El amor entre hermanos, una tarea importante para los padres

El amor entre hermanos, una tarea importante para los padres

El amor entre hermanos, una tarea importante para los padres

 

Por Carlos Gutiérrez

Cuando los hijos llegan, la dinámica de la pareja cambia por completo y deben existir ajustes tremendos, ya que el cuidado de un bebé en muchos casos complica todo. Cuando es nuestro primer hijo nos deshacemos en cuidados y atención, pero para el segundo, y no se diga el tercero, nos relajamos mucho y empiezan otros problemas que al paso de los años se pueden agravar.

Si pasa mucho tiempo entre un hijo y otro, es muy posible que el celo entre hermanos se dé constantemente, pero si pasa poco tiempo, es posible que el cuidado no sea el adecuado. Como puede ver, hasta eso es complicado.

Pero si entre hijos sólo se llevan un máximo de 3 años entre uno y otro, este es un tiempo saludable de crianza, y los problemas se pueden manejar con mucha más facilidad y amplitud, lo que nos permite preparar a los niños de manera adecuada para la llegada de los hermanos. Esto es importante ya que antes de cada nacimiento debemos enseñar a los mayores a amar a los que vienen, mostrándoles el desarrollo del vientre y todo lo que sucede en la gestación, eso hará que se genere una sensación de confort y espera del nuevo hermano; pídales que sugieran el nombre e imaginen juntos todas las cosas con las que podrán compartir, enseñar y jugar.

 

LA RELACIÓN PADRE-HIJO, SE REFLEJARÁ EN OTRAS RELACIONES COMO LAS DE HERMANOS

La relación entre padres y hermanos es un aspecto social básico que se reflejará en la construcción de todas sus relaciones, de tal forma que los niños llevan en su conducta toda la enseñanza del seno familiar.

Tomar en cuenta el temperamento de cada hermano es importante para una relación de respeto y armonía pues probablemente uno sea más activo que el otro, uno más sensible y meditativo, otro más activo, etc., y ayudarlos a entender cómo es cada uno de sus hermanos será muy útil en su relación, ya que podrán respetar el espacio de cada uno.

 

PROCUREN IGUALDAD Y EQUIDAD EN EL HOGAR

La regla de la equidad y la igualdad debe aplicarse en toda la familia, por ejemplo, lavar los platos es más fácil para un niño de 12 años que para uno de 6, y para este posiblemente sea simple recoger sus juguetes y llevar la ropa a su cuarto, es decir, la igualdad es el respeto en derecho y obligaciones para todos; la equidad es dar tareas a cada uno por sus características y habilidades.

Déjalos resolver sus dificultades y oriéntalos para lograrlo. Constantemente los hermanos estarán en dificultades por diferentes razones, y en cada etapa de la vida los problemas y conflictos son diferentes. Primero pelearán por sus juguetes y después por la ropa, algunas veces los hermanos menores buscan la compañía de los mayores, y se entrometen en la intimidad de sus hermanos, en fin, mil cosas diferentes.

Pero no se angustie de que discutan, enséñelos a resolver los problemas, no castigue es mejor corregir, por ejemplo, si el hermano menor irrumpe en el cuarto del mayor, indíquele que debe tocar la puerta por respeto, y al mayor, que debe contestar con amabilidad y decirle a qué hora si puede pasar. Solo intervenga cuando se pierda el equilibrio del respeto y la armonía.

Construir el amor y la solidaridad, aunque usted no lo crea son factores a tomarse muy en serio pues es horrible que los hermanos no se lleven bien de niños y cuando son adultos.

Un buen ejercicio es salir de compras con solo uno de los hijos y pedirle que escoja algo para él y otra cosa para sus hermanos, también pídale que sea el mismo quien les entregue el regalo, esto hará que construyan un sentimiento de solidaridad, agradecimiento no y gusto por servir al otro.

Mantener una figura de autoridad clara es imprescindible para la buena armonía de la familia, no permita que ninguno de sus hijos sobrepase su autoridad ni permita que tomen el papel de padres (hijo parental) pues esto hará que se construya hastío y desagrado entre hermanos, tampoco haga que los hermanos mayores críen a los menores, por supuesto que pueden ayudar, pero recuerde que usted es la figura de autoridad y crianza primordial.

No es lo mismo ser el hermano mayor que el menor, algunas veces hacemos grandes diferencias en el trato con los hermanos y algunas veces queremos tratarlos igual, permita que cada uno de sus hijos tenga las actividades propias de su edad y circunstancias y no obligue a ninguno a ser igual o diferente al su hermano, déjelos ser como son y hacer lo que deseen en un ambiente de disciplina, amor y respeto.

 

*El autor es psicólogo. Carlosjgutierrezc@gmail.com

 

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