“Conociendo el espectro autista”

“Conociendo el espectro autista”

“Conociendo el espectro autista”

POR GRACIELA JIMÉNEZ

 

El trastorno del espectro autista anteriormente conocido como trastorno generalizado del desarrollo, se caracteriza por una amplia variedad de alteraciones en la comunicación social, así como conductas restringidas y repetitivas. Hace unos años antes de la aparición del DSM 5, el trastorno del espectro autista se entendía como un conjunto formado por cinco trastornos distintos: el trastorno autista, síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo de la infancia, síndrome de Rett y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.

Recientemente en algunas series televisivas han aparecido personajes como la Dra. Temperance Brennan o el Dr. Sheldon Cooper, quiénes captan la atención, pues presentan problemas para socializar, dificultad para comprender las emociones de los demás, no entienden el doble sentido o los chistes, y se incomodan cuando alguien les cambia las rutinas a las que están acostumbrados. Por ejemplo, si los miércoles es día de comida china, pero les llevan comida italiana.

En la última entrega de los premios Óscar, el joven Olmo Cuarón captó la atención debido a que muchas personas se burlaron acerca de los gestos que realizaba cuando entrevistaban a su padre, comentando que se encontraba intoxicado, bajo los efectos de una sustancia prohibida y burlándose de su padre; realizaron varios memes donde lo ridiculizaban u ofendían. Seguro muchos no sabían que era autista.

 

Desinformación, aunque hay avances

En los últimos años han aparecido muchos mitos sobre el trastorno del espectro autista como: las vacunas provocan autismo, las personas con autismo no pueden comunicarse, tienen talentos fuera de lo común, son agresivos, no aprenden matemáticas o no pueden ir a escuelas “normales”, provocando que algunas personas piensen que las personas con trastorno del espectro autista son raras, excéntricos y distintos a los demás. Esto en lugar de ayudar genera estereotipos, prejuicios y conductas discriminatorias.

Por ello es importante hablar de esta enfermedad para evitar caer en el rechazo mediante la estigmatización.

 

¿A qué edad y cuáles son las señalas de alarma?

En primer lugar, recordemos que cada niño es diferente y la edad para detectar puede cambiar. En general los datos de alarma son los siguientes:

 

A LOS 12 MESES:

  • No balbucea
  • No responde a su nombre
  • No saluda con la mano
  • No señala para pedir algún objeto
  • No se interesa en jugar con los demás

 

ENTRE LOS 12 Y LOS 18 MESES:

  • No responde a su nombre.
  • Casi no ve a los ojos.
  • No señala para pedir algo.
  • No mira hacia donde señalan otros.
  • No enseña o muestra objetos.
  • Se inquieta ante ruidos intensos.

 

A LOS 24 MESES:

  • No se involucra en el juego de otros niños.
  • Dificultad para mantener el contacto visual cuando se le habla.
  • No dice frases de dos o más palabras que sean espontáneas.

 

El trastorno del espectro autista se debe a múltiples causas:

Genéticas o Ambientales:

Actualmente los estudios epidemiológicos disponibles demuestran de forma concluyente que las vacunas como la triple viral (sarampión, parotiditis y rubéola) no provocan la enfermedad. Esto es un mito que provoca el rechazo de algunos padres para vacunar a sus hijos, generando que se hagan presentes enfermedades prevenibles por la vacunación, las cuales si generan un mayor daño a los niños que no son vacunados.

 

Las personas con trastorno del espectro autista pueden presentar:

  • Conductas o comportamientos repetitivos (estereotipias).
  • Demasiado interés en cosas detalladas.
  • Establecer poco contacto visual.
  • Hablar por largo tiempo sobre un tiempo favorito, sin permitir que otros tengan la oportunidad de responder.
  • Repetir palabras o frases que escuchan.
  • Usar palabras extrañas, fuera de lugar o con un significado especial.
  • Expresiones faciales, movimientos y gestos que no coinciden con lo que están diciendo.
  • Emplear un tono inusual de voz que puede sonar similar a un robot.
  • Problemas para entender el sarcasmo o el significado de un chiste.
  • Dificultad para comprender el punto de vista de otra persona.
  • Poca capacidad de ser empático.

 

El diagnóstico se puede realizar a partir de los primeros años de vida y se debe realizar por un profesional especializado en la atención de niños, como son los paido-psiquiatras (psiquiatra del niño y el adolescente) o psicólogos infantiles.

En el caso de algunos adultos el diagnóstico lo establece el psiquiatra o el psicólogo clínico. Para ello es necesario realizar una evaluación integral.

Saber qué tiene su hijo, lo podrá ayudar a que siga el tratamiento adecuado que le recomienden los especialistas.

Recuerde que la peor ayuda es aquella que no se busca… Antes de rechazar, escuche la opinión de un profesional.

 

Las personas autistas ven el mundo bajo una luz diferente,

en formas que muchos nunca podrían imaginar”

Tina J. Richardson.

 

*La autora es Médico Psiquiatra.

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