“Buscando plenitud sin doblegarse”

“Buscando plenitud  sin doblegarse”

SALUD EMOCIONAL

Caballeros, es tiempo de cambiar

Con el corazón abierto, el dedo en la llaga, con un esfuerzo enorme por esconder el alma y saturar un ego; de afirmar con certeza que todo está bien.
Porque las etiquetas pueden definir historias, porque el dolor no es exclusivo y las lágrimas menos; siempre buscando sobrevivir ante la ley del más fuerte, el hombre va en busca de la plenitud sin doblegarse.

 

Por Lorena Celine Dhir

Durante años, en los caballeros ha prevalecido la razón muy por encima de cualquier emoción: llorar, mostrarse eufórico o simplemente quejarse por derecho, porque entre otras, son expresiones que se le han atribuido al sexo femenino.

No es una historia ajena a nuestra cultura ver a una niña llorar y preguntar qué le pasa. Por el contrario, lo común también es ver a un niño en la misma situación, y pedirle que deje de  hacerlo, para que exponga porqué llora.

 

¿Y qué hay detrás de esas máscaras que usan ante otros?

Sé que las cosas han cambiado. Que a medida que pasa el tiempo ha mejorado la manera en que el hombre o la mujer se sensibilizan, pero sé también qué en tras máscaras, se esconde lo que hay detrás del esfuerzo de un hombre que llega cansado a casa y a quien no le ha ido bien en el trabajo; o qué oculta este caballero por esa vez que el tiempo no le alcanzó para ver un partido de sus hijos, tan sólo por traer el sustento, o qué es lo que existe en su interior por simplemente no sentirse atractivo o joven, entre otras cosas. Tiene que callárselo y seguir con la rutina.

Ser el fuerte, la cabeza de familia, papá, esposo, hermano, hijo, amigo, productivo, y trabajador, son funciones que definen a un hombre, sin tener acceso a hablarlo hasta que ya no puede más. Nadie le ha dicho nunca que no debe hablar, o que debe reprimir lo que siente, pero el orgullo, las etiquetas, aquello que se espera, lo moral o socialmente aceptado, es un peso sobre de ellos, que pasamos por alto.

 

Recordemos las emociones básicas:

  • La felicidad
  • El enojo
  • El miedo
  • La tristeza

Sabemos que nuestro camino va en busca de la emoción ‘felicidad’, pero las demás emociones, aunque son ovejitas negras, son necesarias para cualquier proceso, ya sea de pérdida o de avance.

 

No externan emociones

No siempre estamos preparados verbalmente para explicar y soltar lo que nos pasa, y también es cierto que la palabra ‘ayuda profesional’ o simplemente ‘ayuda’ ( por significar esta palabra recurrir a alguien externo para exponer mis problemas) provoca en la figura masculina el ‘enterrarse’ y minimizar cualquier conflicto interno.

Pero no nos equivoquemos. Sabemos que la ira o impulsividad son emociones que rigen a la figura masculina, aunque generalmente, contrario a lo que se piense, no provienen de la agresividad, simple y sencillamente porque detrás de una pelea de hombres, carro a carro ( lo menciono porque es muy común) a veces lo que hay es un desagüe emocional de frustraciones, que evidentemente no ha salido a la luz.

¿Y por qué tanta insistencia en hablar y soltar? Porque cuando el ser humano verbaliza, se escucha y deposita sus emociones en otro lugar fuera de él, esto le hace sentir alivio.

¿Qué es soltar? Palabra que todos mencionan pero muchos no entendemos.

Soltar es detectar la emoción o el conflicto que define mi estado de animo durante el día o la semana. Detectarlo para trabajarlo, y trabajarlo para que NO afecte la funcionalidad de la vida diaria.

 

No hablar ni soltar tienen sus consecuencias

Recordemos que la restricción de la expresión emocional en la vida de muchos hombres puede llevar a:

  • Aislamiento.
  • No sentir comprensión o apoyo.
  • Tensión corporal.
  • Falta de comunicación en la pareja, familia o amigos.
  • Una percepción de falta de capacidad para tener relaciones íntimas sin dificultades.
  • Desvalorización.
  • Depresión, insomnio y ansiedad.

 

Como mujer es nuestra responsabilidad entender que somos diferentes, y que expresamos diferente, y respetar. Preguntar sin hostigar, sólo por un genuino interés y amor. Los hombres son prácticos y no detallistas. El hecho de reconocer que algo pasa ya es una apertura.

No tratar de aconsejar y agradecer sus funciones al amigo, esposo, padre o trabajador, a cualquier figura masculina. Nunca se nos enseñó a agradecer, a menos que nos abrieran la puerta o pasaran la sal. Agradecer las funciones y el esfuerzo, lograrán fortalecer la autoestima y el valor.

Lo importante es saber que las emociones masculinas y femeninas son muy diferentes, y bajo esa premisa, entender el lugar del otro, porque al final del día, esta convivencia nos llevará a ser mejores personas.

Comentarios

comentarios