De corazón a corazón

De corazón a corazón
POR LUCÍA CHÁVEZ

Nunca dejaremos de hablar de cómo cuidar el órgano más importante de nuestro cuerpo, dado que este órgano es el motor que necesitamos simplemente para vivir, así que hoy vamos a hablar específicamente de los alimentos que nos ayudarán a nutrirlo y fortalecerlo, de lo que debemos evitar, y de lo que debemos procurar por nuestra salud.

 

El día de hoy quiero iniciar, puntualizando dos premisas:

  1. Si en tu familia se tienen antecedentes de enfermedad cardiovascular no quiere decir que estás destinado a tenerla; tu estilo de vida puede reducir el riesgo de enfermar
  2. Si ya tienes una condición, como presión arterial alta, ésta puede ser reversible.
  3. Existen cuatro pilares esenciales para la salud del corazón, y adoptar cuando menos tres de los cuatro puede reducir el riesgo de contraer una enfermedad del corazón hasta en un 50 por ciento (Khera et al, 2016).

 

Estos pilares son:

  1. Mantener un peso saludable.
  2. Hacer ejercicio.
  3. No fumar.
  4. Comer saludable.

 

Y…. no hay sorpresas. Creo que la mayoría de las personas pueden referir estos mismos elementos. Entonces, ¿Por qué están en aumento las enfermedades del corazón? ¿Por qué estamos viendo estas enfermedades inclusive en niños?

 

La respuesta corta. Porque se ha normalizado un estilo de vida que va en contra de las funciones y necesidades del cuerpo. La realidad es que no hemos evolucionado al punto de que nuestro cuerpo pueda resistir los embates de la privación del sueño, la cascada destructiva causada por el estrés, el consumo de azúcar exagerado, la falta de actividad y el ataque persistente de toxinas, ya sea por los químicos contenidos en el cigarro, refrescos o lociones y productos que nos untamos, así como por los productos que comemos que están lejos de ser considerados alimento pero que nos llenan, saben rico, y están convenientemente empacados para salir corriendo a lo que sigue.

Mientras sigamos siendo humanos, nuestro cuerpo requiere del 30 por ciento del tiempo para auto-repararse -mientras duerme-, y moléculas nutritivas que permitan esta reparación.

Está de más aclarar que el cuerpo no está preparado para recibir basura (toxinas, químicos), ni para mantenerse en estado de alerta constante. Si vamos en contra de estas necesidades fundamentales, es natural que la actividad a nivel celular deje de funcionar, que aparezca la enfermedad, y que ésta progrese.

 

Entonces, ¿qué se puede hacer?

Primero, reconocer que el cuerpo tiene la capacidad de auto-repararse, y que tiene necesidades específicas para poder lograrlo, por lo tanto, es necesario abastecerle estos requerimientos en su medida justa, ni mucho ni poco, solo lo necesario.

Al adquirir conciencia de esto, es fácil identificar productos milagros, dietas de moda, medicamentos o terapias, que lejos de ayudar, te alejan de restaurar tu salud; y, bajo esta misma visión, también será más fácil decidir sobre cuáles alimentos comprar o qué comer.

El cuerpo es leal. En el momento en que comes con el propósito de renovar tu salud, o con la intención de optimizar sus funciones, se va a apuntar al reto, y seguramente te va a sorprender. ¡Atiéndelo! ¡Cuídalo! Tu salud es la mejor inversión que puedes hacer para tener calidad de vida, desde el día de hoy hasta tu vejez.

 

Segundo, haz pequeños cambios y toma decisiones que te acerquen a los cuatro pilares esenciales para la salud del corazón:

1) Peso saludable: con bajar entre el 5% y 10% del peso se reduce el riesgo de enfermedades crónicas, el dolor articular y mejora la calidad de vida. No es necesario morir de hambre ni contar calorías o porciones; procura alimentos frescos en lugar de alimentos industrializados y evita bebidas o comidas envasadas.

Tomando en consideración lo que he comentado anteriormente, podrás darte cuenta que un yogurt comercial se ha convertido en una fuente de químicos y azúcar que no necesitas. He llegado a ver yogurts con ¡72g de azúcar! el equivalente a ¡18 cucharaditas!, y hasta con 10 ingredientes que ni se pueden pronunciar. ¡Tache! También he visto leches de soya con saborizantes y aditivos que dañan el tracto digestivo. Ambos, alimentos que se perciben saludables pero que no lo son. Si procuras alimentos de origen natural, empezarás a observar cambios importantes, desde el estado de ánimo hasta la pérdida de peso.

2) Hacer ejercicio: esto no significa excederte en el gimnasio, simplemente procurar moverte más y aumentar la actividad física conforme aumentes tu condición física. Si sólo puedes hacer 5 minutos de caminata diaria, ¡estupendo!, ya que lo más importante es establecer el hábito. Una vez establecido, puedes determinar diferentes metas, ya sea de tiempo, frecuencia o intensidad. Paso a pasito, así se logran los grandes cambios.

3) Fumar: existen diferentes terapias para dejar el cigarro. Busca opciones. ¡Déjalo!

 4) Comer saludable: si no sabes cómo comer para darle a tu cuerpo lo que necesita, ya sea para combatir enfermedad, tener un embarazo sano, rendir en un deporte, reducir síntomas de menopausia o malestares gastrointestinales, acércate a un profesional y evita las dietas de moda o los tratamientos dudosos. Para que puedas empezar ya, sigue las recomendaciones que incluí en este artículo, y asegúrate de comer en el siguiente orden, y en un volumen de mayor a menor: verdura, proteína, grasas saludables, fruta. ¡Taráááá!

Por ti, por tu salud.

*La autora es Lic. En Nutrición y Ciencias de los Alimentos, Nutrióloga Certificada por el Colegio Mexicano de Nutriólogos y fundadora de Tu Nutrióloga en Línea.

 

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