Don Roberto Castro Torres

Don Roberto Castro Torres

Exitoso y emprendedor, de la mano de su familia

 

Por Ana Patricia Valay / Fotografía Garage Photostudio
Don Roberto es un hombre ejemplar digno de imitar. Un hombre que tal vez no imaginaríamos que ha construido lo que tiene y lo que es, a base de mucho esfuerzo. Es un hombre de trabajo constante desde siempre, que no sólo ha aprendido a renovarse e innovar a lo largo de su trayectoria profesional, sino que ha dejado huella importante en Tijuana, gracias a su disposición de servicio, de la mano de su familia.

 

Aquí un poco de su historia…

 

Sus inicios

Don Roberto, que impone cuando uno lo conoce, en realidad es sencillo, sobrio, elegante y de personalidad distinguida, y no nació en “cuna de oro” como algunos pensarían, sino en un hogar de familia numerosa, donde las necesidades le orillaron a trabajar desde pequeño.

“Sí. Empezamos a trabajar a muy corta edad porque yo era el mayor de nueve hermanos. Como a los 11 o 12, recuerdo que salía de la escuela y me iba a trabajar. En ese entonces mi padre tenía una tienda de curiosidades”.

 

—Don Roberto, hay personas que desde pequeños saben qué quieren ser de grandes. ¿Usted se visualizó como empresario?

— La verdad que no. De pequeño y durante la escuela me gustaron mucho los números y yo hubiera querido estudiar la carrera de contador o administrador de empresas, pero no se pudo; había que trabajar.

Los tíos de Don Roberto habían incursionado ya en el rubro farmacéutico, y él llegó a trabajar ahí, en las “Castro Internacional”, pero después se asoció con su padre y uno de sus hermanos, y abrió su propio negocio. El 6 enero de 1964, hace 51 años, inauguraron la primer sucursal de Farmacias Roma.

“Después de muchos años, compro la parte accionaria de mi hermano y mi padre, y quedo solo, y ahí es donde entra mi esposa a ayudarme (por espacio de 11 años), y posteriormente se van integrando mis hijos que ya estaban estudiando su carrera cada uno”.

Don Roberto impulsó a Juan Carlos, a Claudia y a Roberto, a que fueran profesionistas.

“Siempre he promovido estudiar una carrera. La educación es el principal problema de México. Yo he tomado diversos diplomados, tratando  de suplir la falta de oportunidad que tuve de estudiar”.

 

Innovar o renunciar

Y empezaron a llegar farmacias a BC.  “Tenemos el reto ante competencias a nivel nacional e internacional, y nos dijimos: ‘no tenemos más que dos alternativas: o soltamos la rienda y vendemos, o la enfrentamos y tomamos el toro por los cuernos’; y decidimos por la última”

“Le apostamos a que somos locales, y conocemos el mercado y a la gente. Para incrementar la lealtad de nuestros clientes,  sacamos una tarjeta especial donde se redimen puntos. Ya hemos entregado 1 millón de tarjetas en el estado”.

“Fuimos además pioneros en llevar la medicina a casa lo cuál representó una ventaja competitiva, y desde la década de los 90’s, por iniciativa de mi hijo Juan Carlos, nos diversificamos como negocio, vendiendo otros productos”.

 

El propósito es seguir creciendo

“Traemos un plan agresivo dentro de nuestras posibilidades, de duplicar la  cantidad de farmacias en 5 años. De 64, la idea es llegar a 120”.

 

¿Cuál es el Secreto de su éxito Don Roberto?, le pregunto.

— No hay que ser conformistas ¡esa es la clave! Hay que ver siempre hacia adelante y hacia lo que se ve imposible. Todo se puede lograr con tenacidad, perseverancia e inteligencia.

 

La prueba que lo marcó

Pero no todo ha sido felicidad. Don Roberto y su esposa, no fueron eximidos del dolor, y sufrieron la peor de las pérdidas, la muerte de su hijo Juan Carlos, quien falleciera de cáncer a los 28 años.

Lo recuerda Don Roberto con lágrimas en los ojos, como si hubiese sido ayer.

“Lo he platicado mucho con mi esposa. Teníamos dos caminos: sumirnos en nuestra pena y llorar la pérdida, o hacer lo que hicimos realmente. Debo de confesar de que no fue una idea nuestra (la de Fundación Castro Limón), fue un sueño que tuvo en vida Juan Carlos, de ayudar a los niños menos afortunados que él”.

 

Dejando huella por los niños con cáncer

Hoy ya son 13 años los que tiene la Fundación Castro Limón, de la que Don Roberto fue Presidente Fundador del 2003-2011, y de la que ahora es miembro del consejo a cargo de comité de construcción de la segunda etapa, el proyecto tal vez, más ambicioso que ha tenido la fundación y que será un parteaguas en la medicina en Baja California.

“Con este centro de investigación vamos a poder determinar el tratamiento específico de cada niño según sus genes. Ni le vamos a aplicar quimioterapia que no necesite, ni dosis que no necesiten porque es medicina personalizada”, comenta.

La “carrera” por la recaudación de fondos continúa para lograr esta ambiciosa meta.

Y así Don Roberto no para. “Mientras Dios me de salud y energía para seguir adelante lo voy a seguir haciendo”, afirma con una gran sonrisa en el rostro.

“Mi mayor tesoro es la familia: mi esposa, dos hijos que nos quedan, y mis 4 nietos”

 

 

En Breve

Libro Favorito:  Paula y la Casa de los Espíritus, de Isabel Allende.

Artículo Indispensable: Celular

Música Favorita: La música de escuchar , piano bar.

Mayor Fortaleza: Mi familia.

Mayor Debilidad: Ver la inmensa pobreza que hay en México y quisiera hacer lo imposible por ellos.

Frase favorita: El que no avanza, “retrocede”, de Napoleón Bonaparte.

 

 

 

Comentarios

comentarios