Brenda Silva

Brenda Silva

“La mujer que le ha dado rostro a la fibromialgia”

Por Ana Patricia Valay

La mujer que en esta edición nos inspira a luchar contra la adversidad es Brenda Silva, una mujer profesionista que a su corta edad, 41 años, tiene que sobrevivir con una fibromialgia que la aqueja desde niña. Sin embargo, fue apenas hasta hace poco más de una década que se le diagnosticó. Hoy por hoy su lucha no es sólo individual, sino que desea ayudar a otras mujeres y hombres que enfrentan su misma situación, dándole rostro a la enfermedad.

Aquí su historia…

 

Tragándose el Dolor

“Nací en la tierra del edén y el cacao, Villahermosa, Tabasco, y estoy casada con un hombre maravilloso que me ama y apoya en todas mis aventuras. No tenemos hijos por decisión, así que tenemos un matrimonio de luna de miel perpetua”, así se auto presenta Brenda con nosotros.

Estudió comunicación en la IBERO en la ciudad de México, y actualmente vive en San Diego California con su esposo y sus cinco gatos. Un presente promisorio si no fuera porque sin aparente razón, le aquejan dolencias crónicas en diferentes partes de su cuerpo; las que padece prácticamente desde siempre.

“Desde que era muy pequeña, siempre me quejé de dolores en mi cuerpo y de mucho cansancio, al grado de que no podía participar en las actividades físicas de la escuela, lo que me hizo una niña muy tímida, por lo que busqué refugio en los libros. Afortunadamente a mi padre siempre le gustó leer, y teníamos una biblioteca extensa en la casa, misma que a mis seis años me devoré entera”.

Como Brenda era la menor de tres hermanos, los doctores pensaban que sólo se quejaba para llamar la atención, así que no le dieron importancia a sus molestias.

“Los doctores le decían a mi mamá que yo quería llamar la atención, que era normal que los huesos me dolieran porque estaba creciendo, y que no me hiciera caso porque fomentaba que fuera más ‘chiquiona’, ‘llorona’, y adjetivos similares”.

“Crecí siendo la “lloroncita” de la casa, y aprendí a tragarme el dolor.

Si me lastimaba sabía que nadie me iba a hacer caso y que no valía la pena llorar;

si lo hacía, era en la soledad de mi cuarto”.

Fue una infancia difícil para ella, por lo que  ahora se dedica a decirle a las mamás que no echen en saco roto las quejas de sus hijas (os), aunque parezca que no tienen nada. “Si se quejan es por algo: deben escucharlos, comprenderlos, y animarles a que siempre expresen sus sentimientos”, afirma.

 

Diagnóstico Fibromialgia
Por sus dolencias sin atención, fue una infancia, adolescencia y adultez difíciles, lo que representó idas constantes a diversos doctores que la tacharon de ‘hipocondriaca’ y ‘bipolar’: “hasta que un día mi vida cambió”, dice.

Cansada ya de ir a emergencias y de recibir burlas y negativas, decidió acudir con su doctora de cabecera para practicamente exigerle un diagnóstico que la convenciera.

Eso significó que hiciera una lista de casi 4 hojas, con todos los síntomas que había tenido a lo largo de su vida; algunos desaparecían por un tiempo, pero luego regresaban.

“Al principio mi doctora se río, pero me vio tan seria y decidida, que me mandó a realizarme todos los estudios posibles, y prometió investigar más sobre mi caso”.

Los resultados de los análisis salieron normales. Aparentemente no había razón por la que se debiera sentir enferma, pero la Dra. finalmente la diagnosticó con FIBROMIALGIA: una enfermedad que no aparece en pruebas de laboratorio, y cuyo diagnóstico se basa en la historia clínica del paciente. Quienes la padecen parecieran sanos pero no lo están. Su diagnóstico se dio hace apenas 11 años.

 

La Dicha del Diagnóstico

Brenda Silvia me cuenta que se puso feliz porque sus dolencias tenían una causa; un nombre.  “Por fin le podía decir a mi esposo y a mi familia que no estaba loca, que no era hipocondriaca ni quejumbrosa, y mucho menos llorona. ¡Por fin podía llorar libremente!  ¿Puedes creer que alguien se ponga feliz cuando le dicen: ¡Sí: estás enferma!?”, pues ella lo celebró.

Sin embargo ahí empezaba otro calvario, pues se enfrentó a la realidad de que no había información al respecto, y que la poca que había era muy técnica y en inglés.

“Fue cuando decidí ser vocera de esta enfermedad y ayudar a otras mujeres que como yo hemos sufrido por años”

 

Las Catrinas

Brenda Silvia que es toda una artista plástica, tiene 11 años haciendo Catrinas de tela o papel maché, que para ella significan una forma de representar lo que son las mujeres que padecen de fibromialgia.

“La Catrina es una mujer fuerte y distinguida que se burla del dolor de la vida. Ella se muestra altiva, y oculta su pena y dolor con su ropa elegante y colorida. Así somos nosotras”.

Sus catrinas han sido exhibidas en las bibliotecas y museos del condado de San Diego, California.

Pero este año las Catrinas han cedido su espacio a otro proyecto,  uno que buscar dar rostro a las mujeres que éstas representan.

 

Rostros de la Fibromialgia

Así, en una exhibición fotográfica única, se verán los Rostros de la Fibromialgia. Las mujeres y hombres que valientemente quieren romper con los estereotipos, y que muestran su valentía, su amor por la vida, y su deseo de vencer todos los conflictos que esta enfermedad les causa.

Su activismo no ha sido fácil. Brenda se ha tenido que enfrentar a una serie de críticas, incluso de quienes padecen la enfermedad. Una de las razones fue el hecho de que se rapó la cabeza, pero ella explica porqué lo hizo: “tengo mucha sensibilidad en mi cuero cabelludo y el peso de mi cabello hacia insoportable tocármelo. Era una tortura lavármelo, secarlo y mucho más peinarlo. No fue una decisión fácil”.

A la gente no le pareció. Le dijeron fea y que quería hacerse la víctima; pero ella sigue adelante. Sería fácil esconderse en casa, pero siente que su misión es ver por otras (os).
“Nunca he sido una persona a la que le guste el camino fácil ni tampoco soy de las que callan. Callé bastante en mi niñez, y no pienso volver a hacerlo. Me muestro como soy: una mujer que aprende de su dolor y lo convierte en fuerza para seguir adelante”, concluye Brenda.

 

Fibromialgia:

Es una enfermedad crónica, es decir, es para toda vida. Quienes la padecen tienen dolor en todo el cuerpo, fatiga, sensibilidad extrema a olores, sabores, sonidos y luces que pueden desencadenar crisis de dolor, aún cuando no exista una lesión o inflamación en la zona.

 

DATOS

www.rostrosdelafibromialgia.com

 

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