo es mucho más noble y amplia su labor que lo que se ha reducido a veces; aquí lo que estamos viendo es que la gente busca entenderse a sí misma y comprender el mundo que lo rodea, por lo tanto busca, medita, lee apasionadamente lo que se encuentra en las tiendas de conveniencia y trata de encontrar un sentido a su vida, por lo cual recurren muchas veces a los caminos que alcanzan, por ejemplo, los famosos artistas o actores, dado que no se acomodan en ninguna religión u iglesia, o dogma alguno y buscan algo menos exigente y más light, que les pueda dar un cierto rumbo a la comprensión del cosmos, pero siempre y cuando no los saque de sus antiguas formas de hacer y ser, continuando con sus vicios y pasiones, pero sobre todo que les permita dejar de sufrir y de encontrar métodos que relajen y tranquilicen sus mentes, aunque sea creer y hacer cosas descabelladas.

En el New Age, por ejemplo, no hay lugar el sufrimiento: sufrir es absurdo y estéril diría esta corriente. Frente al sufrimiento y la muerte, -dice el adepto de New age- “yo me aferro a una espiritualidad de lo sensible y de la vida. Porque mucho más inverosímil es que Cristo haya salvado al mundo precisamente por el sufrimiento y la cruz. La redención viene de técnicas salvadoras de ensanchamiento de la conciencia, de renacimiento, de viajes a las puertas de la muerte, de toda clase de actitudes que ayuden a relajarse y volver operativo o acrecentar el potencial energético”.

Esto es lo que piensan algunos en el New Age, pero hay que saber que el cristianismo también lucha contra el sufrimiento, pero lo enfrenta, no calla ni lo declara insensato. El sufrimiento llevado en unión con la cruz de Cristo es salvador. El sufrimiento, en sí, un fenómeno bastante absurdo e incomprensible- y la cruz- un instrumento de suplicio- han sido elegidos por la sabiduría de Dios para revelar su amor a los hombres. Por eso San Pablo tiene razón cuando dice que nadie hubiera podido tener una idea como ésa: “Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria; que no conoció ninguno de los príncipes de este siglo; pues si la hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la Gloria. Pero, según escrito está: ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que lo aman” (1 Corintios 2,8ss).

 

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