Chef Ruffo Ibarra Arellano

Chef Ruffo Ibarra Arellano

El anfitrión por excelencia

Por Ana Patricia Valay

El adjetivo emprendedor le cae como anillo al dedo. Sabe perfectamente qué busca y hacia dónde va. Pertenece a la primera generación de Culinary Art School de Tijuana, y es uno de los chefs jóvenes más distinguidos e importantes de esta ciudad fronteriza.

Esta es su historia…

 

“Quiero ser chef”

Pareciera que Ruffo ya estaba destinado a dedicarse de lleno a la cocina, aunque al parecer en ese entonces nadie pensó que el pequeño estuviera marcando su futuro.

“Desde que me acuerdo, a los 8 años, a mi mamá ya le hacía desayunos del día de las madres, de su cumpleaños, ¡siempre me gustó!”.

Pero para el ahora chef reconocido cuyo padre es un connotado contador, se tenían otros planes, que se vinieron abajo cuando determinante dijo: qué quería ser.

“Cuando termino la preparatoria y le digo a mi papá lo que quiero estudiar, el suponía que iba a ser contabilidad, y no. Lo senté en un restaurante y le dije: quiero ser chef, y no supo cómo reaccionar”.

Su padre se fue directamente a la mesa en que estaban sus amigos para conocer su opinión: “¿cómo ven que me acaba de decir que quiere ser chef?”

“Curiosamente”, dice Ruffo, “Sus amigos dijeron: ¡qué padre!”, lo que llama la atención, considerando que hace 14 años el ser chef aún no estaba de moda ni era considerado ser un rockstar, concepción por cierto, con la que difiere el chef.

 

Demostrando que su sueño era real

Es así que al día siguiente empezó a trabajar en Grand Hotel, “sin paga, como practicante”.

“Creo que su plan (el de su padre) era que me desmotivara por lo demandante que es físicamente el trabajo”, dice entre risas.

 

Ruffo Ibarra Arellano se curtió; hizo de todo, y pasó por cada una de las áreas de cocina

Le pusieron a partir un costal de zanahoria, dos costales de cebolla: “para que veas la friega”, le decían. “Estuve en la preparación de alimentos, en el área de carnicería, en repostería, y me movieron para conocer las áreas y ver si de verdad me gustaba; cada día aprendía algo nuevo”.

Después tuvo dos trabajos; agotador según nos cuenta, siendo la manera en que demostró que eso sí era lo suyo.

En la mañana trabajaba en Grand Hotel y en las tardes en Baci’s en San Diego. “Físicamente llegó el momento en que ya no aguantaba, pero nunca me quejé, hasta que mi papá me dijo: ¡ya te creo!”.

 

La bendición de Culinary Art School

Fue entonces el momento idóneo para buscar en dónde habría de prepararse.

“La verdad es que vimos escuelas muy bien equipadas, muy padres, pero el mejor programa que leímos fue ese (el de Culinary Art School de Tijuana), y creímos en el proyecto de Javier González y Ana Laura, y nunca nos arrepentimos”.

“Antes de Culinary estaba Martín San Román y venían atrás Javier Plascencia, Miguel Ángel Guerrero y Benito Molina de la Ciudad de México, y esa era la primera generación de chefs reconocidos aquí en la Baja;  la segunda generación somos nosotros”

Cuando estaba a punto de terminar sus estudios, las circunstancias le obligaron a dejar la ciudad.

“Cuando se pone difícil la situación en Tijuana por el tema de seguridad, yo me tuve que ir con mi familia a Estados Unidos, y tuve que suspender todo. Entonces me fui a hacer prácticas a España en el Cenador de Amós”.

Después de 4 meses allá, regresó y se integró al equipo  de  Javier Plascencia en Romesco, en Bonita, California.

Para Ruffo, tanto Javier Plascencia como Javier González han sido sus mentores. “Si tengo duda, si necesito apoyo, son las dos llamadas que hago”.

Ya en Tijuana, empezó a atender cenas privadas y banquetes.

“Una etapa muy padre pero me aburría, porque lo que más me gusta de este negocio es la atención al cliente, y no es lo mismo que sentir la presión de un comensal, tratar de que si viene de malas se vaya con una sonrisa, y me lo pongo como reto todos los días…. y me encanta”.

El reto: ser el mejor de los hosts

Fue en Octubre de 2015 cuando su sueño se hizo realidad, y se inauguró ORYX CAPITAL, el negocio familiar que él maneja en el área operativa.

“La parte que ayuda a este negocio es el equilibrio que hay. En la parte administrativa fiscal entran mi hermano Alonso y mi papá, y yo en la parte operativa: creación y servicio al cliente. Es una mancuerna traída del cielo”.

En todo se pensó. Desde la arquitectura y ambientación, con los ladrillos originales del que fuera el hotel conquistador, así como las vigas y la madera; con luz amarilla recreando un ambiente cálido; con música Indie de fondo.

La visión del joven emprendedor era clara.

“Quiero hacer un lugar donde puedas venir en tenis, en shorts; quien sea, como se le dé la gana, con la intención de comer rico, beber rico y que su experiencia sea como el llegar a la casa de tu amigo el host”.

 

— ¿Cuál es tu estilo de cocina?

—El estilo en la cocina es Calibaja. Nadie estaba trayendo lo americano para acá. Es una fusión. Tratamos de tener una  cocina desenfadada que cuando veas el menú le entiendas.

El chef Ibarra Arellano trabaja con un equipo joven, apasionado y muy comprometido. Para él, su staff es indispensable: lo más importante. “…si le doy las herramientas y consiento a mi equipo, el cliente nunca se va a ir”.

“Gracias a Dios esta cocina funciona si no estoy (servicio y barra); no cualquier puede decir eso. Tenemos a Fernando Villalobos, el mejor bartender y es tijuanense, y mi brazo derecho de cocina : Francisco Gutiérrez de 25 años, súper talentoso”.

 

Su prioridad

Lo cierto es que aunque este joven chef sigue cosechando éxitos junto con su equipo de trabajo, no olvida lo más importante para su vida que es su pequeño hijo de 3 años.

“Conozco a mucho gente en el medio, y gente muy exitosa que ponen el trabajo antes que la familia. A lo mejor no me toca ser tan exitoso como varios de ellos en el tema laboral, pero la prioridad es mi hijo. Mi familia es muy unida. El arraigo con mis papás es muy fuerte y eso me hace ser así con mi hijo”.

El chef Ruffo Ibarra Arellano sigue siendo inquieto y emprendedor. Trabaja para convertir el nombre del negocio en una marca de ropa, e incursionar también en la industria del vino y la cerveza. Sin duda sueños que se harán realidad si sigue como hasta ahora, con empeño, luchando día a día por conseguirlos.

 

EN BREVE

¿Qué es lo que más Amas de tu Trabajo?: Atender a las personas.

Lectura Preferida: Me gusta leer biografías.

Artículo Indispensable de un Chef: Pasión, independientemente de utensilios.

Música Favorita: Depende de mi estado de ánimo. Desde Michael Bublé hasta  mariachi y hip hop.

Mayor Debilidad: Mi hijo.

Frase Favorita: La paciencia lleva al éxito.

 

 

 

 

 

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