¿Adolescentes Rebeldes? Cómo lidiar con ello

¿Adolescentes Rebeldes? Cómo lidiar con ello

TUS HIJOS

 

POR GABRIEL BELLO

 

Hay muchas situaciones que frustran a un adolescente y lo hacen rebelde, principalmente a la autoridad de sus padres. Por ejemplo: que lo obliguen a acostarse y levantarse temprano; a seguir instrucciones, compartir sus cosas personales con sus hermanos y respetarlos; forzarlo a salir con sus padres a comer, de compras o a la iglesia; obligarlo a realizar ejercicio, pertenecer a un club o simplemente ir al gimnasio. También le frustra que le pidan que limpie su recámara y participe en quehaceres domésticos, y que le restrinjan el uso del celular, las redes sociales, y el tiempo para videojuegos.

Cuando fuimos adolescentes nos costó mucho trabajo tener figuras de autoridad sobre nosotros, que estuviesen dirigiendo nuestra vida, dándonos consejo, guiándonos, orientándonos. En nuestra inmadurez como adolescentes, retar, desafiar y desobedecer era una muestra evidente de que estábamos en contra de esas figuras de autoridad y de todo lo que de ellas venía.

Pero la rebeldía no sólo nace del adolescente o de las restricciones sobre sus placeres, también los padres generamos una dinámica que complica la interacción con el hijo.

 

Por ejemplo…
a) En la comunicación, el uso de frases trilladas. “tu único trabajo es estudiar”,

“quiero puros dieces”, “escoge buenos amigos”, “ponte las pilas y no estés dando lata”, “te vas a volver loco con tantas horas jugando videojuegos”, “ponte a hacer la tarea”, “haz algo, no te quiero ver ahí sentado”, “ya compórtate como un adolescente”, etc.

Uno de los cambios psicológicos propios de su edad es el pensamiento formal: la capacidad de hacer análisis, sintetizar la información, utilizar el sentido común y lógico, y hacer un análisis crítico, y con esta nueva forma de pensar, el adolescente espera un discurso diferente por parte de sus padres.

  1. b)  Presionarlo frecuentemente a que se aplique en la escuela. – en el ámbito escolar ya sea de secundaria o preparatoria, las exigencias académicas son mayores, además de tener que lidiar con muchos maestros que tienen un diferente estilo de enseñanza. Modificar los hábitos de estudio es importantísimo, pero eso implica que el adolescente asuma su rol de estudiante con responsabilidad, algo que le costará mucho trabajo porque es una acción del deber, y el placer lo domina.
  2. c)  Hacer reglas al vapor. – no tener una estructura de disciplina es lo mismo que no saber con anticipación lo que debes o tienes permitido hacer. Esto no sólo frustra al adolescente sino a todo mundo. Imagínate llegar a tu oficina y que hoy no puedas tomar café en tu escritorio porque el jefe dijo no (a lo cual tiene derecho), pero al día siguiente lo puedes hacer sólo porque dijo sí o está de buenas. Pasa lo mismo en casa, “ponte a hacer algo”, “quiero que hoy laves el baño”, “ya está muy sucio el patio, ponte a barrerlo”.

 

¿Cómo lidiar con la rebeldía?

Acepta que su rebeldía es parte de su desarrollo, y no lo veas como un rechazo a tu persona. – si pretendas ser su líder, su guía, su mentor, entonces debes capacitarte, conociéndolo a fondo. Ello te permitirá aprovechar las áreas de oportunidad y seguir influyendo en su vida.

Ten un amplio umbral de tolerancia a la frustración. –sé consiente de que por su inmadurez puede frustrarse, ser intolerante o reventar, y el maduro eres tú, por lo que fuera de control no lograrás nada. Tolerante a la frustración equivale a tardar muchísimo tiempo en reaccionar negativa y emocionalmente a su rebeldía.

Fórmalo en un esquema de disciplina inteligente. – ponte de acuerdo con tu pareja sobre lo que esperan en relación a la disciplina en casa, y establezcan no más de 3 reglas a cumplir.

Observen la dinámica diaria de su hijo, y la parte del día en la que presenta más problemas con su comportamiento, y eso reglamenten. Pudiese ser su aseo personal, el orden y limpieza de su recamara, el tiempo para estudiar, las salidas, etc.

Promueve una convivencia armónica. – ¡es un reto!, porque tienes a un adolescente rebelde, hormonal, egocéntrico y hasta egoísta, pero es su naturaleza, así que manos a la obra.

Esto se logra con dialogo positivo, cero gritos y malos tratos, tolerancia, empatía, respeto en el trato entre los hermanos, segundas oportunidades, y amor expresado. Curiosamente poco de esto hacemos en casa cuando hay un adolescente.

 

 

 

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