DE COFRES Y COFRADÍAS

DE COFRES Y COFRADÍAS
POR DIONISIO DEL VALLE

Terminan las fiestas de la vendimia y, aunque el trabajo continúa en los viñedos, los celebrantes regresan ya a sus lugares de origen, lejos del corazón del vino mexicano que no detiene sus inacabables pulsaciones, cumpliendo con cronométrica fidelidad el eterno ritual de las vides de nuestra tierra. Del cofre de los recuerdos surgen los momentos de convivencia en honor del dios del vino, llámese Baco o Dionisos, dioses que por fortuna han preferido ser evocados celebrando mejor la vida que la muerte.

El vino, lo sabemos, convoca a la alegría y para que esta sea posible es indispensable poder compartirla, exaltarla con quienes hayan decidido circular por el camino del placer de los sentidos. En ocasiones se organizan grupos de diferente índole y tamaño que desean propalar la cultura del vino, tal es el caso de las llamadas Cofradías, hermandades que comparten pasión o compromiso por alguna causa o gusto en la vida y que lo hacen al amparo de ciertas reglas o protocolos que ellos mismos se imponen para que las cosas tengan un cierto orden.  Algunas son más relajadas que otras, sobre todo si se trata de compartir el pan, la sal y el vino, como es el caso de la Cofradía del Noble Vino de Tijuana, que ya presume el estatus jurídico de asociación civil.

Aun tratándose de grupos que, por su naturaleza suelen ser cerrados, pueden mostrar su generosidad de muchas formas. Una de ellas es organizando encuentros como el de la Muestra de vinos de Baja California que se lleva a cabo cada año para compartir con los asistentes un amplio ejemplo de la diversidad vinícola de la zona y este 2018 fueron más de ciento cincuenta etiquetas de vino procedentes de unas cincuenta bodegas.

Y ya son veintisiete años, uno menos de aquel en el que se instauraran las Fiestas de la Vendimia en Ensenada, que la Cofradía del Noble Vino de Tijuana organiza esta fiesta.  Sin duda alguna, el mérito principal radica en que los fondos que se recaudan en cada una de sus muestras son destinados a causas nobles en beneficio de instituciones como bomberos o la Sinfónica Juvenil, por ejemplo.

Esta vez el número de asistentes casi llega a los quinientos.  Un feliz encuentro entre el vino y los consumidores, con buena música y excelente ambiente, ajeno a los siempre odiosos discursos de aquellos a los que les encanta colgarse medallas ajenas.

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