Chicos populares

Chicos populares

PorMayra Medina De Hijar

En la cinematografía, sobre todo en la estadounidense, existen un sinfín de películas cuya trama gira alrededor de la vida de niños o jóvenes en edad escolar, que pasan la mayor parte de su tiempo intentando ser populares o manteniendo la popularidad que ya tienen, muchas veces a costa de lo que sea.

Otros, por ejemplo, se muestran, o aparentan ser, indiferentes al tema de la popularidad en la escuela; y otros cuantos, se empeñan en hacerle la vida de cuadritos al popular y a otros no populares, en el afán de no ser los únicos que no gozan del dulce placer de ser visto, envidiado, apreciado, deseado y tomado en cuenta.

Ser popular

Pareciera que se trata de algo muy superficial para los niños y jóvenes, pero no es así, principalmente en estas épocas de contacto e interacción a través de las redes sociales.

Popularidad no es nada más la opinión que un grupo de niños o jóvenes tienen de otro chico en particular como el “más de algo”, por ejemplo: el más guapo, el más atlético, la más guapa, etc. Se refiere a ser popular específicamente de manera positiva y no con base a un número ni proporciones. No se trata de cantidad, sino de calidad.

La opinión de los compañeros impacta fuerte en la autoestima y en el desarrollo de los niños, por eso queremos que sea siempre en su beneficio, de forma positiva.

Niños populares

En cuanto a las habilidades del conocimiento, los niños populares suelen tener buenos niveles, ya que son capaces de resolver problemas de tipo social al interactuar con otros compañeros, e ir creando poco a poco lazos que los llevarán a elegir sus primeras amistades más en forma.

Presentan también confianza en sí mismos, y saben transmitirla tanto con su manera de comportarse como de expresarse.

Cuentan con habilidades para relacionarse socialmente, y eso los hace ejemplo de admiración por parte de otros. Es aplicado de manera positiva, y puede llegar a ser de gran ayuda, apoyo y comprensión para otros compañeros.

Niños no populares

Muchas veces ser popular no es algo que dependa de ellos, al contrario, les puede interesar, pero muy probablemente presentan otros rasgos o habilidades sociales que no los ayudan mucho en esta tarea, por ejemplo: pudieran ser agresivos, despistados o faltos de atención, muy activos e impacientes, tímidos o muy reservados, inmaduros para su edad, temerosos e inseguros.

Otros, puede que no tengan sus habilidades sociales tan desarrolladas, y no llegan a presentar comprensión o empatía hacia otros compañeros ni a sus problemas, por tal motivo no alcanzan a iniciar lazos tan firmes para futuras amistades como otros niños o jóvenes.

Por último, hay niños no populares, que son así porque así lo deciden, o porque a veces inconscientemente lo aceptan. De cierta manera el ser desagradables, no empáticos y cero comprensivos con otros, les resulta satisfactorio, es decir, se convierten en populares por ser no populares, aunque obviamente no les resulta positivo, pero sí les es útil.

Todo influye

El ser popular o no serlo de manera positiva o negativa, no depende únicamente del niño o joven, claro que tiene que ver con su carácter y temperamento, pero una parte principal para ello está relacionada a su dinámica familiar y entorno socio cultural.

Si, por ejemplo, un padre o madre es muy estricto con su hijo, si le reprime y castiga duramente con frecuencia, entonces es muy probable que se vuelva un no popular, tímido y aislado, impulsivo o desobediente, o bien, que de cierta manera canalice su frustración comportándose intensamente y en negativo hacia sus compañeros.

Si te interesa saber más para conocer a tu hijo y poder guiarlo responsablemente, busca asesoría profesional, así podrás tener un panorama más amplio partiendo desde lo que se inculca en casa y el efecto reflejado en sus relaciones sociales dentro de la escuela y con sus compañeros. Saber qué tan popular es nuestro hijo, y la calidad de esa popularidad, habla de su autoestima principalmente, pero ante todo, habla de sus padres, su familia, cultura y futuro.

La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja + Tanatología.

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Portal: www.psicofamiliaypareja.com

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