Aventura rumbo a las Aguas termales de Valle de Guadalupe

Aventura rumbo a las Aguas termales de Valle de Guadalupe

UNA VENTANA AL VALLE

Por Nicole Aguirre

 

En esta ocasión les compartiré una de mis aventuras mágicas que tuve la fortuna de vivir en Valle de Guadalupe, y que me complace recordar.

Fue una tarde de otoño. Me encontraba de visita en una vinícola, y entre el recorrido, unos bocadillos y un buen vino, salió a la conversación de las aguas termales que se encuentran en la Ruta del Vino. Me quedé boquiabierta sobre la existencia de dicho lugar, así que me atreví a preguntarles más al respecto, a las personas que me estaban dando el tour: una pareja de jóvenes locales muy amables. Les pedí que me hicieran el favor de llevarme ese mismo día, a conocer ese  maravilloso lugar; accedieron. Sólo habría que esperar a que su jornada laboral finalizara, para poder partir.

 

Inicia la aventura

Fue después de las 7 de la noche cuando preparamos todo para salir. Cabe mencionar que en otoño e invierno, el Valle se cubre de una oscuridad y neblina intensas lo que hacía a la aventura mucho más interesante. Según uno de los jóvenes era experto en dicha expedición, así que nos aventuramos a salir alrededor de las casi 9 de la noche. Cada quien se preparó con abrigo, bastones, comida, vino y aperitivos para disfrutar del paseo. Salimos a las 11 p.m.

 

La ruta

Iniciamos el recorrido por la Carretera 3, que va del Sauzal a Tecate. Atravesamos el Valle de Guadalupe y tomamos la desviación a la vinícola L.A. Cetto. Después de la entrada principal de Cetto, pasamos Rancho “La Gotita” hasta llegar a una bifurcación. De ahí tomamos el camino de la izquierda hasta llegar al “Rancho García”. En ese lugar tocamos la puerta para que nos abrieran el paso, y pagamos entre todos no más de 300 pesos.

Mi sorpresa fue que teníamos que dejar el carro estacionado para caminar por un sendero que nos tomaría 45 minutos  aproximadamente, y así atravesaríamos un cañón para llegar al yacimiento de las aguas termales pasando por un lado del Arroyo Guadalupe.

¡Fue como de película!, atravesar por el causal del arroyo sobre el cañón entre la obscuridad, la neblina, y la luz de la luna.

Fue una experiencia inolvidable y llena de suspenso, pues no se podía ver sobre qué pisábamos, sólo escuchábamos cómo corría el agua del arroyo que pasaba por un lado, y entre la penumbra se veían algunas luces rojas. Fue ahí cuando entendí que no estábamos completamente solos, sino que a nuestro alrededor también había algunos animales silvestres.

El camino era arenoso y tupido de piedras. Fue de gran utilidad llevar bastones para apoyarnos, además de un perro, por cualquier situación que se nos presentará, aunque sólo nos topamos con una res de frente a frente.

Finalmente llegamos a aquel oasis. El punto de referencia del yacimiento de las aguas era señalado por una palmera.

Las aguas Termales

Puedo decir que fue una increíble velada. El paisaje nocturno, los sonidos de la naturaleza y los aromas fueron el escenario perfecto. Disfrutamos de la ‘tina’ natural de aguas azufradas con una fogata, que dejaba un aroma entre el azufre y el leño quemado, y que con las llamaradas nos daba unos tonos brillantes y sombreados.

Fue una noche muy especial con vino, quesos y frutos, que nosotros mismos cortamos de los arbustos de la vinícola antes de partir. Y claro que además de todo lo anterior, la buena compañía, las charlas entre nosotros ya con el cielo despejado, nos dio ese gran espectáculo de estrellas, a la par de la sensación del vapor de aquel ‘jacuzzi’ natural que sensibilizó todos nuestros sentidos.

Para esta expedición propuse un intercambio al guía y a la joven pareja. Les ofrecí a cambio de este recorrido, una terapia energética y de alineación con cristales.  Así que la aventura la cerramos con broche de oro, con la confección de todo este escenario natural conjugada con la vibración de minerales y energía sanadora. Terminamos la visita a las 4 de la mañana, y al regreso seguíamos  aún sin poder ver claramente el paisaje y sus alrededores, ni siquiera donde mis pies pisaban.

Al paso del tiempo tuve de nuevo la oportunidad de regresar y visitar esta joya de lugar . Un paseo que en esta ocasión realicé a la luz del día, que definitivamente valió la pena. Disfrutar de su arroyo, de los cerros de piedra, de la vegetación y del contemplar su hermosa cascada, que con su sonido de agua fresca y pura., me llevó nuevamente a ese oasis azufrado de sanación.

 

A vivir la experiencia

Los invito a que se atrevan a  vivir esta aventura, a que se informen en el Valle de Guadalupe de quién los pueda guiar para realizar esta visita ¡vale la pena!

Me encantaría ser yo la persona que los lleve a este destino maravilloso. Si pudiera, lo haría con mucho gusto. Eso sí, les recomiendo ser sumamente cautelosos si llevan plástico, vidrio o cualquier cosa que pueda contaminar el área. Eviten dejar basura, y ayudemos a preservar este mágico lugar para nuestras futuras generaciones.

 

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