Don Rodrigo Valle Hernández,cumpliendo sueños ajenos y propios

Don Rodrigo Valle Hernández,cumpliendo sueños ajenos y propios

HOMBRES DESTACADOS

Empresario-Visionario-Altruista con 35 años al frente de GRUPO TERSA

 Por Ana Patricia Valay

 

Calidez, Amabilidad y Sencillez son palabras que indiscutiblemente describen al gran empresario bajacaliforniano, Rodrigo Valle, CEO de Grupo Tersa, quien ha logrado diversificar su negocio que está cumpliendo 35 años, y llevarlo a 8 estados de la República Mexicana, con más de 125 puntos de Venta, y 8 agencias automotrices entre las marcas francesas Renault y Peugeot en Tijuana, Mexicali, Ensenada, Hermosillo y Obregón.

Además de haber conformado con Denisse Bibb, su entrañable esposa y compañera de vida por 39 años, no sólo una hermosa familia de 5 hijos y 6 nietos, sino la Fundación Valle Bibb, sin fines de lucro, que lleva sus apellidos y se suma al grupo.

 

Origen y Formación

Rodrigo Valle Hernández nació hace 63 años en la ciudad de Mexicali BC, en un hogar predominantemente de mujeres en el que aprendió a respetarlas y a reconocer su liderazgo. “Yo soy un convencido de la mujer porque en mi vida he tenido mucho impacto e influencia de ellas, así que escuchar que la mujer manda y decide no ha sido para mí algún problema”.

En Grupo Tersa, una mujer ocupa una dirección, así como otros puestos importantes. Además, la mitad de los empleados son mujeres.

Lo cierto es que pieza fundamental en la formación y en la construcción del carácter de Rodrigo, fue sin duda su padre. “Siempre fue mucho muy duro conmigo, y lo reconozco como el valor más importante que me dio. Él fue mi mejor instructor”.

Don Rodrigo recuerda que una de sus tareas diarias era bolearle los zapatos a sus hermanas, y en vacaciones tenía que lavar el auto familiar. Con ambas actividades posteriormente hizo negocio. A los 13 años puso una bolería,  y estableció un car wash en casa. “Desde muy chamaco hice dinero; los retos los convertía en oportunidades. Mi papá influyó mucho en mi y me retaba, y me sacó carácter”.

 

Sus inicios Profesionales

Estudió contabilidad en CETYS campus Mexicali, y en el inter, trabajó en un banco. “Yo tuve una ventaja de que estudié y trabajé, porque es muy importante que cuando uno está en la escuela, la pueda relacionar con el trabajo y viceversa; creo que es la mejor combinación que realmente llevé a cabo”.

Posteriormente en Detroit, EU, Rodrigo se especializó en el ramo automotriz.

En ese entonces su familia contaba en sociedad, con la distribución de autos Chrysler, y cuando termina su carrera, lo envían a Tijuana a hacer un diagnóstico por una serie de problemas que se habían presentado.”A mis 21 años hice un informe y el gerente no quedó muy bien parado, y al decidirse que éste se fuera, me metí como subgerente más al negocio mientas encontraban un reemplazo. A los dos años me nombraron gerente. ¡Nos fue muy bien!”. Posteriormente abrieron agencias de autos usados en TJ y Ensenada.

 

Crisis y Toma de Decisiones

Llega la devaluación del 82 y los pasivos estaban en dólares, “y nos agarró mal parados económicamente”. Los autos se dejaron de vender, “y en la sociedad tomamos la decisión de vender, y me quedé sin chamba”. El golpe fue doble porque ese 5 de agosto inauguraban una llantera. “Todo el mundo se me vino abajo. Lo único bonito es que ese día también nació mi hija mayor, Denisse”.

Don Rodrigo decidió quedarse con la llantera pero no tenía dinero para comprarle a sus socios “… entonces vendimos un terreno y nuestros autos nuevos, para utilizar usados por primera ocasión. Ahí es cuando ‘toqué piso’, y fue muy beneficioso y productivo para mí, porque me pasó cuando tenía 28 años”.

“Desde ahí mi sueño era tener no sólo una tienda en Tijuana, sino varias, y de ser posible en el estado”.

Pero el sueño de Don Rodrigo se rebasó por mucho, “lo que si no veía era tan grande al grupo. No me lo imaginaba, porque tampoco tenía la capacidad de imaginarme solo, pero este sueño ha sido de todos, y lo hemos hecho todos”, afirma.

 

Cumpliendo sueños para tener gente feliz

Hace siete años en Long Beach, un norteamericano dio una conferencia sobre el sueño, “y me identifiqué mucho y me impactó”.

Después de un intenso programa piloto que duró tres años, y que conllevó mucha investigación, este hombre había detectado que la manera de evitar rotación de personal y que la gente fuera feliz, era ayudándoles a alcanzar sus sueños.

Bajo esa influencia, Don Rodrigo conformó desde hace siete años en su negocio, un departamento de sueños, al que ingresan los empleados con más de un año en la empresa.

“¿Y qué es lo que hace el gerente de sueños? Él te ayuda a identificarlos. No te da el sueño, pues éstos no se pueden heredar, traspasar, donar o regalar, pero les ayuda a que pongan en orden sus sueños. Les ayuda a priorizar, y a que hagan una ruta crítica para lograrlo”.

“¿Y por qué es esto tan importante? Porque todos tienen sus sueños individuales, pero existe un macro sueño que nos une a todos, que es el de grupo Tersa, de ser siempre los mejores. Por eso nuestro lema es: un solo sueño, un solo equipo, con pasión”, nos comparte Don Rodrigo.

 

“El cáncer, me cambió la vida de un día para otro”

“Yo nací medio defectuoso (ríe); a los 32 años me quitaron la tiroides, y en aquel entonces ya era un tumor, pero me lo quitaron a tiempo y no fue canceroso, pero me el Dr. me dijo que posiblemente iba a estar generando tumores en mi vida”.

Y así fue: dos benignos y uno maligno. Le apareció en la cabeza, era tan grande que él mismo se lo detectó con sólo tocarse.

En ese momento Don Rodrigo tenía 57 años y era la época navideña. Después de realizarse unos exámenes, el resultado que les dieron un 23 de diciembre fue devastador.

“Cuando el médico nos dio la noticia, estábamos mi esposa y yo tomados de las manos. Y qué tanto habré apretado a Denisse de la impresión, que donde tenía su anillo, le saqué ahí mismo un moretón. El médico dijo: ‘Tienes un tumor muy grande en la cabeza y te lo tenemos que operar ya’, aquí no hay tiempo”.

Esa navidad fue particularmente especial, y Don Rodrigo se conmueve hasta las lágrimas al recordar que en año nuevo se reunió toda su familia y sus mejores dos amigos, quienes dejaron sus planes por estar con él, para “prepararnos por lo que fuera a pasar, pues la cirugía que era necesaria e inaplazable, era de alto riesgo”.

Y le dije a Dios: sé que me has dado mucho, si ya no tienes más cosas para mí, dáselas a mis hijos y a otros más. ¡Yo ya la hice!, entonces si éste es el costo que estoy pagando, lo estoy pagando con gusto. Yo ya iba preparado”.

“En mi vida llevo 7 operaciones y más de 150 radiaciones y quimioterapias, y nunca se me ha quitado la sonrisa y el optimismo, y a nadie le paso la factura de lo que estoy pasando. Cada mes voy a revisión. Dice el Doctor que mi caso es único por todo lo que he pasado”, afirma Valle Hernández, quien a raíz del cáncer se ha hecho muy sensible.

“Yo creo que si nos fijamos en lo que sí tenemos y qué podemos hacer, encontramos fortaleza en cada uno de nosotros. Todos tenemos suficiente como para hacer lo que uno quiera hacer, y al final del día de lo que se trata es de ser más feliz. Y para ser más feliz hay que ser soñadores, y si sueñas y cumples tus sueños vas a ser feliz, y te vas a rodear de gente feliz”.

 

 

“Siento que es la gran batalla de mi vida y me estoy divirtiendo, luchando contra ella, y siento que ha sacado cosas mejores en mí”. Rodrigo Valle Hernández

 

“No siento que ha sido mala suerte lo que me ha pasado a mí, porque es un milagro que te lo pueda platicar. Me considero muy afortunado, no tengo ningún derecho de quejarme de nadie ni de nada; soy muy feliz”.

 

 

En Breve…

Libro Favorito: “Old man in the Sea” de Ernest Heminway

Mayor Virtud: Su pasión

Mayor Debilidad: Ser desesperado

Otras pasiones: El mar y el barco. El mar es mi medicina.

Frase favorita: “Hacer lo que tienes que hacer, y no solamente lo que te gusta hacer”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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