14 de Febrero, un buen día para preguntar: ¿Aceptarías…?

14 de Febrero, un buen día para preguntar: ¿Aceptarías…?

Por Mayra Medina De Hijar

Durante el mes de febrero, específicamente en su día número catorce, se conmemora la muerte de Valentín de Terni o San Valentín, cuya biografía, por el momento y para motivos del presente artículo, no me corresponderá exponer. Lo que sí es de nuestro interés, es sin duda, la importancia de la celebración paralela, es decir, la celebración al amor y a la amistad, misma que en algunos países ocurre en días distintos e incluso, al amor o a los enamorados en un día y a la amistad en otro.

Lo que destacaré de la celebración al amor o a los enamorados, es precisamente el hecho de que existe un día en el calendario para ello, un día en el cuál todo el entorno está en sintonía y en dónde es casi imposible ignorarlo. Por esto mismo, es que este día no es de extrañarnos que sirva de marco para que algunas parejas decidan comprometerse en matrimonio, en noviazgo, celebrar la boda y en muchas ocasiones, efectuarse el rompimiento del compromiso.

Se han preguntado alguna vez ¿qué relación existe entre el 14 de febrero y la decisión de comprometerse? o ¿qué poder especial ejerce en la persona ese día, para enmarcar preguntas tan trascendentales como: “¿quieres casarte conmigo?” o “¿quieres ser mi novia(o)?”. ¿Existiría el mismo efecto si nos comprometiéramos otro día cualquiera como el 16 de febrero o el 4 de agosto?

Obviamente existen otros más de 364 días en que muchas personas hacen estas propuestas con él mismo resultado, pero quizá no tienen ese respaldo inicial que el catorce de febrero posee, ya que el ser humano tiene casi por naturaleza la necesidad de certidumbre, es decir, de sentir la seguridad de que sus actos son correctos o que van por buen camino. La sola idea de ser nosotros mismos quienes nos arriesgamos, nos equivocamos, quienes elegimos, quienes decidimos o tener que decidir algo rápidamente, simplemente nos agobia.

Por todo esto, el ser humano necesita creer que no existe la más mínima duda en que la manera en cómo decide algo, es la correcta siempre. Prefiere muchas veces tomar una decisión y estar seguro de ella, que tomar otra y vivir con la duda de si fue efectiva o no, por ejemplo, proponer matrimonio un 14 de febrero, se parece mucho a si lo hacemos en Nochebuena frente a toda la familia, en el cumpleaños del ser amado, en el día del aniversario de novios, en una pantalla gigante en medio de un partido de futbol, en lugar de un simple 4 de agosto solos usted y su pareja (con respeto a quienes coincidan con este día en algo especial).

Decidir comprometerse en un día o en unas circunstancias que para muchas personas está más asegurado el “SI” que el “NO”, nos quita la duda y el riesgo, así pues, una vez que ya se ha planteado la propuesta, el resultado obviamente dependerá de la persona que responderá, es en sí esta persona quien tendrá que lidiar con el entorno o con lo que la fecha represente para él o ella; pero para aquella persona que ha propuesto y planteado la interrogante, el método que utilizó es lo que en realidad le da tranquilidad. La respuesta que se obtenga, es otra historia.

Feliz mes del amor y de la amistad, y si usted ha decidido plantear una propuesta amorosa este día, le diré que tiene el respaldo de un valioso festejo, pero ojalá la respuesta que reciba esté respaldada más por la sinceridad de su pareja, que por presión del momento, ni por el tranquilizador aroma de la certidumbre que febrero y su día 14 emanan.

 

Contacto :

La autora es Psicóloga Familiar y de Pareja.

www.facebook.com/psic.mayra.medina

www.psicofamiliaypareja.com

 

Comentarios

comentarios