“Atracción, capricho o amor, ¿Cómo saberlo?”

“Atracción, capricho o amor, ¿Cómo saberlo?”
POR MAYRA MEDINA DE HIJAR

Dicen que de la vista nace el amor. Pero si así fuera, hablar del amor no sería tan complicado ni extenso como ha sido a lo largo del tiempo. Si solamente con ver naciera el amor, no nos frustraríamos cuando descubriéramos que nuestra pareja ronca, que no le gusta trabajar, que maltrata a los animales, que no es tan bonita sin maquillaje o que odia el fútbol.

Atracción desde los ojos

Lo más adecuado en este caso sería decir que “de la vista nace la atracción”. Su cuerpo, sus músculos, sus curvas, su escote, su atuendo, su carro, etc. todo aquello que puedas ver y te resulte atractivo. Verle en todo momento es un deleite, y verte a su lado es un torrente de envidias a cada paso. Eso te hace feliz, te deslumbra, pero no es amor.

 

Capricho desde la emoción

Decir que alguien está encaprichado con otra persona, significa que la motivación para querer estar a su lado simplemente es por lo que le hace sentir, generalmente todas esas sensaciones son muy grandes e intensas, y experimentarlas no es amor, es capricho. Existen aquí ansiedad, inseguridad, angustia, celos y miedo, o lo que es lo mismo: la sensación de que no nos vayan a “ganar” el postre.

El capricho es tan interno, como un antojo, como subirte a un barco cargado de emociones intensas sin que nada te importe y sin que nadie te detenga. Sientes libertad de hacer lo que te da la gana e ir por esa persona. Se vuelve una cosa tuya y no te importa nada. ¿Pero por qué digo que no es amor? Porque está basado sólo en lo que sientes en ese momento, por lo tanto, si hoy sientes esto por alguien es muy probable que mañana lo sientas por otro, y el capricho es sobre la emoción inmediata, no sobre la persona en sí.

El encaprichado se ilusiona, es atraído por lo que siente mientras no tiene a esa persona, no por lo que conoce de ella, ni sus virtudes o defectos. Al encaprichado no le importará si su “antojo” es casado, comprometido o no le corresponde igual en sentimiento. Hará todo por conseguirlo, en este caso, la persona “antojo” es seducida por la atracción de lo que ve del caprichoso y se unen.

 

Amor desde la experiencia

Siguiendo la línea de la atracción y del encaprichamiento, podría estar leyendo esto alguien que diga que hoy ama a esa persona que un día le atrajo físicamente cuando le conoció y que no importándole nada ni nadie, se aferró caprichosamente hasta que logró tenerle a su lado. Para hoy amarle con todo su ser y ser correspondido por igual. Sí, puede ser posible. Pero la idea de este texto es que puedas identificar por separado cada concepto y no los confundas todos poniéndoles el nombre de “amor” cuando no lo son.

Se ha escrito tanto del amor, que aunque no tengamos la verdad absoluta, al menos tenemos información suficiente como para entender qué sí y qué no lo es. No lo es la pura atracción, ni lo es el simple capricho cumplido. Así, aislados, no lo son. Posiblemente si surge la evolución, y la relación se transforma positivamente, entonces podremos llegar al amor.No todos estamos preparados para identificar cuando estamos frente a él. Sí, es amor cuando nos ayuda a trascender, cuando sabemos que es algo importante. En el amor no hay ansiedad, celos, ni inseguridad o miedos, los sentimientos que aparecen son positivos, y se desarrollan cuando hay compatibilidad; cuando no sólo ves a la persona ni cuando explotas por dentro, sino cuando conoces su personalidad, sus valores, cuando lo que los une emocionalmente es toda la experiencia de lo vivido juntos. Cuando son dos que comparten su individualidad. Cuando ambos desean algo más de la relación a través del tiempo, y se esfuerzan por trabajar en ello.

Si eres capaz de analizar la relación que tienes actualmente y logras identificarla como atracción, capricho o amor, entonces estás actuando de una manera muy responsable. No es para juzgarte, al contrario, ten la relación que decidas y motivado por lo que sea que te mueva, pero hazlo sensatamente. Eso te ayudará a disfrutarla de la mejor manera, dependiendo de lo que quieras obtener de ella al final del día, ya sea la belleza, el dulce sabor de un rico antojo, o una experiencia de vida que trascienda.

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja + Tanatología.

 

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