Aproximaciones incorrectas a la Palabra de Dios en el mundo cinematográfico

Aproximaciones incorrectas a la Palabra de Dios en el mundo cinematográfico

Por Padre Jorge Echegollén Flores

(Primera Parte)

Desde que tengo memoria en el cine he visto películas que se basan en la Biblia o que toman las historias de algún patriarca o momento histórico de la vida de Israel y de las primeras comunidades cristianas, por ejemplo recordando la vida de Jesús, de su pasión y de sus apóstoles y que han impactado a millones de espectadores.

Nos hemos emocionado e inspirado hasta llegar al grado de copiar ejemplos o estereotipos en nuestras propias vidas, por lo cual es de suma importancia que la interpretación de la Biblia en el cine, sea la correcta y la justa, porque hay el peligro de que las mismas cintas se conviertan en caldo de cultivo de ideas ajenas a la Mente (Dios) del que inspiró a los hagiógrafos (escritores bíblicos-sagrados).

Otro riesgo es que las diversas aproximaciones sean solo el medio por donde se introduzcan veladamente ataques ya sea a la fe verdadera del pueblo de Israel como a la doctrina bi-milenaria de la Iglesia católica, la cual no solo se basa en la Biblia sino también en la tradición, en los Padres de la Iglesia (época Patrística) y el Magisterio de los Papas en unión con todos los obispos del mundo católico, a diferencia de todos los protestantes que sólo tienen como fuente de la revelación de Dios la Biblia o la Sagrada Escritura, como se le conoce.

Han habido grandes aproximaciones y representaciones pero siempre hay algún “puntito negro en el arroz”, porque dejan mucho que desear, desde el punto de vista histórico y exegético de la Biblia. Por ejemplo en estos últimos meses hemos presenciado al menos tres producciones basadas en el libro sagrado de la Biblia, las cuales causaron bastante polémica en el llamado séptimo arte; la primera fue “El Hijo de Dios”, la segunda “Noé” y la última “Éxodo, Dioses y Reyes”.

No voy a meterme en problemas de cómo la interpretaron los judíos, o los demás cristianos no católicos, sino que pondré énfasis en las tres películas que pasaron a finales del año 2014, en todos los cines de Estados Unidos y de México al menos, y manifestaré mi cruda crítica a las interpretaciones falsas de la Biblia desde mi punto de vista católico.

 

Hollywood y el Cine en el 2014

Hollywood parece estar redescubriendo la Biblia, pero todo indica que no sabe exactamente qué hacer con ella porque no ha sido la correcta forma de interpretarla. No es fácil, porque en realidad, desde un punto de vista dramático o dramatúrgico, no hay nada comparable a la historia de la relación entre Dios y el hombre, la libertad de la creación cara a cara con la libertad del Creador. Sin embargo creo que Hollywood tiene detrás un programa anti-católico muy claro que no puede esconder, simplemente al saber que detrás del mundo del cine, en Estados Unidos sobre todo, está la mano del judío ateo o bien del protestante fundamentalista.

De hecho el descubrimiento en Hollywood en sí mismo no debería llamar la atención, el problema es que la industria del cine es generalmente tan laica y liberal, que se olvidó de cómo hacer ciertas cosas que hace 60 años logró con figuras como DeMille quien lo resolvía automáticamente con su capacidad y talento.Con presupuesto judío, Cecil B. De Mille , hijo de un predicado, rodó películas como “Rey de Reyes”, “El signo de la Cruz”, “Sansón y Dalila” y las dos versiones de “Los diez mandamientos”, películas sobre la Biblia clásicas pero muy despegadas de la fe católica.

 

A principios del año 2014 la película “Hijo de Dios” llegó a la gran pantalla. Una versión bastante ortodoxa, pero un poco aburrida, de la vida de Jesús de Nazaret, sintetizada de la miniserie del History Channel, “La Biblia”, la cual no deja de ser una pobre visión del cristianismo, porque detrás de este canal, está la mercadotecnia protestante americana y en cierta manera agnóstica, que se aleja cada vez más de la visión del cristianismo católica y que ponen en duda muchas verdades que la Iglesia ha vivido.

 

Estoy bien cansado, por no decir “ofendido”, de esa idea de que Jesús vivió en Kashemirá o que fue Esenio, o bien que absurdamente y sacrílegamente se haya casado con María Magdalena y haya tenido hijos, o que toda la Edad Media se ofuscó en buscar o esconder el “Cáliz Sagrado de Nuestro Señor” (el santo Grial); tema de por sí ofensivo y tonto al que autores como Dan Brown supieron sacarle provecho económico haciéndose millonario con una trilogía de libros bastante exagerados y mentirosos, con llenos de errores y vulgaridades, que a la gente les encanta y les hace sentirse inteligentes, porque supuestamente descubrieron el hilo negro del cristianismo y se hace mofa de la fe de la Iglesia católica y de la base clara que tiene el Vaticano para afirmar uno u otra cuestión.

 

Imagínese para qué la Iglesia Católica tendría que esconder algo para no venirse para abajo, como si los fundamentos de la Iglesia estuviesen puestos en misterios ocultos en las bibliotecas del Vaticano, como en “El Código Da Vinci” o en “Ángeles y Demonios” (novelas pintorescas pero llena de falsedades), o como la película “The Body”, donde Antonio Banderas representa a un sacerdote católico, medio atrevido, que pone en duda su fe porque supuestamente encuentra el cuerpo santo de Jesús en una excavación en Israel.

 

 

 

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