COLEGIO LA ESPERANZA

COLEGIO LA ESPERANZA

 

El kinder que trajo paz a la comunidad

Por Natalia Monroy

Luego de caminar por una larga subida que parecía no tener fin, llegué y me topé con el colegio que buscaba, que tiene todo menos una forma común a cualquier otra institución educativa a la que yo haya entrado. El Colegio La Esperanza, jardín de niños en un principio, y ahora con la primaria también, que destaca en la ciudad por su arquitectura tan peculiar; única.

 

Prioridad, construir un kinder

 Entre mosaicos de colores y formas curveadas nació el colegio hace 28 años en Tijuana, Baja California. Fue la necesidad que tenían los habitantes de la colonia –que lleva el mismo nombre– de contar con un jardín de niños, lo que hizo que Christine Brady, hoy directora y fundadora de la institución educativa, hiciera todo lo posible por construirlo, luego de conocer el asentamiento.

Christine, dice que lo primero que pensó fue que tenía que hacer algo por esa colonia que en esos momentos no contaba con todos los servicios básicos. Su primera opción fue una clínica de salud, pero las necesidades eran otras, y así surgió el jardín de niños “La Esperanza” un día de aquel septiembre de 1988, con dos grupos de tercer año de preescolar y cada uno con 35 alumnos.

Al entrar te encuentras con un edificio con paredes bañadas en colores y techos con curvas que caen hasta el suelo. Una maravilla arquitectónica donde la sencillez reina en cada parte que forma ese rompecabezas educativo; pisos de loseta adornados con mosaicos que moldean siluetas de animales coloridos y gigantes; da la sensación de que te encuentras en alguna película animada.

Con aulas pequeñas utilizadas por infantes de 4, 5 y 6 años, el jardín de niños alberga ahora a tres grupos: uno de segundo año de kínder, otro de tercer año y el primer grado de la escuela primaria que está sólo a unas cuadras de distancia. Más adelante hablaremos de ésta.

 

Diseño arquitectónico de influencia española

 Fue el arquitecto, James Hubbell el encargado de crear el diseño que tendría el colegio. “De los 12 diseños que vi ninguno me gustó. Hasta que James Hubbell me presentó sus maquetas decidimos que así sería la escuela”, dice Christine.

El modelo inspirado en la obras del arquitecto español Antonio Gaudí, surgió en esta ciudad fronteriza traído por el arquitecto norteamericano James Hubbell y sus voluntarios que participaron en la construcción de la edificación.

“Los principales materiales que se utilizaron fueron varillas, bloques, loseta, concreto; los pisos y muros están decorados con mosaicos de loseta que fue donada o comprada en tiendas locales”, declara Hubbell a esta revista.

En 1990 se inició con la construcción de un anexo que abriría la pauta a que más menores pudieran ingresar al colegio. El jardín de niños se conformó por tres salones de clase, una cocina, comedor, baños, la pequeña biblioteca y el patio central.

— Cuando vi todo construido me enamoré del edificio y toda la colonia también lo hizo, cuenta la directora.

Para 1992 se empezó con el levantamiento de la escuela primaria solamente a unas cuadras de distancia del kínder, como ya comentaba: “El kínder trajo paz a la comunidad, cuando vieron como quedó, la gente comenzó a preguntar si íbamos a hacer la primaria”, dice Christine.

Se hizo siguiendo el modelo inicial. A la fecha, la primaria ha tenido veintidós generaciones de alumnos.

 

Escuela de tiempo completo

 Tanto el preescolar como la primaria manejan un horario extendido, son 12 horas a la semana donde se imparten actividades como ballet, música, coro, artes plásticas, inglés, computación y deportes. Cada salón donde se imparten esas clases está ambientado y por supuesto construido con el mismo diseño.

Excepto un edificio en la primaria donde se encuentran los baños, el cual está hecho a base de adobe, con un sistema “cob” que a su vez está constituido por lodo, paja y arena, muy popular en la edificación de viviendas en Inglaterra, explica el arquitecto James.

— ¿Por qué crear algo así? Le preguntó a la directora

— La idea era que la escuela que estábamos a punto de crear fuera totalmente diferente a otras, pensé que si íbamos a invertir tanto dinero y esfuerzo, tenía que valer la pena, hicimos algo que se va apreciar para siempre.

Los colegios La Esperanza son patrimonio de la colonia; punto de encuentro y reconocimiento pues por casi 30 años han estado presentes. Con un excelente plan académico, se dan becas a la mayoría de los alumnos, por medio de la Fundación de las Américas, que preside Christine, misma que se encarga de buscar fondos en beneficio de las instituciones.

“Uno debe tener arte y cultura en su vida, en todas las edades, se aprende más cuando es divertido e interesante, por eso quisimos hacer un colegio que fuera totalmente distinto a los demás y lo conseguimos”.

 

“Uno debe tener arte y cultura en su vida, en todas las edades, se aprende más cuando es divertido e interesante, por eso quisimos hacer un colegio que fuera totalmente distinto a los demás y lo conseguimos”

 

DATOS

Dirección: Ave. Dirección del Trabajo, Dirección del Trabajo 15700, La Esperanza, 22186 Tijuana, B.C.

Teléfono: (664) 626 4698

 

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