Cecilia Ochoa

Cecilia Ochoa

El arte salvó su vida, lo que ella busca para TJ

Por Ana Patricia Valay

Que mejor mes para contarles la historia de Cecilia Ochoa, una mujer entregada a su pasión como gestora cultural, aguerrida, tenaz, y que pondera ante todo la lealtad entre familia y amigos, y es que un 14 de febrero vino a este mundo, por lo que pareciera estar predestinada a vivir a cabalidad lo que se festeja en este día, y pregonar así a su alrededor: el amor y la amistad que tiene a manos llenas.

Cecy tijuanense de origen y de corazón nos compartió un poco de su vida, y de cómo es que nace este ambicioso y gran proyecto que se llama entijuanarte, y que ha llegado a su adolescencia “de vida”, como fundación y festival.

 

¿Quién es Cecilia Ochoa?

Cecilia llamada así en honor a la patrona de los músicos, Santa Cecilia, pues uno de sus abuelos era cantautor, nació en la ciudad de Tijuana y se describe a sí misma como: “Soy dos veces fronteriza, porque mi padre nació en la región Ciudad Juárez-El Paso, y mi madre lo hizo en ésta: Tijuana-SD”.

Es la penúltima de siete hermanos, y se considera una mujer soñadora que ha hecho todo lo posible por llevar a cabo sus sueños.

“Soy de naturaleza soñadora y se me han materializado grandes sueños y anhelos; me refiero a sueños que he tenido despierta. De niña sentía una extraña seguridad de que iba a lograr ser una gran ejecutiva, y que iba a crear un proyecto importante, que iba a lograr hacer algo de mi vida, y por si fuera poco, creo que nací bajo la premisa de que me iba a dedicar a la difusión cultural”.

 

Su palabra vale oro

Su padre a quien perdió cuando ella tenía 12 años, curiosamente la edad que hoy tiene ‘su hijo’: “entijuanarte”, le legó el significado del valor que implica el comprometer su palabra.

“Algo que me encanta haber heredado de mi padre es que él jamás cerró un trato por escrito, siempre lo hizo de palabra, y al día de hoy, los tratos que yo he hecho han sido de palabra y jamás los he infringido”.

“Decía mi padre que ‘lo único que tienes es tu palabra de honor, y que la persona que faltase a su palabra de honor no valía nada’. Esa cita siempre se me quedó grabada.   Por supuesto soy muy cuidadosa cuando me comprometo con algo, porque  no se me da ‘el no’ fácilmente. Me he metido en varios aprietos por no saber decir que no. Hacer que suceda algo que prometo ha sido parte de honrar la memoria de mi padre”.

 

Y tu inclinación por el arte ¿de quién viene?, le pregunto

—“Lo cultural lo porto de abolengo. Mi padre amaba la literatura. Leía a García Márquez, a Amado Nervo, a Pablo Neruda, a Sabines; siempre estaba leyendo y era un excelente bailarín. ¡Un hombre que disfrutaba de la música, la vida y la lectura!, mi abuelo José Vázquez por su parte, era escritor y músico de mariachi en Guadalajara”.

Otro legado que Cecy recibió de sus padres fue el amor por el trabajo.

“Empecé a trabajar cuando tenía 16 años, muy a la vieja usanza: la herencia del linaje de ser persona de bien y de trabajo”.

Cecilia me cuenta que no podría ser de otra manera, pues vivió el mejor ejemplo una vez fallecido su padre: su mamá de tan sólo 35 años, se dedicó a sacar adelante a sus siete hijos.

 

El arte la salva

Estamos seguros que para quienes conocen a Cecilia Ochoa, es muy complicado pensar que de niña no fue muy brillante en el área académica, pues su inteligencia es más que evidente, sin embargo, cuando era pequeña sufría con las materias, específicamente con la de matemáticas, que era uno de sus dolores de cabeza.

“Para mi las artes, la cultura, y todas las manifestaciones artísticas salvaron mi vida y te voy a decir porqué.  En niveles de aprovechamiento y calificaciones, yo no fui la niña brillante ni en primaria ni secundaria. No fui nerd, y jamás obtuve dieces en las más importantes materias. Y cursando mis primeros años de primaria me di cuenta que no era la más inteligente del salón, es decir, siempre mis calificaciones eran bajas, calificaciones que en cierres de año escolar, ponían a prueba a mis maestros que se cuestionaban: Cecilia tiene un seis, pero “¿cómo voy a reprobar a Cecilia si es buena niña y es la que me organiza a todos?”.

“En cuarto, quinto y sexto grado me buscaban los maestros de otros salones para que viniese a hacerme cargo de sus alumnos de primero y segundo, auxiliándoles con actividades artísticas cuando ellos tenían sus reuniones de maestros. Encantada los  ponía a bailar a todos”.

“Organizaba y participaba en los festivales del día de las madres de mi salón de clases. Estaba activa en todos los grupos habidos y por haber: en equipo de declamación, poesía, danza folclórica, ajedrez.  Los extracurriculares eran lo mío”.

“Desde esa etapa me di cuenta de que nací con vocación de ser gestor cultural; lo traía impreso en mi código genético. La propia naturaleza me llevó a la promotoría cultural desde cuarto de primaria”, afirmó convencida.

“Y volviendo al punto, si no hubiese dedicado mi vida a la cultura y las artes, me hubiese sentido fracasada. Estoy segura de que no hubiese gozado de tantas oportunidades en el desarrollo de mi vida”.

 

¿Cómo nace entijuanarte?

Cecilia cuenta que todo surgió cuando Pedro Ochoa Palacio (hoy Director del CECUT), les hizo una invitación a Julio Rodríguez y a ella para ir a vivir el Art Walk San Diego.  Ahí se dieron cuenta de la importante afluencia de este festival, muy cercano a la frontera con Tijuana, y de cómo en esta ciudad fronteriza los artistas carecían de apoyo y de plataformas como esa.

Ambos se dieron cuenta de la necesidad de proyectar a los artistas locales de todas las disciplinas, y fue así como decidieron crear entijuanarte, el único festival cultural multidisciplinario (de ésta magnitud) de la iniciativa privada en la República Mexicana.

Su fe, su visión, estrategia y capacidad de gestión, así como la de su socio, rindieron frutos.

 

Un proyecto con estrella

Entijuanarte es un proyecto que nació con estrella. Más allá de capacidades gestoras o administrativas o de procuración de recursos que podamos tener sus fundadores, la comunidad tijuanense no va a olvidar cómo es que este festival llegó e hizo lo propio”.

Ha habido en estos 12 años momentos críticos en que no han tenido recursos para realizarlo,  y aun así la creatividad ha imperado para sacarlo adelante.

“Tres veces hemos estado a punto de suspenderlo por falta de recursos, de no tener ni un centavo para hacerlo, pero justo pasando por momentos en que pensábamos: “hasta aquí llegó este sueño”, surgía algo y lo rescatábamos”.

“Nada es casualidad,  la vida me ha dejado claro que lo que está para sostenerse se mantiene gracias a la suma de voluntades, lo bello es que no siempre son sólo las propias”.

“El mejor ejemplo de esto se dio en el 2012. Quien creyó en el festival fue el gobierno de NL, que fungió como ‘Estado Invitado de Honor’, y sufragó los gastos”.

Otros años difíciles fueron 2008 y 2009 en que la violencia estaba imparable en Tijuana. La Fundación no suspendió actividades cuando autoridades y empresarios migraban a Estados Unidos en busca de resguardo.

 

¿Y qué viene ahora para tu vida Cecy?

“Después de 30 años continuos de retos, aprendizajes, triunfos laborales y académicos. Me encuentro retomando un par de facetas de mi vida personal que me emociona sobre manera fortalecer. El pasado 2016 descubrí una nueva Cecilia: menos permisiva, valiente, segura de sí misma, en conexión con mi ser y la divinidad desde una nueva conciencia, desde la experimentación del libre dominio de mis decisiones y actos, por lo que percibo esta faceta en mi futuro presente como un regalo de vida que se queda para siempre, y que no sólo influye en mi bienestar, sino también en quienes me rodean”.

 

En Breve

Libro Favorito: “Cien Años de Soledad”

Artículo Indispensable: Bocina (para meditaciones)

Música Favorita: Soft rock, Romántica

Mayor Fortaleza: Su Familia

Frase favorita: “Las casualidades no existen”

 

“Desde esa etapa me di cuenta de que nací con vocación de ser gestor cultural, lo traía impreso en mi código genético. La propia naturaleza me llevó a la promotoría cultural desde cuarto de primaria”

 

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