Dra. Mileidy Fernández Ribot

Dra. Mileidy Fernández Ribot

Mujer de retos y convicciones que da todo por sus sueños

 Por Ana Patricia Valay

Para la Dra. Mileidy Fernández Ribot, llegar a ser la directora de su propia clínica de Medicina Estética ImagenArt, integrada por un equipo de más de 20 personas, no ha sido tarea fácil. Pocos saben que tuvo que dejar su país de origen y a su familia, para establecerse en México.

Y lo cierto es que más allá de la excelencia en el ejercicio de su profesión como médico, especialista en Anestesiología y Medicina Familiar, además en Medicina Estética por la UNAM, la Dra. Mily como le dicen de cariño, tiene un indiscutible don de gente y liderazgo natural, lo que la ha llevado con éxito a forjar un sólido prestigio como profesionista y empresaria; liderazgo por cierto, que también sustenta con Diplomados en esa área, en Administración, y en Habilidades Gerenciales y Directivas por el TEC de Monterrey.

A continuación, un poco de su historia de vida digna de ejemplo, en la que ha demostrado tener el carácter y la actitud correctas, para salir adelante.

 

Su entrañable Cuba y su familia

Mileidy Fernández Ribot nació en Cuba, “la más hermosa isla del caribe”, la describe ella. “Mis padres son también nacidos en Cuba pero de ascendencia española, y formaron un matrimonio sólido e integrado, que sirvió de cobijo a dos hijos: mi hermano y yo”.

“Un día decidí tomar un respiro para reflexionar, y entendí que si bien toda mi familia y mi país de origen influyeron sobremanera en la mujer que soy, mi madre y mi abuelo paterno fueron clave”.

—Ya que mencionas a tu mamá doctora, ¿qué nos puedes compartir de ella? Creo que es importante que las mujeres exitosas como tú, empoderen a esas mujeres que influyeron en ellas, sobre todo en este mes de marzo.

—Mi madre… era impresionante sentirla mía. Fue mi mejor maestra. A su lado aprendí a leer, a escribir, y las tablas de multiplicar. Ella me hacía sentir amada e importante. Me dio los mejores consejos. Me cocinaba rico; me sirvió con amor y absoluta entrega. Me inculcó valores y el más estricto sentido de responsabilidad: el respeto por mí misma. Con su ejemplo aprendí el arte de todas las labores domésticas. También a ella le debo el privilegio de tener alas y volar.

 —¿Y tú abuelo, cómo era?

—Mi abuelo fue un emprendedor, un fuera de serie; era mi súper héroe, alguien a quien absolutamente todo ser humano respetaba. Crecí a su lado de niña sin entenderlo muy bien, pero disfrutando de esa sensación: de entre tantos nietos me hacía sentir su preferida. Obvio sin darme cuenta, eso fue forjando en mí un alto sentido de compromiso y responsabilidad.

—Y haciendo justamente ese ejercicio de reflexión Mily, ¿qué suceso de tu vida que te haya marcado, nos puedes compartir?

—Tal vez lo más complicado que me ha tocado vivir fue precisamente salir de Cuba, y aunque la causa original que me llevó a hacerlo no fue precisamente mejorar mi economía, por trabajar en el hospital más importante del  estado me prohibían la salida legal (por el riesgo de la llamada ¨fuga de cerebro¨), así que a pesar de no saber nadar, me tocó un día dejar a mi hijo, mis padres, y mis raíces para tomar un yate,  y como muchos cubanos llegar a costas mexicanas”.—Comenzó entonces conmigo lo que para cualquier migrante. Durante 8 años me fue negada VISA de entrada  a mi país de origen, y tenía dos opciones: pasármela lamentándome, o crearme una nueva identidad, así que decidí hacer lo segundo, y como siempre suele suceder, Dios y el tiempo se fueron encargando de poner en orden lo demás.

Y ¿qué nos puedes platicar de Cuba? ¿Qué recuerdo tienes del país donde naciste?—Cada día dedico tiempo en mi mente para agradecer a Cuba;  esto me permite vivir una vida aterrizada. Es un país increíble, asombroso, del que aprendí todo lo bueno que pude. Me enseñó a tener límites, a no tenerle miedo a la austeridad, a no forjar mi felicidad en el dinero, a no negociar con mis valores, a luchar por lo que quiero y a ser muy humilde. Me enseñó la paradoja de ser una mujer firme, algunas veces inflexible, pero tremendamente humana y entregada. Cuba me enseñó a disfrutar de la música, de un buen juego de dominó, del calor humano, de la entrega incondicional y de la solidaridad.

—Pero, quiero decirle a México, “mi corazón te pertenece”.

¿Y cómo decides estudiar medicina, y no seguir los pasos de tu madre como ama de casa?.

—Soy mujer de retos. Pienso que los límites están en nuestra mente, y siempre, absolutamente siempre hay alternativas, sólo hay que prepararse y estar dispuestas a pagar el precio. Es muy loable dedicarse sólo a las labores domésticas y a ser mamá, pero también por eso se paga un precio.

—Siento que escogí  un camino diferente, y hoy me dedico a disfrutar los resultados y a ser feliz, por no dejar mi destino en manos de nadie.

—¿Qué tan difícil ha sido para ti posicionarte como médico mujer en un mundo donde aún falta igualdad de género?

—Si bien eso de que mujeres y hombres somos iguales es una utopía, como médico entiendo que ni anatómica ni fisiológicamente seremos iguales, por lo que conocer nuestras  propias limitaciones es muy importante. De hecho hoy se habla de fortalezas y debilidades, así que debemos encontrar a las personas adecuadas para hacer equipo. Conceptos muy actuales de liderazgo hablan de algo muy superior llamado “interdependencia”, y es lo que busco y anhelo en cada miembro que sumo a mi equipo de trabajo: un complemento a mis debilidades.

—Dra., ¿y cómo combinas tu vida profesional con el ser madre?

Tal vez me ayude tener sólo un hijo, que por demás es un adulto responsable, y aunque tuve momentos difíciles, mi secreto pienso ha sido planificar lo que hago en el tiempo.

Me ha funcionado educarlo con ejemplo, entregarle tiempo de calidad en el que he procurado hacerlo sentir cómodo, seguro, importante. Nunca he escatimado tiempo para darle un buen consejo, y a su vez le he facilitado disfrutar de  libertad responsable, lo cual le está permitiendo volverse un hombre independiente.

—Por otro lado, no sólo ejerces tu profesión, sino que además eres empresaria ¿Cómo te va en esta faceta?

—Siento que me va bien. Disfruto mucho lo que hago. Profesionalmente concentro gran parte de mi energía en retardar el envejecimiento, en verme y hacer que mis pacientes se vean bien, y en devolverles un poco la seguridad que han perdido a causa del tiempo.

—Estar al frente de un negocio es una gran responsabilidad para la que me sigo preparando. Tengo personas que me apoyan y agregan valor a mi vida, y recíprocamente les correspondo. Obvio lo que ven es el resultado de un súper equipo de trabajo que me respalda. Ellos son los héroes de cada día, son realmente lo más valioso que tiene ImagenArt.

—¿Y qué consejo le puedes dar a las mujeres que quieren emprender su propio negocio?

—Sólo el 15% de las razones por las cuales se triunfa personal y profesionalmente dependen de los conocimientos, el 85% restante depende de nuestro manejo de las emociones, de nuestra actitud mental, nivel de motivación y capacidad de desarrollar relaciones positivas con los demás. Por ello, considero que debemos, y tenemos la obligación de conocernos, analizar cuáles son nuestras fortalezas, trazarnos una meta, un camino, y progresar ganando o aprendiendo.

—Pero absolutamente toda persona, sin importar edad, género, país de origen o clase social, tiene derecho a realizarse. Si tú sabes quién eres, haces los cambios que debes para aprender y crecer, y luego das todo lo que tienes a tus sueños, entonces podrás lograr lo que tu corazón desee.

 —¿Qué valores consideras que debe tener una mujer, que la distingan no sólo de las demás sino que la hagan resaltar en un mundo predominantemente dominado por hombres?

—Fortaleza, respeto a si misma y a los demás, determinación, madurez e inteligencia emocional, seguridad, mucho amor propio, e integridad. Si cultiva estos valores fundamentales, nada ni nadie la podrán detener.

¿Cuál para ti es la clave del éxito?

—Simple; reconoce tus limitaciones y fortalezas, identifica que te hace feliz, trázate una estrategia y ve por ello con toda tu energía.

 

 En Breve…

¿Qué te disgusta?: La pérdida de tiempo, la mediocridad, la falta de integridad y congruencia.

¿Que disfrutas más?: La medicina, la belleza física y espiritual, leer, dormir, hacer ejercicio, y dedicar tiempo a personas que lo valoran.

Tu máximo compromiso: Es con Dios, mi familia, mi equipo de trabajo, mi visión, y conmigo misma, a todo ello me debo.

Libro Favorito: El Principito de: Antoine de Saint-Exupéry

Artículo Indispensable: Mi teléfono.

Música Favorita: La música cubana.

Mayor Fortaleza: Soy muy apasionada, siempre entrego todo por algo.

Mayor Debilidad: Los deportes extremos.

Frase favorita: Una persona que no respeta su propia vida y la de los demás, se roba a si mismo dignidad como ser humano. -Dalip Singh.

 

“Si tú sabes quién eres, haces los cambios que debes hacer para aprender y crecer, y luego das todo lo que tienes a tus sueños, entonces podrás lograr lo que tu corazón desee”

 

 

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