DON JOSÉ GALICOT BEHAR

DON JOSÉ GALICOT BEHAR

Un soñador en GRANDE

 

POR ANA PATRICIA VALAY

 

Difícil ver a Don José Galicot Behar con el gesto adusto o el entrecejo fruncido; a sus 81 años siempre está contento, motivado, y derrochando energía y pasión por lo que hace, y sobre todo destella esa emotividad cuando habla de su familia, de sus cuatro hijos, 12 nietos y bisnietos. “Mi familia es mi razón de ser, y por ello les dedico tiempo de calidad. Sin dudarlo dejaría todo lo demás por mi familia”, nos confiesa.

La sonrisa de Don José es sin duda uno de sus sellos distintivos, pero también lo es su trabajo incansable, su perseverancia y su visión. Es emprendedor, inquieto, y polifacético, que sueña en grande y concreta en grande.

 

¿Es usted un soñador?, le pregunto.

—Si cumplo los sueños sí, porque los sueños son para cumplirse, no para guardarse en un cajón.

 

—¿Y uno de sus grandes sueños ha sido Tijuana Innovadora?

—¡Sí!, para mí es muy importante. Hemos logrado un colectivismo ideológico de amigos, de compañeros notables. Cada uno de ellos es un personaje, y cada uno de ellos dirige algún área de Tijuana Innovadora, lo que hace que esa área se llame esfera, y nos permite estar en áreas totalmente disímbolas. Trabajamos desde la educación de niños hasta moda, hasta poder llevar el arte a las empresas y escuelas, entre otras cosas. Tijuana es una ciudad que requiere de trabajo en diferentes ámbitos”.

 

Sus inicios

Hay quienes seguramente piensen que Don José nació en una familia pudiente y con el éxito garantizado, pero no es así. “Llegué en 1945 en agosto. Vine en tren de México. En aquel tiempo no había aire acondicionado, y tuvimos que pasar por el desierto. Traíamos comida en bolsas que se echó a perder, y el último día de nuestra llegada no comimos. Y llegamos con la ilusión de buscar aquí oportunidades, y mi papá que era muy trabajador, inició vendiendo artículos para sastres, y nos fue bien”.

Don José describe a su papá como un buen hombre, con una ética de trabajo impecable y una moral sólida. Con su mamá, su relación fue sui generis. “Mi mamá se casó cuando ella tenía 14 años, y yo nací cuando ella tenía 15, así que  una parte de su crecimiento lo ocupó siendo mamá. Esto nos hizo amigos y compañeros. Era una mujer inteligente, que le gustaba ayudar a todo mundo. Guapa, alegre…. ¡la extraño!”, me dice Don José, y se le llenan los ojos de lágrimas.

 

Negocios diversos, todos exitosos.

“Yo empecé con un negocio de fábrica de chamarras partiendo desde cero, y me fue muy bien. Yo ganaba 18 USD a la semana, y cuando me casé mi esposa ganaba 50 USD, y por eso ella me reclama que me casé con ella por interés —dice en tono de broma y se ríe—. Trabajaba en una tienda de la calle segunda y me ofrecieron la posibilidad de fabricar chamarras. En las noches las cortaba, ahí en la cama, y se las entregaba a un costurero y las empecé a vender. Y me fue muy bien. Invertí todo el dinero que tenía que eran mil USD en esa producción, y en un año, gané 100 mil dólares”. La clave fue que todo ese año estuvo viviendo con los mismos recursos, y mantuvo su nivel de vida modesto.

“Después entré a Beauty Supply,  y la convertimos en tiendas departamentales. Y habiendo ido a Japón y a China a comprar, vino la devaluación de 1982, mi primer fracaso…. y lo perdí todo: 20 millones de dólares, pero Don José volvió a empezar y ahora lo hizo en el giro de las discotecas. En Tijuana puso la famosa OH.

 

Oiga, pero sus negocios han sido de giros muy diferentes,  ¿cómo le ha hecho?

—Hay que hacer lo mismo en un negocio como en otro; conseguir gente capaz, administrar con mesura, y aplicar los mismos sistemas para crear los equipos de trabajo, que los que usamos para la educación.

Otro de los negocios exitosos que tuvo Don José fue el de telefonía. “Fue un negocio malentendido, pero el 70 por ciento de los hoteles en Europa hacía negocios con nosotros; también todos los hoteles del Caribe, y éramos la segunda compañía de telefonía pública del país, que nació justo aquí en Tijuana”. El celular fue el causante de que ese negocio concluyera.

 

Buscando conocer su visión donde José, ¿qué opina sobre el papel de la mujer hoy en día?

—Pienso que la mujer se está descubriendo como igual o superior al hombre, y en este esfuerzo de inteligencia y capacidad, está ocupando espacios cada vez más importantes. A mí me gustan los espacios merecidos, no me gustan los espacios por género. A mi me gusta la mujer que es capaz, que triunfa, que sabe, y que ocupa el espacio porque puede.

 

En relación a esta ciudad fronteriza, ¿cuál es para usted la Tijuana ideal?

—La Tijuana ideal la estamos construyendo con ciudadanos que estén dispuestos a cuidarla en la ecología, en la educación, en las áreas sensibles de la comunidad. En la industria de la moda,  como de la comida.  Veo una ciudad productiva, y me gustaría que fuera más innovadora y acercada a la tecnología, a la industria verde y a la industria naranja.

 

¿Y qué espera para los años venideros?  

—Espero seguir trabajando muy duro y cuidando mi ciudad. Si cuido mi cuerpo y mi mente puedo durar muchos años, siendo feliz, concluye Don José, mientras me enseña los ejercicios que inventó para aprovechar el tiempo mientras está en la oficina o en el cine.

 

En Breve…

Mayor Fortaleza: La disciplina

Mayor Debilidad: El amor

Frase favorita: Si crees en ello, no es leyenda

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