Biblioteca Pública Regional Benito Juárez, 31 años de historia

Biblioteca Pública Regional Benito Juárez, 31 años de historia

Entre Palacio Municipal y el Centro de Gobierno, se encuentra uno de los recintos más representativos de la ciudad: la Biblioteca Pública Regional Benito Juárez, que este año cumple 31 años de servicio a los tijuanenses a través de sus múltiples servicios.

La inauguración oficial de la Biblioteca Pública Regional Benito Juárez fue en octubre de 1982 durante una jornada de trabajo que tuvo el ex presidente José López Portillo, inmueble que en su momento llevó su nombre y después adoptó el actual, explicó Ernesto Castillo, encargado de la biblioteca.

Este edificio fue construido ex profeso para ser biblioteca, la propiedad en sus inicios abarcaba de donde hoy están las escaleras de Palacio Municipal hasta la banqueta de Gobierno del Estado, un terreno que tenía un poco más de 4,000 m2. Con las descentralizaciones, la biblioteca fue perdiendo espacios y ahorita está sólo en comodato. Actualmente tiene un espacio de 1,360 m2, incluyendo el jardín.

Dijo que en 1984 hubo una sede de espacio para los Sistemas Educativos, donde se prestó para los maestros; en ese entonces, no había bibliotecarios por lo que los maestros eran los que la manejaban.

El plus de la biblioteca Benito Juárez

La Biblioteca Pública Benito Juárez es de las pocas que ofrece más servicios de los cuatro básicos que ofrecen otras, como es la sala de consulta, sala general, sala infantil y el espacio de circulación o área de préstamo, explicó Ernesto Castillo.

Aparte de esto, esta biblioteca cuenta con una hemeroteca con periódicos locales desde 1933 a la fecha, ya no manejan material nacional por falta de espacio, añadió, también tienen más de 40 títulos de revistas. Rubén D. Luna fue quien donó el primer paquete para la hemeroteca el 12 de febrero de 1988.

Dijo que también tienen el espacio Multiforo, un lugar que se presta para hacer actividades de capacitación, talleres, obras de teatro, talleres, tertulias, clases y demás, con una capacidad para 80 personas paradas.

“También tenemos una sección de braille que fue adoptada hace unos 11 años de la biblioteca que se hizo exclusivamente con material braille, esa nosotros la absorbimos a la pequeña sección de braille y ahorita ya tenemos a una compañera invidente y ella enseña lectoescritura, da clases del uso del bastón y gramática básica”, compartió.

Lamentablemente la cuestión de los textos en braille está muy limitada, porque no hay quién los escriba, pero tienen literatura básica de primaria, revistas y una Biblia en braille, precisó, esa sección de la biblioteca no es común.

Otra sección que nadie tiene es la de Baja California, donde aglomeramos toda la literatura del Estado como literatura, poesía, anecdotarios, obras de teatro, enciclopedias y demás, comentó.

El impacto de internet

Sin duda, la tecnología poco a poco ha ido ofreciendo nuevas herramientas de trabajo y consulta, como es el caso del internet, donde no hay que trasladarse a ningún lugar, basta con tener una computadora y conexión a internet para investigar sobre cualquier tema, situación que ha hecho que la biblioteca pierda visitantes, aseguró el encargado.

En 20 años, el impacto de la tecnología ha sido considerable, pues se ha reducido hasta en un 75% las visitas, aunque poco a poco han ido mejorando.

Hace unos años llegaban a recibir unas 70 mil visitas al año; en la actualidad, se reciben cerca de 30 mil visitas. Hay muchos factores, hace 20 años no había tantas bibliotecas públicas, pues ahora hay 24 y la gente que tenía que trasladarse hasta la biblioteca Benito Juárez cuenta ya con una más cercana a su comunidad. Por otro lado, el boom del internet es un factor que también influye para que el número de visitantes haya bajado, explicó.

“La biblioteca pública de ser considerada como un simple lugar para guardar libros, actualmente está empezando a ser descubierta por la sociedad como centros de información, pues ya no se limita a una cosa, se está diversificando, pues contamos con una colección de videos y revistas, mapas, una colección de Baja California, todos los libros de preparatoria abierta que nadie tiene, libros bilingües… estamos tratando de estar al tanto de las necesidades de la gente, buscando la manera de satisfacerlas”, compartió.

“Muchas veces la gente no sabe lo que está invertido aquí, nada menos tenemos un enciclopedia del editorial Esparza, una enciclopedia que tiene 70 tomos y hace cinco años costaba como 345 mil pesos… Ese es dinero que la población no tiene que desembolsar, es un recurso que aquí está estacionado, dispuesto para el que lo quiera utilizar, nosotros tenemos un acervo de 36 mil libros y 4 mil en espera de proceso”, precisó.

También cuentan con internet gratuito, aseguró, lo único que se cobra son las copias que el usuario necesite, de esta manera tienen oportunidad de comprar papel, tinta y lo que se necesite para mantener un buen servicio.

El proyecto del Zócalo 11 de julio

Adicional a los cambios que ha ido sufriendo la biblioteca a lo largo de estos 31 años, está el proyecto del Zócalo 11 de julio que tiene contemplado el espacio donde actualmente se ubica este inmueble, y será en la segunda etapa de su construcción cuando se le reubique a la biblioteca, platicó el encargado.

Aunque hasta el momento nadie se ha acercado a ellos para decirles qué pasará realmente y dónde será reubicada la biblioteca, lo cierto es que “sufrirá un cambio más, quién sabe si en esta década…, este año cumple 31 años de servicio y estamos a la expectativa”.

Ernesto Castillo extendió la invitación a los tijuanenses para que asistan a la biblioteca y disfruten de los servicios que ésta ofrece, sin olvidar que abre ininterrumpidamente de lunes a sábado.

Sus características

-Mide cerca de 1,360 m2, incluyendo el jardín.

-Es de las bibliotecas públicas más grandes.

-Es una biblioteca tipo G, donde caben 250 usuarios.

-Es de las pocas que ofrece más servicios de los cuatro básicos que tienen otras bibliotecas.

-Es la única biblioteca pública que cuenta con una sala braille

-Cuenta con un acervo de 36 mil libros y 4 mil en espera de proceso.

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