Construyendo Liderazgo en Moda Europea

Construyendo Liderazgo en Moda Europea

CASOS DE ÉXITO

 Carmen Navarro y Opulenza Boutique

 

 

 Por Ana Patricia Valay

Hablar del prestigio que “Opulenza” ha cosechado a lo largo de veinte años en la oferta de Moda Europea en Tijuana es hablar de una mujer emprendedora y   visionaria, comprometida con sus principios y agradecida con Dios, esposa y madre de cuatro hijos: Carmen Navarro.

Carmen quien está convencida de que a lo largo del camino ha aprendido de sus errores, no sólo está al frente del negocio, sino que es la responsable de haber construido un estilo propio, que mantiene en construcción, y que ha impregnado de su esencia, de aquello que a través de los años ha cultivado por dentro.

Pero ¿cómo es que Opulenza maneja la exclusividad de marcas europeas como: Max Mara, Laurel, Byblos, Cavalli Class, Strenesse, Exetera de países íconos y emblemáticos para la moda como Francia, Italia y Alemania?

 

Un poco de su historia

Carmen nació en Guadalajara, pero por cuestión de los negocios de la familia, desde muy pequeñita se vino a radicar a Tijuana, por lo que se considera: “99% tijuanense”.

Su padre, empresario, seguramente le heredó a su hija  sus habilidades para las ventas, pues desde muy pequeña era feliz en la empresa familiar.

 

“Vengo de una familia de trabajo y esfuerzo. Aquí mi papá tenía una distribuidora de medias y una fábrica de ropa, entonces yo le ayudaba. Me iba a trabajar con él desde chica y ¡me encantaba!; ahí me empezó la pasión. Siempre fui comerciante desde chica y vendía de todo”.

Tras la devaluación y los pasivos en dólares la familia se va de Tijuana, pero ella decide quedarse. “Me dediqué a trabajar, a la publicidad y vendía ropa”.

Con una visión clara

“Siempre me ha gustado la moda y la ropa, y yo soñaba con tener un negocio propio, y tenía muy claro lo que quería hacer con mi vida”.

“Y justamente pienso que uno de los puntos importantes para lograr lo que se quiere es tener una visión muy clara de hacia dónde se quiere llegar, pues muchas veces sin tener todo el dinero necesario pero con esfuerzo y visión, se puede alcanzar todo lo que uno desee, obviamente con la bendición de Dios, porque Él es el que abre y cierra las puertas ”.

“Yo creo que Dios puso sueños en mi corazón, y me fui dando cuenta de cómo Él empezó a abrir caminos de manera sobrenatural. Es verdad que he hecho un esfuerzo para trabajar, pero realmente he visto que a donde he llegado, es Él quien me ha abierto las puertas con los dueños de las marcas”. Lo que Carmen afirma haber constatado no sólo una, sino varias veces a lo largo de su vida profesional.

—¿Y cómo visualizabas tu negocio?

—Visualizaba a la gente contenta vistiendo mi marca; una imagen que proyectara fuerza, excelencia y lo mejor.

 

Pensando en Grande

—¿Y cómo fuiste construyendo tu estilo?

— Yo soñaba desde chiquita con ir a Europa, y me encantaba el estilo europeo, los cortes, todo; y ¡se me hacía padrísimo!, aunque no empecé vendiendo ropa europea.

A los 16 años, Carmen Navarro empezó vendiendo ropa de Los Ángeles, pero siempre soñó en grande. “¡Wow! decía, ¿te imaginas ir a las fábricas que están alrededor de LA?, ¿como daré con éstas?”.

De una manera circunstancial conoció a los dueños de Moshery una de las marcas de mayor prestigio de aquel entonces. “Ellos me ayudaron muchísimo”.

“Luego dije: ¡Que padre! ¿te imaginas ir a NY?… y empecé ahí ya con marcas europeas. Empezaba a soñar y a trabajar, y se empezaban a abrir las puertas”.

“Después decía: ¡Imagínate ir a Europa, mi sueño dorado! Y empecé con la marca Vértigo (que ya no existe) en París, y me hice amiga de los dueños, y lo mismo me sucedió con una marca de piel que ya tampoco existe”.

Hay una anécdota que ejemplifica claramente cómo Dios le iba abriendo puertas, como ella misma reconoce.

“Era una chamaquita de 23 años y tenía cita con Gian Luigi Mancini, en Verona, Italia, y me topo al dueño de Byblos y Roco Barocco, Dino Facchini. Le pregunto por mi cita y me dice: “¿de dónde vienes?”, “De Tijuana”, le digo, ¿de dónde?, responde…”

Para no hacer más larga la historia, el dueño de las marcas que a ella le interesaban, sin conocerla ni ubicar a la ciudad, no sólo la atendió personalmente, sino que confió en ella al grado de que no le pidió anticipo. “Mandó la orden de que yo no diera nada, y me empezó a ayudar. Ya tenemos 23 años de trabajar juntos. Él me ayudó a crecer muchísimo”.

 

  “Mi sueño es seguir creciendo y aprendiendo,

 no soy una obra terminada, siempre estaré en construcción”.

Carmen navarro, Opulenza boutique

 

La pasión, indispensable

“Atrás de esto está la calidad de tiempo y la pasión por lo que hago. Me apasiona mucho mi trabajo, y eso es lo que me ha llevado a disfrutarlo mucho”.

“Me mueve mucho la pasión, no el conocimiento ni los años de experiencia. Me mueve una fuerza interior en mí, que me estimula y guía hacia la definición de metas”.

 

 Construyendo su marca

“Opulenza es el resultado de principios que he decidido tener en mi vida.

No sólo vendo un producto, para mí lo importante es darle lo mejor a la gente”.

“Lo que mi marca proyecta no es lo que se ve por fuera, sino lo que para mí es importante proyectar, que es la excelencia; lo mejor”.

“Para mí es muy importante que mis clientas se vayan contentas y satisfechas, y lo que he hecho es fruto de lo que he cultivado por dentro.”.

Carmen es quien elige la ropa, “por eso viajo hasta allá. Es importante ver las telas, y su caída”.

—¿Qué proyecta la mujer que utiliza estas marcas?

—Proyecta elegancia, seguridad, y estilo propio, pues es un estilo europeo diferente, clásico pero trendy, y muy femenino.

—¿Y qué viene a futuro para ti y el negocio?

—Seguir creciendo y diseñando, no todo está hecho.

Carmen está convencida de que en su vida profesional es importante ser una persona equilibrada. “El equilibrio me ha ayudado a mantenerme”.

 

“Para emprender se tiene que tener muy claro

lo que ardientemente se desea, porque inevitablemente sucederá”

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