Asilo “El Refugio”, una luz de esperanza

Asilo “El Refugio”, una luz de esperanza

 

Por Ana Patricia Valay

Enclavado en la Colonia Flores Magón de Tijuana, este asilo es el único refugio de mujeres y hombres que por azares del destino, nacieron o vinieron a dar a esta ciudad fronteriza y se quedaron solos, justo en  la etapa más difícil de la vida. Cuando las enfermedades apremian. Cuando las habilidades van menguando. Cuando la falta de amor cala más hondo, por el dolor de verse abandonados.

Para ellos existe una luz de esperanza diaria que se lucha por mantener, gracias al llamado que hace 16 años sintió el pastor evangélico Jesús Mondragón.

 

El llamado

En aquel entonces, Jesús de 50 años, ahora también en su tercera edad, se encontraba en la central de autobuses de Navojoa Sonora, cuando al divisar a un ancianito, escuchó una voz.

“El primer anciano que me traje era de 71 años. Le había dado una embolia. Estaba muy desaseado, y lo miré comiendo plátanos de un tambo de la basura.

Y en ese momento oí algo que me dijo: ‘Mira, esto es lo que quiero que hagas. Hay tantos ancianos olvidados por mi pueblo. Dime si quieres hacer mi trabajo’. Cuando escuché esa palabra y no miré a nadie, dije: ¡Sí Señor!, y empecé a caminar donde estaba el anciano”.

La familia de este hombre le había dicho que se irían a probar suerte a Tijuana, que los esperara ‘tantito’ mientras pedían ayuda. Jamás regresaron, y de eso hacía ya 3 años.  Así que el pastor Pentecostés se lo trajo a su casa en esta ciudad fronteriza, y así inició con el refugio.

“Ahora no me digas que vas a traer ancianos a la casa”, le dijo su esposa. Él sólo le pidió que si no ayudaba no le estorbase. Dos de sus hijos ahora le ayudan en el asilo.

Así, poco a poco el pastor se fue llevando ancianos al hogar que compartía con su mujer y 7 hijos.  Y entonces su casa le quedó pequeña.

 

Asilo “El Refugio”

“Era muy incómodo, entonces empecé a pedirle a Dios que me diera un terreno para no perder a mi familia, y Dios abrió las puertas. La comunidad de la colonia Flores Magón me ayudó a conseguirlo con Corette”.

“Una vez que ya tuve una carta de asignación, empecé a pedir apoyo sobre cómo rebanar el terreno porque estaba muy alto, y milagrosamente la gente, aunque nos tiraba poquito de locos, me ayudó. Terminamos el drenaje, y luego en las ferreterías pedíamos un saco de cemento, bloques, y en un año ya tenía un cuarto y una cocina”.

“Nos cambiamos a fines de 1999. Eso me llevó a pedir apoyo en mercados de abasto y normalmente siempre me daban comida”.

Hoy, la casa hogar cuenta con 23 habitaciones, y son 15 personas las que colaboran ahí.

 

¿Ingratitud o cosecha por malos tratos?

La sensación es deprimente y observo con un dejo de incredulidad a los ancianos que están en esta casa hogar. ¿Por qué están solos? ¿Qué hijo en su sano juicio abandonaría a su padre o madre a su suerte?, me pregunto en silencio.

“En algunos hijos hay ingratitud, y sólo prevalece el interés”, me dice Don Jesús recordando.

“Y le dije, “Joaquín ¿qué hace aquí?”, — ¡Quiero morirme!,  me dice. —Pero ¿por qué?, le pregunto, si la vida es tan bonita.  Empecé a platicar con él y empezó a llorar y me contó: —Mira, yo tenía dos autobuses que antes eran de tres estrellas de oro y quebró la compañía y los perdí. Y mientras yo tuve dinero y autobuses, era bien recibido en mi familia, pero una vez que ya no tuve nada, me sacaron y esa es la razón de que estoy muy deprimido”, cuando el Sr. Mondragón abordó al ancianito, éste estaba durmiendo a la intemperie sobre unas piedras.

Pero en otros casos, los hijos no los quieren ver porque de pequeños les dieron mala vida.

“Tengo uno ahí que su hijo ya sabe que está aquí y me dice: miré yo vengo a visitarlo porque tengo su sangre y no quiero ser malo, pero yo miraba como él arrastraba de los cabellos a mi mamá, y nosotros chiquitos sin poder hacer nada, entonces ahora aunque que quisiera, no puedo decirle papá o cosas así, porque estoy muy lastimado”, nos platica el pastor, quien les instruye sobre el tema del perdón.

 

Historias de vida

Danilo Rodas Carrera vive una realidad recurrente en esta frontera.

Lo rescataron del hospital general. A los 63 años perdió la vista.  Es del Salvador.

“Me deportaron de Estados Unidos. Estaba trabajando, y me agarraron y me mandaron para Tijuana”. Desde hace 22 años no ve a sus hijos.

¿Qué opina del asilo?, le pregunto. Es muy bueno, poco a poco me he ido recuperando, y lo bueno es que el director nos da la trayectoria a un cambio de pensar y sentir de la vida. Nos da la Palabra de Dios.

El caso de Marcela Rentería del Real de más de 80 años, es diferente, aunque ella quedó estacionada en los 60.  “Andaba buscando una casa de Infonavit, y me metí… se enojaron y me sacó la policía. Sí tengo familia. Unos se murieron y otros andan por ahí. Mi Lupe sí vino hace poquito (su hija)”. ¿Y qué opina del asilo Señora?, le pregunto.  “Nada”, me contesta, “tengo ganas de salirme, estoy más a gusto afuera, haciendo quehacer”.

 

Necesidades

Para que nos demos una idea, en esta casa hogar, tan sólo de tortillas se requieren 40 kilos diarios. 20 por la mañana y 20 al medio día, que les venden a 10 pesos cada uno. Además, 300 pesos se requieren para pagar una pipa por semana.  Nos gastamos Mil 700 pesos a la semana en gas, entre la cocina grande y en bañar a las personas.

Se requiere un tanque de gas cada 15 días que nos cuesta 500 pesos. Pero también se necesita medicamentos para esquizofrénicos y con demencia. Cuesta

84 pesos cada cajita, pues es un medicamento controlado. Y también, la luz. El último recibo llegó de 11 mil pesos.

“Aunque tenemos tanta necesidad, nos llegó protección civil y nos exigen que cambiemos muchas cosas aquí, y está bien, pero nos piden lámparas de emergencia, señalamientos, alertas de incendios, y pasamanos para los baños para que los ancianitos puedan tomarse de ahí. Y también nos piden componer todo lo que es la electricidad  porque está muy mal el cableado”.

Así que: necesidades hay muchas, lo importante es que tú puedes apoyar.

Datos:

  • Teléfono: 700 65 65
  • Celular: 664 3537889 Pastor Mondragón.
  • Dirección: Camino al rancho #10, Col. Flores Magón
  • Tijuana, BC.

 

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