Adolescencia creativa

Adolescencia creativa

Por Mayra Medina De Hijar

“La creatividad es la habilidad para considerar situaciones de una forma distinta, producir innovaciones o advertir problemas que no se habían identificado y encontrar soluciones originales.” (Feidman, 2012)

No sólo los genios o los artistas son personas creativas; incluso, no tiene que ver altas calificaciones obtenidas en la escuela. Todos tenemos la capacidad de crear cosas nuevas a partir de lo que hacemos, decimos y percibimos.

Hablaré en esta ocasión del desarrollo de la creatividad en los adolescentes, pues es en esta etapa donde el entorno resulta ideal para desarrollarla y expresarla. Es aquí donde comienza la búsqueda de identidad del ser humano; se cuestiona la vida, se critica la realidad y al mismo tiempo se reflexiona sobre ella, se analizan las actitudes, los valores, el entorno; el adolescente necesita crear nuevas formas de actuar, de pensar y enfrentar los retos por sí mismo.

Sin embargo, cuando a un adolescente, en su etapa de niñez, no se le estimuló ni se le motivó para encontrar soluciones a problemas e interrogantes cotidianas, sino que sus padres o cuidadores daban la solución inmediata, o en el peor de los casos, minimizaban o anulaban la curiosidad e inquietud naturales de su hijo, simplemente la creatividad en el niño fue limitaba.

Existe una pregunta clave que en la adolescencia nace: “¿Qué pasaría si…?”, a esto se le conoce como “Pensamiento Abstracto”, es decir, la capacidad de imaginar posibilidades aún antes de que estas ocurran. Esa pregunta denota una cierta libertad de pensamiento, muy diferente a la imposición de respuestas o de un pensamiento “cuadrado”, que muchas veces como padres o sociedad solemos dictar, pues nos respaldamos en que nosotros “con nuestra experiencia” ya sabemos qué pasaría si esto o aquello, pero no permitimos muchas veces, que el adolescente llegue a sus propias conclusiones y por ende, a su propia experiencia.

Algunas acciones para fomentar la creatividad en el adolescente:

–       Permitir que se haga preguntas y busque respuestas.

–       Motivarlo a que ponga atención al funcionamiento y composición de lo que le rodea.

–       Permitirle que participe y tome decisiones en casa.

–       Ayudarlo a confiar en su propia intuición.

–       Acercarlo al arte, pues esto abre en él la posibilidad de elegir otras formas de expresarse.

–       Nunca descalifique o minimice lo que su hijo cree o invente.

–       Escuche, no juzgue e interésese por sus proyectos.

–       Busquen juntos nuevas formas de hacer las actividades diarias.

–       Reconozca los talentos, capacidades y logros de su hijo, siempre.

–       Nada se compara con la dicha que siente un hijo, al saberse que confían en él y que es motivo de orgullo para sus padres o cuidadores. Dígaselo.

La capacidad de crear empuja al adolescente a enfrentarse a lo que no conoce, a tomar riesgos aun cuando no sepa qué resultará, pero sin renunciar jamás a aquello que él en un momento imaginó, y si durante el camino fuera necesario cambiar de opinión, se sepa capaz de retomar y establecer nuevas soluciones, hasta que alcance la satisfacción que implica madurar aprendiendo de la propia experiencia y la autoconfianza.

La autora es Psicóloga Familiar y de Pareja.

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