Comamos colores

Comamos colores

Por Ana Laura Martínez Gardoqui

Los colores son acciones y pasiones de la luz
Goethe

Se cree que el ojo humano puede distinguir alrededor de dos millones y medio de colores diferentes. Son parte de nuestro diario vivir e influyen en el estado de ánimo y en todo lo que hacemos, y por supuesto también en lo que comemos.

México se ha caracterizado por su colorido en la naturaleza, siendo uno de los principales países del planeta, con diversidad en ecosistemas y cultura.

Desde tiempos prehispánicos sabemos la importancia del color como elemento básico en el arte, las artesanías y no se diga en las fiestas. La gama cromática estaba vinculada a los rituales de nuestros antepasados.

El mejor ejemplo es un mercado en donde las frutas y verduras, “llenan nuestros ojos” con una paleta de colores amplísima.

Por ejemplo la sandía, que lleva los colores de la bandera y que ha sido inmortalizada por pinceles como el de Frida Kahlo, Rufino Tamayo, Diego Rivera y Olga Costa.

El amarillo en la flor de calabaza. Tomates verdes o jitomates rojos. Frijoles blancos, negros, pintos, bayos, o morados. Maíces amarillos, blancos, rojos, negros y morados, así como tortillas azules, o incluso bicolor.

Nopales verdes, y pimientos verdes, rojos, amarillos y naranjas. Mandarinas color naranja. Limones verdes y amarillos. Berenjenas con un morado casi negro. El aguacate verde y también negro. Tunas de colores. Pitahayas moradas. Yaka, de cáscara verde o café, y el color mamey que obtuvo su nombre de la fruta, entre otros.

Y en platillos: los moles rojo, verde, coloradito, negro y amarillito. El arroz blanco, rojo, verde o amarillo. El negro del zapote, de los pulpos o el huitlacoche.

Hacemos ensaladas verdes y bebemos té blanco, verde o negro.

El naranja del achiote o del chile habanero, se combinan con la cebolla morada encurtida y el chile naranja habanero, dando el toque especial de la cochinita pibil.

Y qué decir de los colores en la dulcería mexicana: pepitorias azules calipso, rosas (mexicanas) verdes, amarillas, violetas, moradas y blancas. Los algodones de azúcar rosados y azulados. “Besos”, “suspiros”, camotes, yemitas, muéganos, garapiñados, ates, gaznates, jamoncillos, alegrías, las gelatinas, las paletas, nieves, raspados y aguas frescas, todos estallan en colores.

Pero más allá de ser agradables a la vista, los colores en los alimentos juegan un papel funcional protegiéndonos de enfermedades.

Verde

Cuando hablamos de las frutas y verduras verdes nos referimos más específicamente a las de un tono oscuro, aunque las más claras y sensibles a la luz también funcionan.

Tienen este color debido a la clorofila que en nuestro cuerpo trabaja como agente antioxidante previniendo los efectos de los radicales libres, así como el envejecimiento prematuro.

Además son ricas en hierro que proporciona oxigenación a la sangre y forma la hemoglobina de los glóbulos rojos.

Su absorción será más efectiva si se combina con un alimento rico en vitamina C.

Rojo

Su principal componente es la vitamina C y los encuentras en verduras y frutos rojos.

Ayudan a prevenir enfermedades infecciosas y procesos inflamatorios como los de la artritis.

Asimismo, transportan los licopenos, colorantes naturales rojos de la familia de los carotenos y precursores de la vitamina A o retinol, antioxidante que protege la piel y las mucosas.

En diversos frutos de este color podemos encontrar el fitoquímico llamado luteína, que protege los lentes de los ojos y previene deformaciones asociadas al glaucoma, mácula y córnea.

Amarillo

En éstas se encuentra la gama de amarillos y naranjas, las cuales pertenecen a los carotenos precursores de la vitamina A, antioxidantes que previenen mutaciones celulares asociadas con el cáncer, al igual que protegen las membranas celulares de la oxidación para hacerlas resistentes a enfermedades infecciosas como resfriados, diarreas y conjuntivitis.

Morado

La antocianina que es el colorante azul morado, previene el envejecimiento prematuro y la oxidación de los sistemas. Actúa también como agente antiadherente en mucosas como la boca, estómago e intestino, previniendo infecciones.

Blanco

Aquí destaca el colorante natural llamado antoxantina, un antioxidante natural que previene los daños causados por los radicales libres.

A continuación te recomiendo cómo puedes agregarle color a tus platos.

Tostada de Salpicón de Carnitas de cerdo multicolor

 

Café claro                   Carnitas

Verde claro                Lechuga

Morado                       Cebolla morada

Verde oscuro             Cilantro

Rojo                             Tomate

Verde                          limón

Blanco                         Queso

Azul                             Tostadas de maíz azul

Amarillo                      Pétalos de girasol

1. Deshebrar las carnitas calientes-tibias.

2. Mezclar con la lechuga, la cebolla morada en pluma, las hojas de cilantro y el tomate en cuadritos.

3. Sazonar con limón y queso rallado. Servir sobre tostadas azules de maíz y decorar con los pétalos de girasol.

SABIAS QUE…

El gran Leonardo Da Vinci que fuera pintor, inventor, científico, filósofo, urbanista y cocinero, dijo que:

“El ojo abraza la belleza del mundo. Es la ventana del cuerpo por donde el alma percibe y disfruta la belleza del mundo. Lo que es admirable del ojo es que a través de él –de un espacio tan reducido- sea posible la absorción de las imágenes del universo. De manera que este órgano, uno entre tantos, es la ventana del alma, el espejo del mundo”.

El color mantiene vínculos con nuestra herencia genética y al mismo tiempo con nuestro bagaje cultural.

La sandía es de origen africano y nos llegó a través de España, sin embargo se ha convertido en un emblema mexicano.

Es recomendable comer todos los días, al menos una fruta y verdura de cada uno de los cinco colores.

 

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