¿Cómo evitar problemas? No te involucres en conflictos ajenos

¿Cómo evitar problemas? No te involucres en conflictos ajenos

Reconocer que no todo lo que sucede alrededor es personal es una gran virtud.

¿Cuántos inconvenientes se pudieran evitar si se pudiera tener la sabiduría para poder distinguir entre un problema propio y una dificultad ajena?

 

Existe la falsa creencia que todo lo que sucede alrededor, especialmente cuando se trata de problemas de familia, amigos o cuestiones de trabajo, tiene que ver con uno, ¡Qué gran mentira! Lo malo de esta concepción es que como uno se toma muy personal todo lo que escucha o le comentan, entonces convierte en un problema propio lo que en realidad no lo es.  Por consiguiente, uno se involucra, sufre o se disgusta innecesariamente y además toma la responsabilidad por algo que no tiene.

Actuar con prudencia, sensatez y perspectiva siempre abre la posibilidad de ayudar a solucionar cuestiones y manejarlas adecuadamente. Sobre todo cuando se puede poner entre paréntesis la cuestión de la carga emocional, misma que altera la visión.

Poder tener la destreza o virtud de poder reconocer y diferenciar los problemas dentro de las relaciones personales es la clave para dejar de sufrir. Claro que duele ver como los seres queridos y significativos tienen dificultades. Sin embargo el involucrarse y cargar con los problemas de otros, entorpece el proceso de resolución de la situación particular  y también, contamina la relación.

Ten cuidado, no compres problemas gratis, estos abundan y no te sirven de nada. Tan fácil como decir: “Ya está, éste no es mi problema”, deja que lo solucione su dueño. Podrás sentir empatía, tener la posibilidad de escuchar y apoyar, pero nunca de solucionar o hacerte responsable por lo que no es tuyo.

Kira sufre amargamente porque sus padres están al borde del divorcio, se pelean todo el día y la llaman a mortificarla, a desahogarse y por supuesto a pedir que los apoye y que tome partido en la pelea.

Cada vez que esto sucede, ella descuida sus estudios universitarios y come todo lo que ve para desahogar su angustia, Kira  insiste que los problemas de sus padres son de ella ya que a ella le afectan. Es cierto, a ella le duelen y puede ser que le afecten indirectamente, pero la verdad es que el problema y la obligación de Kira es el de estudiar, cuidar su salud y ser una hija agradecida. Sus padres la mantienen y le dan la gran oportunidad de vivir y estudiar en el extranjero en un lugar bello y muy costoso.

Su error radica en que ella se enoja con su mamá porque no cree que actúa debidamente, no le habla al padre y de alguna manera quiere solucionar un problema que no entiende.  Su joven edad y su percepción son radicales, limitadas y muy distantes de lo que en realidad ocurre en la relación de pareja.

Como hija por supuesto , le duele ver como los padres se maltratan, ofenden y se pelean, pero esa relación es entre ellos y debería de permanecer privada.

 

La receta

Aprende a distinguir tus problemas

Recetas para la vida©

 

Ingredientes:

 

  • 1 taza de perspectiva. Acción que pone distancia, prudencia y visión general.
  • 1 cucharada de respeto. Consideración y límites personales frente a los demás.
  • 1 manojo de ojo noble. Percepción positiva y búsqueda de caminos efectivos.
  • 2 racimos de valor. Fortaleza para no involucrase o juzgar a otros.
  • 1 lata de confianza. Sentimiento que permite tener fe y esperanza.
  • 3 gotas de compasión. Reconocer el dolor de los demás y ofrecer apoyo
  • 1 sobre de responsabilidad. Obligaciones propias con las cuestiones personales

 

Recomendación del chef: Cuando puedes entender la fuente de los problemas y no te involucras, te surge la fortaleza de escuchar sin juzgar, hablar sin criticar y entender sin sufrir.

 

Cómo reconocer cuando no son tus problemas:

 

  1. Cuando te involucras en un problema que  no es tuyo lo creces y hasta lo  llegas a empeorar. No todo lo que sucede es un problema personal. Si no es una cuestión que tú puedes controlar o cambiar, no es un problema que puedes solucionar, deja fluir las cosas, todo se termina resolviendo a su debido tiempo.
  2. Cada quien  sólo es responsable por sus acciones. Es importante actuar responsable y prontamente sobre las cuestiones que uno crea o tiene injerencia, ya que uno las conoce y sabe cómo y dónde puede cambiar y solucionar el conflicto
  3. Tomar una distancia sana puede ser la mejor respuesta para resolver problemas complicados. Quitarse la tentación y la sensación que uno debe de controlar todo lo que sucede, libera y desintoxica el medio ambiente. Alejarse no implica que uno no sufra o le duela la situación, al contrario, la distancia emocional permite la confrontación real que ayuda a la resolución.

 

La diferencia para distinguir entre un problema que puedes solucionar y uno que tienes que respetar, la encuentras con la experiencia.

 

 

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